Derribando mitos: ¿Está la soja limitada por nitrógeno?

Se trata de un conocimiento que permitirá hacer una mejor planificación de la estrategia de manejo de los nutrientes de los sistemas de producción.

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La Fijación Biológica de Nitrógeno, un avance en clave ambiental para optimizar los rindes en la soja analizado por el INTA Oliveros.

La Fijación Biológica de Nitrógeno, un avance en clave ambiental para optimizar los rindes en la soja analizado por el INTA Oliveros.

23deOctubrede2018a las15:19

En una charla que se realizó en el marco del seminario "Derribando mitos: el nitrógeno y las leguminosas en los sistemas agrícolas", el Ing. Agr. Fernando Salvagiotti del INTA Oliveros se refirió a cuál es el aporte de este nutriente en el cultivo de soja y porqué es importante la fijación biológica.

Saber el aporte de la Fijación Biologica de Nitrógeno (FBN) es trascendental para conocer cuánto nitrógeno aportaría al sistema de producción y así mejorar la fertilidad del sistema aportando nitrógeno a los cultivos siguientes.

En general si el aporte de la FBN es positivo, no solo se estaría optimizando la actividad biológica de los suelos y mejorando la fertilidad del sistema, sino también se estaría apuntando a mayores logros productivos y producciones más estables.

Aporte del N a la soja

Según explicó Salvagiotti, el nitrógeno es importante para los cultivos para poder producir la fotosintesis. En el caso de las leguminosas, como la soja, este aporte de nitrógeno viene del suelo y de la asoasación con bacterias del suelo que le permiten fijar este nutriente del aire.

El cultivo de soja requiere, en promedio, 80 kg de nitrógeno en biomasa aérea (hojas, tallos, vainas, semillas) para producir 1 tonelada de grano. Y una soja de 4000 kg requiere 320 kg de nitrógeno, lo que equivale a más de 600 kilos de Urea por hectárea, algo totalmente inadmisible desde el punto de vista de manejo y ambiental.

Es por eslo que la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN) juega un rol importante: "Si la soja no tuviera FBN, y estimando que el suelo le da el 50% de este requerimiento, se debería agregar el equivalente de 348 kg de urea, haciendo que los costos de producción se eleven enormemente", agregó el Ing Agr. del INTA Oliveros.

Por eso es tan importante que se potencie el proceso de FBN, porque sirve para que la mayor parte del nitrógeno que necesita el cultivo provenga de este proceso biológico.

En este sentido, una buena inoculación es una buena práctica para poder aseguarnos que al cultivo de soja no le falte este nutriente.

Acceda al informe completo.

Conclusiones del INTA Oliveros

Entre las conclusiones relevadas por el INTA Oliveros se destaca lo siguiente:

  • El alto rendimiento de la soja está asociado a una mayor Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN).
  • La soja de alto rendimiento se encuentra en un nivel de moderada deficiencia de Nitrógeno (N), ya que no existen respuestas mayores al 20% al agregar dosis bien altas de N como fertilizante.
  • Evidencias donde se aplican altos niveles de N en forma escalonada durante el ciclo del cultivo sugieren una limitación por N en ambientes de alto rendimientos (mayores a 5000 kg/ha).
  • No existen certezas sobre la forma de proveer ese N adicional.
  • Las aplicaciones de fertilizantes nitrogenados en superficie no brindarán ventajas ya que producirán un reemplazo del N derivado de la FBN.
  • Estrategias de manejo de N en soja de alto rendimiento deben buscar complementar fuentes de N.
  • Las evidencias muestran que la soja puede hacer algún aporte en la medida que el % de FBN es mayor al 75%.
  • Al analizar el sistema hay que evaluar otros factores como la participación relativa de leguminosas en el sistema, el aporte de la FBN y la relación C:N (Carbono:Nitrógeno) de los residuos.
  • Todavía hay gaps de conocimiento para hacer balances más precisos de N, entre ellos la contribución relativa de las estructuras subterráneas

FBN y los rendimientos en soja

 

La FBN fue determinada por el INTA Oliveros a través de la metodología de abundancia natural de 15N (Shearer and Kohl, 1986). Esa metodología se basa en la abundancia relativa de las dos formas isotópicas del nitrógeno (N) estables: 14N y 15N. Esta última fracción está en baja concentración en la atmósfera (0.3663%), mientras que en el suelo está en una proporción superior a la de la atmósfera.

En consecuencia, plantas que tomen N de la atmósfera, como es el caso de las legumbres que fijan N atmosférico, tendrán una concentración de 15N menor a la de una planta que no tome N del aire. Este principio se utiliza para determinar la proporción de N que deriva de la FBN.

Cabe aclarar que en cada lote en donde se evaluó la FBN, se utilizó sorgo o maíz resistente a glifosato como planta de referencia.

Esquema representativo de los principios de la metodología de abundancia de 15N. (Adaptado de Peoples et al, 1989).

Los rendimientos de los lotes estudiados oscilaron entre 1493 y 5888 kg ha. Los rendimientos más altos se observaron en la región pampeana Central 3735 kg ha. En la región norte, el rendimiento promedio fue de 2942 kg ha mientras que en la región pampeana Sur, el rendimiento promedió 2215 kg ha. La absorción de nitrógeno en R6/R7 promedió 256 kg N ha.

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