Los ultralivianos que tienen nombre propio y se fabrican en Entre Ríos con acero sueco

Julieta Gross comparte con su madre Angélica Müller y su hermano Diego la gestión de la firma y explica la estrategia de la empresa para procurarse un horizonte mientras el sector metalúrgico acusa recibo de la crisis.

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Semirremolques, acoplados y carrocerías Gross.

Semirremolques, acoplados y carrocerías Gross.

18deAbrilde2019a las09:16

Son las 7 de la mañana en General Ramírez. En el área industrial de la ciudad, emplazada sobre la ruta nacional 12, la escena muestra un plantel de trabajadores que no se redujo, entrando a una planta fabril de 11 mil metros cuadrados, que acaba de ampliarse dentro de en un predio de 14 hectáreas. La foto desafía la escena económica nacional.

“Estamos haciendo un esfuerzo extraordinario, incluso en lo personal y más allá de las posibilidades de la propia empresa. Aún frente a duras adversidades, para nosotros es inexcusable preservar el trabajo de la gente, sostener la calidad de nuestros remolques y respaldar a los transportistas que llevan nuestro nombre por las rutas de todo el país”. 

Julieta Gross comparte con su madre Angélica Müller y su hermano Diego la gestión de la firma y explica la estrategia de la empresa para procurarse un horizonte mientras el sector metalúrgico acusa recibo de la crisis. Se basa en la ayuda para pagar salarios, el sostenimiento de calidad en materiales y procesos y en un soporte extraordinario para los clientes.

En el concepto de la joven empresaria, el derecho de género no se declama, se ejerce y se pone a prueba: “Nuestro principal activo es la calidad, que no es un enunciado de marketing sino un hecho. Nuestras unidades en acero convencional son reconocidas y valoradas por los transportistas. Y somos líderes en la producción de carrocerías, acoplados y semirremolques a los que llamamos ‘ultralivianos’, que están hechos en acero de alta prestación y resistencia, un material fabricado por la siderúrgica sueca SSAB, que es proveedora de marcas líderes en el mundo”.

Con calidad certificada ISO 9001 y con la exigencia de las rutas argentinas, la empresa GROSS está sometida a pruebas permanentes. “Ya pudimos demostrar que nuestras unidades tienen la menor tara del mercado y ofrecen toda la fortaleza estructural que el transportistas necesita. Esto significa más carga por viaje, menor consumo de combustible o desgaste de neumáticos y más vida útil para cada unidad. Es un hecho comprobado que fideliza a nuestros clientes”.

Mientras recorre la cortadora láser de las planchas de acero y muestra la mesa de soldado, Julieta responde las preguntas de XMÁS. “La capacitación de la gente en el proceso de fabricación es constante y se realimenta con la experiencia de los transportistas. Con lo que ellos nos aportan conformamos el diseño que parte del tablero de un equipo extraordinario de ingeniería”.

Más adelante muestra la nueva granalladora con barrido automático –única en su tipo en el sector-  que ayuda a reciclar insumos y bajar el impacto ambiental. Le siguen en la línea las cabinas de pintura, una estación clave para a configurar una estética y prestaciones inconfundibles a la hora de hacer el trabajo. “Es diseño, inversión y mano de obra calificada”, sintetiza Julieta acerca de la receta para fabricar un Gross.

“Ahora estamos ultimando las gestiones para comenzar a exportar. Somos conscientes de la necesidad de sumarnos a los que generan recursos genuinos para la economía nacional, como lo hacen los ruralistas y los transportistas. Es la única salida".

“Como dice nuestra carta de presentación –se enorgullece Julieta- somos una fábrica entrerriana nacida de la herencia del trabajo inmigrante, en lo profundo del campo y de su gente. Lo que invertimos es el ingenio y el valor del honesto trabajo industrial. Vivimos y trabajamos en nuestra tierra, dando nuestro nombre y de cara a la gente. No siempre es una tarea sencilla o grata, pero a la larga es un capital legítimo de valor incalculable, que nos da una gran satisfacción”.

El desafío de sostener las ventas

Mientras llega  la bendición de la nueva cosecha gruesa que complete el buen año del trigo, el transporte de granos –que es la base de la cartera de clientes de Gross- no está exento de la crisis que dejaron la sequía de la última campaña y las corridas cambiarias. “Hicimos un esfuerzo enorme para contemplar dentro de lo razonable a los transportistas que nos confiaron su inversión. Tenemos limitaciones, por supuesto, pero nos sentamos con cada uno de ellos para hacer que las cosas marchen hacia adelante. Ellos creen en nosotros, y nosotros en ellos”.

Julieta Gross reconoce que no se sostiene una fábrica sólo cobrando lo que ya se produjo. “La nuestra es una firma que fabrica, comercializa y también gestiona alternativas de financiamiento. En la medida de lo posible lo ofrecemos con recursos propios pero con las tasas por encima de cualquier razonabilidad, el margen se hace escaso.

“Nuestro equipo de ventas  está capacitado para gestionar herramientas financieras subsidiadas de bancos públicos y privados. La empresa trabaja con las tarjetas Pyme Nación y Agro Nación. Y además Gross ofrece su versión AgroPlan, con 60 cuotas en pesos y sin interés que van cancelando la parte proporcional de un acoplado o semirremolque, sin intereses y sin actualizaciones para las cuotas ya pagadas”. Esta alternativa ofrece dos adjudicaciones por mes, una por sorteo y otra por licitación.

Los nuevos equipos

Gross tiene en producción sus acoplados con cuatro ejes y semirremolques articulados para unidad tractora, equipados con sistemas ABS, EBS y ESP. Además la planta industrial es taller autorizado según disposición 25/2009 para instalación de tercer eje, realizar cambio de paso, cambio de longitud de chasis y cambio de uso (camión a tractor o viceversa). Por convenio con la firma Colven, Gross es además instalador de vigía y taller autorizado con respaldo oficial.

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