Cambio climático: momento clave para repensar el modelo de producción

El Ing. Agr. Ricardo Bertolino, especialista en cambio climático, sostiene que el sector agropecuario tiene una gran oportunidad de modificar prácticas para hacer más eficiente la producción.

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24deSeptiembrede2019a las12:07

Hace unos días se llevó a cabo en Rosario un Workshop Internacional sobre Gestión Local del Cambio Climático, organizada por la RAMCC. Actualmente, Argentina es líder en la región en materia de desarrollo local y su trabajo sirve de ejemplo para otros países de América Latina. 

Hay 200 municipios que están haciendo inventarios de gases de efecto invernadero, planes locales de acción climática. Sabemos que en el resto de la región no se están desarrollando estos documentos por eso lo que queremos es mostrar cómo se está trabajando en Argentina en el diagnóstico y en la planificación y en la acción concretamente, que es la más urgente”, comenzó diciendo en entrevista con Agrofy News el Ing. Agr. Ricardo Bertolino, secretario ejecutivo de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC).

Empezar a hacer

Tal como explicó Bertolino, quien además es coordinador de Políticas de Sustentabilidad de la Municipalidad de Rosario, hoy a nivel mundial lo que se plantea no es tanto ya hacia dónde vamos sino qué hay que hacer: “En Argentina tenemos esta planificación armada por lo tanto podemos ir evaluando el impacto, y es importante empezar ya a actuar porque los tiempos se van acortando”.

Cada dos años a nivel nacional se presentan las comunicaciones con la evaluación de los impactos que va a haber. “Nosotros ya sabemos en qué región de nuestro país va a haber crisis hídrica, en qué región va a haber inundaciones, sequías. El impacto del cambio climático a nivel nacional por región ya se sabe. La información está, lo que sucede es que muchas veces los municipios desconocen esto. La adaptación al cambio climático no la tienen tan clara.  Lo que hacemos nosotros es bajar la información a nivel local para movilizar en el sentido correcto”.

 

“Sabemos cuál es la realidad nacional y lo que hacemos en cada municipio es determinar cuánto están emitiendo de gases de efecto invernadero, cuáles son los factores y cuáles son la propuesta de solución”, explicó Bertolino.

Los aportes de cada provincia

Lo que los municipios de plantean es reducir las emisiones por el 18 % al año 2030, con respecto al año del inventario. “En el plan nacional nacional hay una propuesta de reducción del 18 % y nosotros creemos que, como mínimo, cada municipio tenga la misma meta que a nivel nacional. Si esto se logra, la meta nacional se va a poder elevar y vamos a poder ser más ambiciosos en la contribución del país en el tema de cambio climático”, contó el especialista.

Hay provincias que tienen mucha ganadería o producción de arroz, que son unos de los grandes emisores de gases de efecto invernadero. Hay otras, como el caso de Misiones, que es una provincia que en lugar de emitir está reteniendo, compensando gases de efecto invernadero, por los bosques, por el manejo del suelo, ellos tienen una situación muy especial. Entonces, depende de cada producción o lugar cuáles son las medidas que se tienen que tomar de ahora en adelante. 

No solo residuos

Consultado acerca de cuáles son los temas más importantes a resolver, Bertolino explicó que casi siempre se piensa primero en los residuos pero no son lo único: “Los residuos generan entre el 3 y el 5 % del total de gases de efecto invernadero, la acción tiene que ser sobre otros sectores y no solamente sobre el tema de los residuos que también es importante hacerlo, pero con eso no alcanza para bajar las emisiones”.

Tal como detalló el especialista, el gran emisor de gases de efecto invernadero es el sector energético: “En ese sentido el país ha dado pasos importantes al tratar de diversificar y al incorporar energías renovables. Lo que no se ha podido controlar aún a nivel internacional son las emisiones en el transporte, es un desafío no solo de Argentina sino global. Se está poniendo mucho énfasis en tratar de ver cómo se puede atacar ese problema de las emisiones en el sector de movilidad”.

Las oportunidades del agro

Según el secretario ejecutivo de la RAMCC, hay que diferenciar cuáles son las industrias que per sé producen gases de efecto invernadero.La industria automotriz no produce en sí, pero consume mucha electricidad que genera gases de efecto invernadero. Hay pocas industrias, muy específicas, que sí producen, como una cementera, o industria del vidrio. Al resto se le computan las emisiones en la utilización de la energía”.

El sector agropecuario está considerado como el que más genera de gases de efecto invernadero, pero tal como cuenta el especialista, recientemente se hizo un nuevo estudio donde se pudo ver que se sobreevaluó el impacto que tenía el agro, así que está en pleno estudio, no es algo que esté cerrado. 

Ver también: Cuál es el rol del agro frente al cambio climático

“El agro tiene muchas alternativas para transformarse y dejar de ser generador de gases. No lo va a dejar de ser porque hay muchas producciones que son más complejas y van a seguir emitiendo, pero hay producciones como por ejemplo la industria avícola, la porcina, que pueden generar energía a partir de biomasa y tener un balance positivo”, explicó Bertolino. 

El ingeniero contó que tanto el INTA, como el INTI, y todas las instituciones de tecnologías nacionales están haciendo investigaciones no solo en el país sino a nivel mundial poder reducir las emisiones por parte de la ganadería, a partir de un cambio de las raciones que se les dan a los animales. 

“Sin embargo sabemos que el rumen de las vacas va a emitir metano, aunque cambies el alimento. No decimos tampoco que hay que terminar con la ganadería, lo que decimos es que hay que buscar algunos mecanismos que compensen esa generación de gases de efecto invernadero. Esto puede ser con forestación, pero también podés transformar el estiércol de los animales en biogás y de este lugar obtener energía y reducir las emisiones generando energía”, explicó Bertolino.

Medir la huella de carbono

Es sabido que hoy en día el mercado internacional está virando cada vez más hacia la sustentabilidad, y hay muchas producciones que no van a poder ser exportadas si no tienen su huella de carbono y no tratan de mitigarla. “La industria vitivinícola argentina un porcentaje enorme tiene su huella de carbono y está pudiendo exportar sin ningún tipo de dificultad”, detalló el ingeniero. 

Ver también: "La sustentabilidad es un desafío de todos los sectores, no solo del campo"

Bertolino aporta otra visión al tema: “La huella de carbono tiene una característica que es que en lugar de ver qué me restringe hay que ver qué me facilita, porque midiendo la huella de carbono de mi producto o mi empresa voy a poder aumentar la eficiencia de ese producto. Hay que meterse en estos temas para evaluar los costados positivos que tiene”. 

Desde la Red de Municipios miden la huella de carbono para empresas: “Un pequeño productor evaluando su huella de carbono va a poder ser más eficiente pero va a depender de qué produce, no es lo mismo para un productor porcino que para uno avícola. Entonces hay que ver cómo se maneja esa producción y cómo se puede ir adaptando y generando menor cantidad de gases de efecto invernadero”.

“Es muy importante que los productores aumenten su eficiencia a partir de conocer en profundidad su producción y su relación con el ambiente”, agregó.

Repensar el modelo

El especialista insiste mucho en este mensaje: “El tema del cambio climático más que verlo como una catástrofe es una enorme oportunidad para cambiar de modelo de desarrollo. El cambio climático nos tiene que hacer pensar en qué tipo de productos quiero consumir, qué tipo de acciones quiero realizar y me parece que ahí voy a lograr mejorar mucho la calidad de vida”.

Tal como explica Bertolino, cuando hablamos de cambio climático es fundamental pensar en la producción local:Muchas veces que estamos consumiendo bananas de Ecuador en vez de consumir las frutillas que se producen en Coronda, o las producciones hortícolas hay veces que los municipios las traen de 400, 500 km en lugar de producir localmente, entonces hay muchas prácticas que las hemos abandonado y que no hablan de sustentabilidad”. 

“Es un momento de repensar el modelo de desarrollo que tenemos. Si yo produzco la energía en mi propia casa o campo, yo dejo de depender de los valores del mercado en cuanto a la electricidad, gas, etc, puedo dejar de depender incluso del combustible fósil porque puedo cargar el auto en mi propia casa con la energía que estoy produciendo. Me da muchas posibilidades pero tengo que pensarlas desde este lugar”. 

Por último destacó: “Hay que pensar a vivir de una forma más sostenible, sin volver en las cavernas. Los países del norte de Europa están super desarrollados y tienen una emisión que es bajísima porque han logrado esta armonía con su entorno”.

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