Internet de las cosas: un abanico de oportunidades para el agro

Con el IoT es posible detectar amenazas de forma temprana o mejorar la calidad de los cultivos mediante el acceso y el intercambio de grandes cantidades de información.

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El IoT permite identificar de forma temprana la evolución de plagas o problemas en el riego o en el suelo y reaccionar de forma adecuada.

El IoT permite identificar de forma temprana la evolución de plagas o problemas en el riego o en el suelo y reaccionar de forma adecuada.

27deDiciembrede2019a las06:00

Desde hace unos 30 años que se viene trabajando con la idea de hacer un poco más interactivos todos los dispositivos electrónicos. Ideas como la ciudad o el hogar inteligente o los vehículos conectados han evolucionado antes de que haya tomado forma el concepto de Internet de las cosas. El Internet de las cosas potencia objetos que antiguamente se conectaban mediante circuito cerrado, como comunicadores, cámaras, sensores, y demás, y les permite comunicarse globalmente mediante el uso de la red de redes.

Con el internet de las cosas se abre un increíble nuevo abanico de oportunidades para la sostenibilidad y la mejora de la calidad de los cultivos. Este tipo de tecnologías nos permiten un elevado control de todas las variables de un cultivo sin la necesidad de aplicar catas periódicas o desplazar a alguien a tomar muestras en campo.

De esta forma es posible detectar amenazas de forma temprana o mejorar la calidad de los cultivos mediante el acceso y el intercambio de grandes cantidades de información. Por ejemplo, es posible detectar de forma temprana la evolución de plagas o problemas en el riego o en el suelo y reaccionar de forma adecuada.

Un enorme abanico de posibilidades

El Internet de las Cosas comprende multitud de elementos que nos pueden ayudar a enviar datos a internet de multitud de sensores con dispositivos de bajo coste. Existen tecnologías muy diversas para lograr este tipo funciones, pero eso es algo en lo que no nos vamos a centrar, sino en la funcionalidad.

Prácticamente todo tipo de sensor que es capaz de producir una señal eléctrica, ya sea digital o analógica puede convertirse en un dispositivo del internet de las cosas, valores obtenidos del suelo (acidez, humedad, temperatura…) o del aire, o de la propia planta (la impedancia y la reactancia de una planta sirven como detección de muchos elementos), pero no solo eso, sensores ópticos (color, tamaño), sensores en los elementos de riego o incluso el uso de drones para monitorizar la plantación desde el aire.

Cada dato por el solo puede no ser demasiado relevante, pero a medida que se incrementa el número de sensores y los datos históricos las funcionalidades se disparan, ya que no solo se dispone de datos en tiempo real de todos los valores, sino que se pueden comparar los valores en unas zonas con los valores en otras o con la serie histórica para poder, de este modo, detectar variaciones que puedan ser sintomáticas de algún problema.

Ver también: El futuro ya llegó: qué es el Internet de las Cosas y cómo se aplica en el campo

Medidas básicas de seguridad

Este tipo de dispositivos son en realidad ordenadores básicos en un formato muy reducido, y como en casi cualquier dispositivo, la principal medida de seguridad es una buena configuración. El uso de configuraciones y contraseñas por defecto es una de las vulnerabilidades más comunes, es recomendable adaptar la configuración y utilizar contraseñas seguras para evitar dejar demasiadas puertas abiertas.

Todo dispositivo es susceptible de tener vulnerabilidades, pero un equipo con soporte tendrá actualizaciones que subsanen dichas vulnerabilidades y por eso es fundamental mantener los dispositivos actualizados. Cualquier vulnerabilidad detectada que no se subsane de forma adecuada es una invitación para un ataque, si el dispositivo no tiene soporte y no podemos sustituirlo tendremos que buscar otras formas de asegurarlo.

Cuando se diseñan este tipo de dispositivos, la seguridad no suele ser una de las prioridades, cosas como el coste unitario o la duración de la batería suelen tomar un mayor protagonismo en el proceso de diseño. Esto hace que, en muchos casos, los datos se envíen sin la adecuada protección.

Por ello es importante revisar las especificaciones del dispositivo a la hora de seleccionarlo, buscando dispositivos que utilicen encriptaciones fuertes en todas sus comunicaciones. Si no es posible usar un dispositivo con encriptación fuerte o se quiere asegurar un despliegue ya existente, siempre podemos recurrir a una VPN para asegurar las comunicaciones.

Una VPN sirve para encriptar todas las comunicaciones entre el dispositivo y la nube con encriptaciones fuertes. Instalando un router VPN conseguiremos que todo el tráfico de salida esté asegurado, es posibles hacer lo mismo utilizando un dispositivo Raspberry Pi como concentrador de sensores (p.e. de Arduino).

En el caso de tener muchos dispositivos conectados a internet, sin hacerlo a través de un router o un concentrador, se pueden utilizar servicios de Smart DNS para que el tráfico circule a través servidor de VPN, no es una solución tan segura, pero proporciona un nivel adicional de seguridad.

 

El Internet de las Cosas va a suponer una gran revolución en diversos sectores del mercado, incluyendo la agricultura, si los despliegues no se realizan con las medidas de seguridad suficiente nos encontraremos ante casos de hackeo para abusar del potencial de los dispositivos o incluso con casos de espionaje industrial, en este artículo hemos dado una serie de consejos básicos de seguridad, pero por supuesto, lo fundamental siempre es contar con la ayuda de profesionales para abarcar este tipo de proyectos.

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