Maíz: efluentes porcinos mejoran el rendimiento y el balance de nutrientes

Investigadores del INTA llevaron a cabo una prueba experimental en la utilización de residuos pecuarios en maíz. Los resultados arrojaron una mejora de hasta un 12 % en el rendimiento.

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Maíz: efluentes porcinos mejoran el rendimiento y el balance de nutrientes
15deJuniode2020a las11:06

La producción porcina tiende hacia una producción intensiva que genera un gran volumen de residuos pecuarios. Ante esta situación, investigadores del INTA junto con la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba y el Grupo Río Seco, elaboraron ensayos.

El trabajo fue realizado en tres establecimientos de Córdoba y busca generar estrategias para preservar el medio ambiente y conservar la fertilidad del suelo, aseguraron. De esta manera se intenta transformar los residuos en insumos estratégicos para el agro.

Los efluentes se presentan como una solución a la reposición de nutrientes elementales del suelo. En este sentido, Nicolás Sosa, especialista en manejo de efluentes del INTA Manfredi, mencionó: “Es posible considerar que una fertilización basada exclusivamente en aportes de efluentes porcinos podría reducir o sustituir parte de la fertilización inorgánica”.

También agregó que los sistemas de producción integrados contribuyen a preservar el medio ambiente y a conservar la fertilidad de los suelos. Los ensayos demostraron una mejora en los rendimientos y un balance positivo de nutrientes.

El nitrógeno es un elemento esencial para las plantas por su rol en los sistemas biológicos, aclararon desde el INTA. En este sentido, los efluentes presentan la ventaja de ser utilizados como abono para una mayor proporción de nutrientes. “Permite una rápida disponibilidad del mismo para los cultivos”, aseguraron.

Ensayos

Los trabajos se realizaron en tres establecimientos agropecuarios del centro y norte de Córdoba: La Constancia (Villa de María de Río Seco), El Cebil (San José de la Dormida) y Dos Ríos (Despeñaderos). 

“En los tres casos se utilizaron efluentes tratados con sistemas de aplicación que incluyeron máquina estercolera (El Cebil), cañón regador (La Constancia) y pivot central (Dos Ríos)”, señalaron.

Desde el INTA sostuvieron que el correcto tratamiento y análisis de los subproductos es clave para cumplir con la legislación vigente que habilita su uso agronómico. Por su parte, Diego Mathier, investigador del INTA Manfredi, resaltó: “Existe una importante variabilidad en la composición nutricional de los efluentes porcinos entre establecimientos, por eso es muy importante una caracterización del subproducto a utilizar para calcular la dosis de aplicación”.

Durante las pruebas se evaluó el comportamiento de las composiciones químicas de los efluentes. Además, se tomaron muestras del suelo y se midió el índice de clorofila.

Los resultados arrojaron que en las parcelas con aplicación de efluentes porcinos se lograron mayores rendimientos. “Estos fueron distintos para cada establecimiento debido a las técnicas implementadas”, explicaron.

En el predio La Constancia se obtuvo un rendimiento de 6860 kilos por hectárea (con una dosis de 300.000 litros de efluente/ha), 16 % más en comparación con el tratamiento sin aplicación de efluente. 

En El Cebil el rendimiento fue de 9118 kilos por hectárea (con una dosis de 60.000 litros de efluente/ha), 8 % más respecto del tratamiento testigo.

En Dos Ríos, en donde se evaluaron distintas dosis en dos círculos de pivot distintos, los rendimientos alcanzados fueron de 9257 kilos por hectárea (con una dosis de 125.000 litros por hectárea de efluente) y 9443 kilos por hectárea con una dosis de 625.000 litros por hectárea, un 12 y 4 % de incremento de rendimiento respectivamente frente a las parcelas sin fertilización.

En este sentido, Marcos Bragachini, investigador del INTA Manfredi, señaló: “La aplicación de los efluentes generó un doble beneficio para las explotaciones; se incrementaron los rendimientos y se produjo un mejor balance de nitrógeno y fósforo en el suelo”. 

Además, concluyeron que los tratamientos afectaron positivamente el índice de clorofila. “Además, contribuyeron con el aporte de nutrientes y no se observaron degradación de los parámetros químicos del suelo”, señalaron los investigadores.

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