Desarrollan una vacuna ecológica para combatir la podredumbre gris en trigo y otras especies

Investigadores del Conicet de Tucumán elaboraron un bioinductor que refuerza las defensas de las plantas. La vacuna se elaboró con la proteína aislada de un hongo patógeno de plantas de frutillas.

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Desarrollan una vacuna ecológica para combatir la podredumbre gris en trigo y otras especies
17deJuniode2020a las11:23

Investigadores del Conicet descubrieron una vacuna ecológica que es capaz de combatir la podredumbre gris en trigo y otras 200 especias. Cabe destacar que esta enfermedad genera pérdidas millonarias en los productores.

Científicos de Tucumán utilizaron una proteína activa para fortalecer las defensas de la planta contra el responsable de la “podredumbre gris”. Hace un tiempo estos investigadores descubrieron que una proteína aislada de un hongo patógeno oportunista de plantas de frutillas, llamada AsES, refuerza el sistema inmune de cultivos.

Ver también: Enfermedades del trigo

Antes este descubrimiento, decidieron elaborar una vacuna ecológica o bioinductor que salió al mercado en 2019. Tras el lanzamiento siguieron trabajando y descubrieron que la proteína es capaz de activar las defensas de la planta contra el patógeno responsable de la “podredumbre gris”.

El trabajo publicado por la revista “Molecular Plant Pathology” y la Agencia CyTA destaca que el efecto de la proteína AsES ayuda a proteger del ataque de Botrytis cinerea, el hongo responsable de la podredumbre gris.

Los científicos deben comenzar nuevas líneas de investigación en base a estos resultados obtenidos. “De avanzar con esta investigación, se podría pensar en la posibilidad de transferir este receptor a plantas insensibles a la acción de la proteína para hacerlas resistentes a diversas enfermedades y reducir así el uso de plaguicidas que alteran el ambiente”, subrayó Díaz Ricci, quien es investigador del Conicet.

Del trabajo también participaron otros investigadores: Gustavo Martínez Zamora del INSIBIO; Gabriela Conti, Andrea Venturuzzi y Sebastián Asurmendi, del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABiMo), que depende del INTA y del CONICET; y Cyril Zipfel y Nicholas Holton, de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.

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