Con huertas verticales, una escuela enseña a sus alumnos a comer más verduras: “El desafío es instalarlas en un contexto barrial”

El proyecto es de una escuela de Reconquista y resultó ganador del programa de Iniciativas Sustentables de la Fundación del Banco de Santa Fe. Trabajan en conjunto con el INTA para llevarlo a cabo también en los hogares

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07deAbrilde2021a las15:18

La escuela EESO N° 523 está ubicada en el barrio periférico Virgen de Guadalupe, de la ciudad de Reconquista, Santa Fe, en un contexto de mucha vulnerabilidad. Son 469 chicos que concurren a las clases, cada dos semanas, con los nuevos protocolos. “Por suerte tenemos muy buena asistencia”, resaltó con orgullo Griselda Torres, directora del establecimiento. 

Antes de la pandemia, funcionaba el comedor, con desayuno y almuerzo: “A la mañana casi siempre damos leche, pan, masa con membrillo y al mediodía tallarines con salsa bolognesa o milanesas con ensalada de lechuga, tomate o zanahoria", contó la directora. "Empezamos a observar que no comían la ensalada. Siempre dejaban las verduras de lado, eran selectivos y cuando les preguntábamos decían que no consumían muchas hortalizas en sus casas”, agregó.  

Si bien en las clases de Biología se enseñan hábitos de alimentación, detectaron que en los hogares el consumo era otro: “Ellos son mucho de las harinas, del pan, fideos. Ahora en pandemia entregamos módulos alimenticios dos veces al mes. Los chicos están de 7.30 a 11.30 en la escuela sin comer nada y si traen es siempre bizcochos o alfajores", continuó explicando. 

A raíz de esta problemática, comenzaron a pensar en la posibilidad de trabajar con huertas: “A veces se caratula como que no hay esfuerzo suficiente por parte de las familias para la buena alimentación, pero hay que entender el contexto”, explicó.

Huertas verticales: una oportunidad

La iniciativa nació a raíz de un concurso de iniciativas sustentables de la Fundación del Banco de Santa Fe, de la cual resultó ser una de las 5 ganadoras. “En nuestra escuela tenemos un grupo de profesores muy activos, entre ellos Rosa Paulín y Doris Fogar, quienes anteriormente habían hecho un trabajo de reciclado de papeles con los chicos. Con ellas empezamos a armar el proyecto luego se fueron sumando otros docentes".

Griselda contó que hace unos años tuvieron la intención de armar una huerta en el patio de la escuela, que es enorme, pero fracasó: “Compramos el tejido y duró una semana, nos robaron. No dura nada en el patio al aire libre, por los perros, caballos. Ponemos árboles y los rompen, como pasa en muchos barrios periféricos, no por maldad, a veces jugando”. 

En principio la huerta vertical se va a instalar al interior de la escuela: “El edificio lo compartimos con la escuela primaria y un jardincito entonces tenemos limitaciones, pero tenemos un espacio adentro que lo podemos utilizar. Eso nos permite difundir el proyecto desde los más chicos hasta los adolescentes”, contó la directora. 

Además, contó que están articulando con el INTA Reconquista, quienes le proveen material y los asesoran en la instalación. “Tenemos profesores como la de teatro que además es técnica agropecuaria y se quiere sumar también. Vamos potenciando cada uno lo que tenemos”. 

De la escuela al hogar

El desafío es instalar huertas en un contexto barrial que no está acostumbrado a tenerlas. Las manzanas del Barrio Guadalupe son rectangulares, las casas se disponen en su mayoría en terrenos chicos, con muy poco patio donde no es común observar huertas convencionales. “Hasta hace poco no teníamos verdulerías cerca, estaban todas más alejadas. Queremos transmitir la idea de la huerta en el hogar aunque sea en una maceta y la huerta vertical puede ser una oportunidad. Hay mamás que se están enterando y quieren aprender”.

Según expresó Griselda, esta iniciativa constituye un gran desafío ya que el objetivo es partir de la propuesta desde la escuela a los hogares de los estudiantes, para poder obtener las propias hortalizas, con el beneficio en salud y económico que esto conlleva; “que se apropien de estos saberes, que los transmitan a sus familiares y amigos y que lo puedan realizar en su comunidad barrial”.

La huerta se llevará a cabo con material reciclado: botellas de plástico, bidones cortados, pallets, cajones de frutas, latas de conservas que se obtendrán del mismo comedor escolar, la idea es reutilizar toda clase de recipientes que, si no, son desechados a la basura. 

“Ayer ya trajeron pallets para desarmar, se va a usar material reciclado, también otros materiales que los pusimos en el presupuesto de acuerdo a lo que nos dé la Fundación”, concluyó la directora.

 

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