Un experto comparte la "hoja de ruta" para el control de malezas

Explicó las particularidades de la "receta básica" para iniciar un buen manejo a campo

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Foto de Rama negra del INTA. Imagen ilustrativa.

Foto de Rama negra del INTA. Imagen ilustrativa.

11deMayode2021a las13:40

La problemática de malezas resistentes se potenció desde hace ya 20 años y los "contagios" y tolerancias a herbicidas se multiplicaron. "Todos los años hay entre dos y tres nuevos biotipos sospechosos o confirmados de tener alguna resistencia. Y no hay nuevos mecanismos de acción que vayan a aparecer, al menos en el corto plazo. Las herramientas que hay son las que tenemos y hay que cuidarlas”, señaló el Ing. Agr experto Luis Lanfranconi durante un encuentro de Tecnomyl.

El especialista del INTA y profesor de la Universidad Católica de Córdoba centró sus recomendaciones en el manejo de barbechos largos pero señaló que la prevención a través de una limpieza correcta de las máquinas para evitar la contaminación con semillas es uno de los pilares para el manejo de esta problemática, repasó Lanfranconi, y agregó que la segunda opción es el control mecánico, con discos que trocen los rizomas.

El control cultural aparece como la tercera estrategia de manejo. Esto es la utilización de cultivos de servicios y de estrategias agronómicas que potencien la competencia de los cultivos, como elegir variedades que cierren rápido el surco, ajustar la distancia de siembra o corregir las fechas de implantación para emerger antes que las especies invasivas.

Qué hacer con las malezas

Después aparece el control químico, sobre el que Lanfranconi hizo foco. Pero atención, hay que tener en cuenta una especie de “hoja de ruta” para que las aplicaciones no generen nuevas resistencias. En este sentido, destaca que es imposible pensar en un tratamiento si no se hace previamente un diagnóstico a campo.

De igual manera, una receta básica es la aplicación de manera temprana: “No hay que pasar de mayo, cuando ya empezamos a quedarnos sin precipitaciones”, comentó, sobre todo para las zonas semiáridas donde aumenta el riesgo de casos de fitotoxicidad.

Ejemplo: "El metsulfuron es muy usado, pero sí o sí necesita lluvias para incorporarse al suelo". En este sentido, advierte que la actividad microbiana ayuda a degradarlo, pero no es suficiente: "El agua es clave". "Si queda un 10 por ciento sin degradarse, puede afectar al cultivo siguiente”, indicó y consideró importante evaluar las condiciones climáticas de cada zona.

Para la zona semiárida central de Córdoba son varias las malezas que más aparecen en el otoño:

  • Rama negra (Conyza bonariensis o canadiensis)
  • Perejilillo (Bowlesia incana)
  • Ocucha (Parietaria debilis)
  • Cerraja (Sonchus oleraceus)
  • Cerraja brava (Sonchus asper)
  • Altamisa colorada (Descurrainia argentina)
  • Peludilla (Gamochaeta spicata)
  • Nabos y Mostacillas (Brasicaceas sp)

“Rama negra suele tener dos pulsos de emergencia y es clave: si nace en junio, tengo algún margen para tomar decisiones; si emerge en primavera, rápidamente emite el escapo floral y se hace muy difícil controlarla”, indicó haciendo referencia a la maleza más complicada.

Ensayos del INTA muestran que llas aplicaciones son efectivas hasta una altura de 10 centímetros: si nace en junio, son más o menos 40 días hasta que logra ese nivel de crecimiento.

Además, un estudio elaborado el año pasado evaluó el control en tres momentos: con la maleza con menos de cinco centímetros; entre cinco y 10 centímetros; o ya elongando con entre 10 y 15 centímetros.

“A menos de cinco centímetros, a los 35 días se observó un control de más del 80 por ciento en la mayoría de los tratamientos evaluados. Con la altura intermedia, ya son menos las aplicaciones que lo lograron. Con más de 10 centímetros, a los 28 días ya se empezó a perder control”, comparó Lanfranconi y recordó que lo ideal es combinar diferentes principios activos e ir rotándolos. Antes de los cinco centímetros, el glifosato tiene éxito; por encima de ese tamaño, aconsejó sumar 2,4-D, y luego dicamba; si ya empezó a elongar, pensar en fluroxipir o clopyralid; y si ya hay escapes elongados, sí o sí un “doble golpe” con glifosato más un hormonal, y después un quemante como paraquat o glufosinato de amonio.

Afirmó también que los controles mejoran cuando se adiciona atrazina y descontracturó sobre el final: “Y si la severidad ya es muy grande, alplax o rivotril para el productor”.

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