Hot Sale de soja, trigo y maiz: ¿Por qué para los productores dura todo el año?

El Hot Sale 2021, por retenciones y brecha cambiaria, deja descuentos de hasta el 64% para el campo

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Hot Sale de soja, trigo y maiz: ¿Por qué para los productores dura todo el año?
12deMayode2021a las15:50

¿Cómo es el Hot Sale de granos? El precio de la soja, el trigo y el maíz experimenta un fuerte rally alcista en el mercado de Chicago, referencia mundial del comercio de granos. Pero en Argentina, los precios que recibe el productor se ven alcanzados por los derechos de exportación y por el descuento de la brecha cambiaria, ya que las ventas de la cosecha se liquidan al tipo de cambio mayorista comprador del Banco Nación.

Hot Sale de granos en Argentina

El 10, 11 y 12 de mayo se realiza el Hot Sale, en donde distintas marcas realizan ofertas para la compra de productos a través de internet. Bajo este marco, la Asociación de Productores Rurales de Marcos Juárez (APR) recordó que las ofertas del Hot Sale para los granos dura todo el año.

¿Por qué el Hot Sale para el campo dura todo el año? Para realizar esta afirmación, desde APR toman el precio de Chicago y lo comparan con lo que recibe el productor en pesos y lo que recibiría si quisiera cubrirse con dólares. Esto da los siguientes descuentos (con precios al 11/5 de Chicago):

  • Soja: -64%
  • Maíz: -49%
  • Trigo: -49%

Más allá del Hot Sale 2021 de granos

¿Qué tipo de impuesto tiene más peso? ¿Qué efecto tiene en las regiones? Cepo cambiario y exportador, ¿Qué generan?

FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) repasa en su Índice trimestral que, de cada $100 de renta que genera por hectárea un productor agrícola, $62,60 es lo que representan los distintos impuestos.

Ver también: Argentina, única en el mundo: un mapa interactivo muestra el "apoyo" negativo que reciben los productores

El índice de marzo es 3,4 puntos porcentuales más alto que el de diciembre. “Esto se explica por varios factores: aumentos de impuestos fijos municipales y provinciales; suba de costos en pesos y en dólares de labores y fletes; incrementos de precios de fertilizantes; baja del precio disponible del trigo; y reducción de los rindes estimados por efecto de la sequía”, explica David Miazzo, economista jefe de FADA.

Miazzo repasa que al cepo cambiario vigente desde finales de 2019 se le ha ido adicionando un cada vez más profundo cepo importador. El cepo cambiario se refiere a las restricciones para acceder al dólar oficial: las personas pueden comprar hasta USD 200 mensuales, con un recargo del 65% sobre el dólar oficial; las empresas no pueden adquirir dólares para atesoramiento, no pueden girar dividendos al exterior y sólo pueden acceder mercado de cambios para adquirir el 40% del vencimiento de sus deudas en dólares, y deben refinanciar el restante 60%.

Por su lado, el cepo importador está referido a restricciones formales e informales a las empresas para poder acceder dólares para pagar importaciones. En la práctica, las empresas que desean importar se enfrentan a una serie de obstáculos escritos y no escritos para poder pagar las importaciones. El fin último de estas restricciones es disminuir las importaciones para evitar que salgan dólares por esta vía.

El cepo cambiario, ante la falta de confianza y el exceso de pesos, tiene como consecuencia la brecha cambiaria entre el dólar oficial y los dólares libres. El cepo importador tiene como resultado un menor nivel de importaciones, que se convierte en faltantes e incrementos de precios. El problema es que la brecha cambiaria que genera el cepo cambiario, genera incentivos a adquirir bienes dolarizados e importados, que choca con una menor oferta como consecuencia del cepo importador.

Así, los productos importados tienen mayor demanda y menor oferta. La consecuencia lógica es un incremento de precios, no sólo de los productos importados, sino también de sus sustitutos locales.

En la agricultura, el resultado es el progresivo aumento de precios, que comienza por algunas autopartes y repuestos para vehículos y maquinaria y luego se va extendiendo a fertilizantes y fitosanitarios, cómo sucedió en el cepo 2011-2015. Este problema es uno de los principales temas a monitorear durante el 2021 ante un cepo importador que parece profundizarse. Lo anecdótico es que, por falta de dólares, pierde competitividad el sector que genera 7 de cada 10 dólares que ingresan al país por exportaciones.

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