Cuando “las distintas” se rebelan

Hoy el sector agropecuario cuenta con la participación de muchas mujeres que han comenzado el cambio y el feminismo puede ayudar a convertir este entorno en lugares cómodos para todas

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Cuando “las distintas” se rebelan
03deJuniode2021a las15:40

“Cuando se dice feminismo, para aquellas almas, se encarama por sobre la palabra una cara con dientes ásperos y voz chillona. Sin embargo, hoy, no hay una sola mujer que no sea feminista, podrá no querer participar en la lucha política, sin embargo desde el momento que piensa y discute en voz alta las ventajas y los errores del feminismo es ya una feminista, pues el feminismo es el ejercicio del pensamiento de la mujer”. (Alfonsina Storni).

La construcción del feminismo en la Argentina de fines del siglo XIX significó la puesta en marcha de cuatro demandas fundamentales: la remoción de la inferioridad civil, la obtención de mayor educación, el auxilio a las madres desvalidas y la cuestión del sufragio. Demandas fuertemente criticadas por una porción de la sociedad que mediante el descrédito moral cuestionó a estas “mujeres sin marido” por salir a reclamar “cosas que no les correspondían”. Ser soltera en este mundo fue y en parte  sigue siendo, una tragedia.

Hermandad

Mujeres como Alfonsina Storni y Salvadora Medina Onrubia, hermanadas en su condición de madres solteras en una época donde se consideraba un escándalo, llevaron la cuestión feminista a primera plana. Sufragistas y poetas, traspasaron el mundo de las letras para animarse a alzar su voz públicamente. Hace 100 años, las mujeres no debían hablar en público. No debían. Existía una marcada separación de ámbito privado, familiar y natural de la mujer y el ámbito público, que le correspondía únicamente al varón. A ellas no les importó, total, no tenían marido.

Desde el año 1900 en adelante, las sufragistas fueron consiguiendo la aprobación del voto femenino alrededor del mundo. En Argentina, el primer simulacro se realizó en 1920, cuando las mujeres todavía tenían prohibición para votar pero no para postularse. Si bien la ley fue finalmente tratada en el Congreso en el invierno del 47, gracias al advenimiento del peronismo y un decidido empeño de Eva Perón que estaba lejos de ser feminista pero movilizó a las mujeres a través de los sindicatos, el sufragio femenino ya se respiraba en el aire hacía décadas. Ya era un reclamo impostergable. La primera experiencia de voto femenino se realizó en 1951 con concurrencia masiva.

Podría decirse que esa conquista marcó el camino de otras que llegaron muchos años después como el divorcio vincular y la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

*Licenciada en Administración Agropecuaria

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