Maíz: los tres motivos por los que la siembra tardía es un éxito en el norte

El INTA argumentó por qué el cambio de las fechas permitió sortear las altas temperaturas y la escasez de lluvias.

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Maíz: los tres motivos por los que la siembra tardía es un éxito en el norte
04deOctubrede2021a las09:14

El maíz ganó terreno en el NEA y NOA al poder sortear las altas temperaturas y la escasez de lluvias. En este sentido, desde el INTA destacaron que se debe a la eficiencia en el uso del agua y del nitrógeno.

Los técnicos del INTA, Salvador Prieto Angueira y María Clara Berton, comentaron que al modificar las fechas de siembra se logró un mejor comportamiento del cultivo. “En los últimos 10 años, la superficie cultivada con maíz en el norte argentino se cuadriplicó, y alcanzó 1,1 millones de hectáreas sembradas. Esta expansión se logró gracias a la mejora de los márgenes económicos del cultivo y el acompañamiento de la tecnología”, destacaron.

Además, explicaron que a partir de septiembre se puede sembrar el maíz, pero el grueso se siembra entre diciembre y enero. “Esta época equivale a las fechas de siembra tardía en la zona núcleo”, aclararon.

Condiciones hídricas

En el norte la necesidad hídrica promedio del maíz varía entre 445 y 520 mm (57% corresponden al subperíodo reproductivo). “Si comparamos estos valores con la serie de precipitaciones de dos localidades contrastantes, Las Breñas (subhúmeda) y Santiago del Estero (semiárida), en el 45 al 75% de los años, las necesidades hídricas no serán cubiertas por las precipitaciones en el ciclo”, explicaron los técnicos.

En este sentido, remarcaron que el retraso de la siembra incrementa la oferta de precipitaciones previas y permite aprovechar la buena capacidad de almacenaje de los suelos. De esta manera, con las siembras de principios de enero, las precipitaciones promedio para la recarga serían de 240 mm en el área semiárida, a 300 mm en la subhúmeda.

Disponibilidad de nitrógeno

“Trabajos que realizamos en la región demostraron que para alcanzar los rendimientos promedio en el cultivo de maíz se necesitan al menos 136 kg.ha-1 de nitrógeno como nitrato (N-NO3). Si bien la disponibilidad de nitrógeno depende de múltiples factores, el momento de siembra es un aspecto relevante. Los niveles de nitrógeno se mantienen prácticamente constantes entre mayo y septiembre”, explicaron los técnicos.

Al mismo tiempo, detallaron que con el incremento de las temperaturas y principalmente las precipitaciones, en primavera el nitrógeno aumenta por la mineralización. “De un promedio de 38 kg N-NO3-.ha-1 en septiembre, el nitrógeno disponible se incrementa un 74% y hasta un 190% en noviembre y en enero, respectivamente. Bajo estas condiciones, cuantificamos eficiencias de uso del nitrógeno similares a otras zonas del país con valores de 40,5 kg de grano por.kg de nitrógeno disponible en el suelo”, sostuvieron en el informe.

Disminución de la probabilidad de estrés térmico

La temperatura en el norte es un factor importante y reduce drásticamente el rendimiento debido a un menor número de granos por planta. Sin embargo, trabajos que realizó Rattalino Edreira y Maddonni demostraron que la probabilidad de ocurrencia de días con temperaturas superiores a 35°C se minimiza al retrasar la siembra, ubicando la floración hacia fines de febrero y principio de marzo.

“El cultivo de maíz logró el lugar que se merecía en el norte del país. El actual manejo de la fecha de siembra permite alcanzar estabilidad y buenos rendimientos gracias a que se maximiza la posibilidad de cubrir la necesidad hídrica del cultivo, disminuye la probabilidad de estrés térmico y se incrementa la disponibilidad de nitrógeno”, señalaron los técnicos. También resaltaron que se debe seguir trabajando en los ajustes de densidades de siembra y fertilización para cada ambiente particular.

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