Maíz: revelan las 13 variables que explican el 77% de los rendimientos

Un plan de trabajo promete revolucionar el modo de gestionar la agricultura; colaboración, modelos agronómicos y tokenización, claves de mucho valor

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Maíz: revelan las 13 variables que explican el 77% de los rendimientos
24deNoviembrede2021a las17:36

La Red Agropecuaria de Vigilancia Tecnológica (RAVIT) mantuvo una reunión en Córdoba y, aparte de presentar los resultados del trabajo que viene realizando desde hace tres campañas en el norte de esa provincia, dio a conocer un plan de trabajo que promete revolucionar el modo de gestionar la agricultura.

Uno de los 50 productores que participan de la red, Mario Aguilar Benítez, de Las Chilcas, indicó que “innovar de forma colaborativa te permite soñar más y subirte a la mejora continua”. Él es uno de los que conforman la iniciativa creada por Esteban Tronfi e impulsada por UPL Argentina, que hace pocos días presentó su Simposio y volvió a marcar el rumbo de la agricultura que viene.

Maíz: las variables y los rendimientos

RAVIT aborda desde hace tres campañas las variables agronómicas de 2 millones de hectáreas del centro norte de Córdoba, con la colaboración de 50 productores que se abrieron a compartir conocimiento. Según Tronfi, la propuesta de la red se sustenta en dos principios fundamentales: la colaboración y la elaboración de modelos agronómicos

La colaboración multiplica la velocidad en la que se crea conocimiento –aseveró-. Si nos juntamos 40 o 50 productores multiplicamos el conocimiento que cada productor obtendría en una campaña por 40 o 50. En tanto, los modelos agronómicos mejoran la acertividad de las decisiones en la medida en que están relacionados a más variables, pero además nos dan la posibilidad de digitalizar el conocimiento y poder transmitirlo”.

Y aquí aparece lo más saliente: el rendimiento del maíz. Tras el análisis de tres campañas y con la dirección técnica de Emilio Satorre, RAVIT creó un modelo basado en el análisis de 13 variables que explican el 77% de la variabilidad de los rendimientos del maíz en el centro norte de Córdoba.

Tras ese logro, ahora el desafío es lograr que ese modelo sea accesible para todos. Y ahí surge una de las claves para la innovación: la tokenización. “Un token es un objeto digital que tiene valor en cierto contexto o para determinada comunidad, representa el valor de alguna cosa”, explicaron desde la empresa.

Por su parte, Tronfi detalló: “El primer modelo fue construido con unidades de seguimiento intensivo (USI). En Córdoba Norte hay 100 USI’s (son dos por lote) y medimos 145 variables durante tres campañas. Ahora queremos ir a la hipersensorización, tener muchas más unidades de conocimiento a través de unidades de generación de información de 20x20 metros”.

“Ese pixel será la nueva unidad de generación de información que llamarán Token. Entonces, en un lote de 120 hectáreas, que tenía dos USI’s va a haber 3000 token de generación de información que van a ser producidos a través de cuatro tecnologías: el mapeo de suelos, la instalación de sensores de clima, los seguimientos satelitales modernos y los sensores de los equipos (cosechadoras, sembradoras)”, añadieron desde la compañía.

Además, Tronfi indicó: “Pero esto se potencia si consideramos que vamos a trabajar con 40 productores de Córdoba, que sumarán 120.000 token como unidades generadoras de información. El crecimiento es exponencial y esto pone a la agricultura a un paso de utilizar nuevas herramientas como la inteligencia artificial”.

Cubrir el país de conocimiento

El proyecto de RAVIT busca cubrir a toda la Argentina con estas antenas generadoras de conocimiento, que además funcionarán como unidades de “intercambio, de colaboración y relacionamiento” entre toda la comunidad de agricultores y científicos.

Tronfi, sobre eso, acotó: “Con 1300 productores que se sumen podemos dar asistencia en modelos de toma de decisiones a 100.000 agricultores del país. Estamos pensando en un siguiente salto: un token que hoy vincula datos y conocimiento de una comunidad de productores y científicos, podría vincular también al campo con toda la sociedad. Si se piensa que el costo de producción de un token de maíz puede rondar entre 25 a 40 dólares, significa que podremos ofrecer ese token a la micro inversión, es decir, imaginamos un futuro en el que cualquier ciudadano del planeta pueda convertirse en un agricultor. Por ejemplo, podremos invitar a una enfermera de Alemania a invertir en la agricultura argentina. Eso ya no es colaboración entre agricultores; eso es volver a esta herramienta una unidad de relacionamiento entre el agro y toda la sociedad”.

Por otro lado, en cuanto al modelo actual y en relación con las condiciones y el comportamiento del cultivo de maíz en la campaña 2020/21 (incluye identificar los factores del clima, suelo y manejo que explicaron los rendimientos de maíz y su variabilidad en la región), Emilio Satorre precisó que las variables de manejo lograron explicar casi el 71% de las variabilidad de todos los lotes. La estructura de los cultivos y la nutrición explica el 57% de ese 71%.

A su vez, amplió: “La fecha de siembra, la densidad, el manejo de la fertilización nitrogenada y fosfatada, la protección del cultivo… explican diferencias de rendimientos en rangos que van entre los 3.500 y 13.500 kilos de rendimientos en las USIs”.

Trabajar juntos

Ante estas novedades, el gerente general de UPL Argentina, Rodrigo Ramírez, sostuvo: “Como facilitadores de una red que trabaja para la sustentabilidad de los sistemas de producción de alimentos a nivel mundial, sin límites y sin fronteras, RAVIT es un gran ejemplo de nuestro propósito OpenAg”.

Y expresó: “Los problemas actuales no se pueden resolver individualmente, solo lo lograremos organizándonos y trabajando en red. Este es el enfoque con el que trabajamos desde Bloom Ai, un proyecto de UPL Argentina a partir del cual estamos abordando temas como el cambio climático y el secuestro de carbono. Hay mucho para aprender y esto depende básicamente de las personas”.

En tanto, Pilu Giraudo, presidenta honoraria de Aapresid, participante del Simposio, opinó: “El desafío es minimizar la huella ambiental y hacer frente al cambio climático. Para lograrlo, la llave es el conocimiento. Y el conocimiento nos necesita juntos”.

Para Federico Bert, especialista del IICA, el conocimiento y la tecnología -como manera de condensar el conocimiento- son la llave maestra para hacer frente a los múltiples desafíos del mundo agropecuario del presente. “Es el momento más especial de la humanidad en toda su historia. La colaboración es el mecanismo de la especie humana para hacer más y mejor”, manifestó, y aseveró que en los últimos 20 años se multiplicaron por 3 los papers científicos sobre ciencia biológica; cambió la forma de generar conocimiento. “En la combinación virtuosa entre la inteligencia humana y la inteligencia artificial están las claves de esta época”, comentó.

Finalmente, Raúl Arinci, productor RAVIT con experiencia de trabajo en grupos CREA y de AAPRESID, dijo que no conoce “otra forma de gestionar que no sea en forma colaborativa”, al tiempo que para Mario Aguilar Benítez, otro productor RAVIT, “los modelos no solo ayudan a obtener mejores resultados económicos, sino también a ser más sustentables y cumplir con los nuevos mandatos que demanda el mundo”.

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