Helicópteros Cicaré: cómo es y cuánto cuesta la aeronave no tripulada que busca un lugar en el agro

El helicóptero puede alcanzar una velocidad de hasta 150 kilómetros por hora y cubrir hasta 40 hectáreas por vuelo

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Helicópteros Cicaré: cómo es y cuánto cuesta la aeronave no tripulada que busca un lugar en el agro
22deMarzode2022a las12:26

La compañía fabricante de helicópteros Cicaré, propiedad de Augusto ‘Pirincho’ Cicaré e hijos, presentó junto a la pyme de servicios agrícolas Marinelli y la compañía estatal INVAP, el prototipo del helicóptero autónomo RUAS-160A con la idea de potenciar los cultivos agrícolas a través de las aplicaciones aéreas y la obtención de datos de lotes para eficientizar la producción.

De esta forma, a poco más de dos años del lanzamiento, la nueva versión de la aeronave no tripulada que busca convertirse en una de las principales herramientas tecnológicas del agro y de la seguridad del futuro, comenzó a producirse para el uso en la defensa y seguridad nacional, pero intentará encontrar mercado en el agro próximamente.

RUAS-160A

Juan Manuel Cicaré, hijo de Augusto y actual CEO de la empresa homónima, habló con Agrofy News sobre las novedades del primer helicóptero autónomo que deslumbró a todos en estos últimos dos años y los planes a futuro de la compañía fundada por su padre, quien falleció en enero pasado a sus 84 años. “Hay un camino bien marcado y allanado por el propio Augusto todavía en vida, con respecto a los nuevos desarrollos que estamos viendo. El proyecto RUAS-160A ya es una realidad y ya estamos en el inicio de la producción de la primera unidad para Santa Fe”, afirma.

RUAS es el acrónimo de Rotary Unmanned Air System, lo que en español sería Sistema Aéreo No tripulado de Alas Rotativas, que se convertirá en la primera creación con capacidad de empleo dual. Es decir, que será apto para ser utilizado tanto en defensa y seguridad como para el agro. De hecho, en diciembre pasado el Gobierno autorizó la compra de este modelo de pre-serie, a través de la Resolución 1727/2021 publicada en el Boletín Oficial, con el fin de “incrementar las Capacidades de las Unidades de Superficie de Vigilancia, Reconocimiento, Búsqueda y Rescate, y Monitoreo Ambiental de la Armada Argentina (ARA)”. Por ese primer modelo se hizo un contrato por US$1.770.000 entre los fabricantes y el Ministerio de Defensa.

Sin embargo, Juan Manuel aclara que una unidad, por ejemplo, puede alcanzar los 1,5 millones de dólares adaptado con tecnología de avanzada que aporta el INVAP. Por otra parte, con el Ministerio de Seguridad de la provincia de Santa Fe se hizo un contrato por tres unidades, cuyo valor es de US$1,1 millones cada una y el primer desembolso se hizo en enero pasado. Además, añade que la diferencia entre un valor y el otro siempre depende del equipamiento o carga útil de las unidades. Por ejemplo, parte de la tecnología que traen son sensores y todo lo referente a la robótica, como el piloto automático.

Lo mismo pasa con los equipos aptos para el agro, en donde los números irían acordes con la tecnología adoptada para ese sector. Sucede que el número que se estima para un RUAS-160A destinado al sector agrícola dista del que se puede usar en seguridad y defensa, donde hay otro tipo de tecnología a implementar. “Para una versión civil los números son más acordes a lo que es una herramienta o maquinaria agrícola”, señala. Por ejemplo, se puede comparar con el costo de una máquina pulverizadora de último modelo, con piloto automático y capacidad de sensores, que rondaría los US$ 350.000. También se puede asemejar con un avión agrícola, que está en valores similares y se hace acorde al ámbito agropecuario.

“Estamos trabajando con un buen ritmo, sostenido y bajo todas las indicaciones de innovación que había establecido Pirincho. Él dejó mucho trabajo adelantado: ensayos, pruebas y mejoras, que podían corresponder a la nueva versión del MET-3, que es la versión finalizada de lo que va a ser la serie que va a salir al mercado”, indica. Si bien los creadores del helicóptero autónomo por ahora no tienen acuerdos de mecanismos bancarios establecidos para facilitar el acceso de este equipo a los productores, no descartan hacerlo en los próximos meses, ya que están en tratativas con algunas entidades interesadas en adoptarlo. “Si seguimos en la línea apuntando al agro lo va a haber, todavía no hay nada concreto, pero estamos trabajando en eso”, adelanta.

Detalles del RUAS-160A

Si bien, el RUAS-160A tiene distintas cargas útiles que pueden utilizarse para la aplicación aérea o pulverización, la capacidad de carga útil es de 60 kilos y puede cubrir hasta 40 hectáreas por cada vuelo. El helicóptero también está capacitado para hacer hasta 5000 hectáreas de búsqueda o captación de imágenes aéreas o vuelos de prescripción. Todo eso es información que después es relevante a la hora de ir al lote y decidir la cantidad de insumos a aplicar de forma diferenciada. “Esto se hace para un menor impacto ambiental y menor huella de carbono. En este caso, no pisas el cultivo. Es el uso selectivo y eficiente de los recursos”, explica. La aeronave puede alcanzar una velocidad de hasta 150 kilómetros por hora. Parte de la carga útil del RUAS-160 la conforman también los sensores que lo integran y que son muy adaptables a este tipo de máquinas.

“Sirven para partir o pulverizar con la menor cantidad posible por hectárea. El RUAS-160A está para eso. No es una máquina que puede levantar cientos de kilos, sino que tiene que ser bien selectiva en su tiempo de operación y acompañando todo lo que tiene que ver con las buenas prácticas agrícolas (BPAs)”, advierte. Fue por esta elección también sobre las BPAs que recibieron el premio Ternium a la Innovación Agroindustrial. "Ahí aprovechamos para hacer varias reuniones con el sector del agro y vimos que hay un gran interés con poder hacer preacuerdos con empresas referente al RUAS-160A”, cuenta.

En esta última edición de Expoagro 2022, resalta Juan Manuel, se pudo observar la capacidad tecnológica que hay en el sector agrícola, pero que podría verse afectada por la poca previsibilidad que pueden llegar a tener los productores a la hora de apostar a la adopción de nuevas tecnologías, tras las últimas intervenciones del Gobierno en el sector agropecuario. “Esperemos que esto que pasa no se convierta en una alarma de contracción y que el productor se contraiga y en dos años no adopte tecnología. Hoy, la tecnología tiene una curvatura tan rápida que en dos años ya te queda obsoleta la que hoy es una gran adopción. Todo tiene que ir de la mano”, afirma.

En el caso de Cicaré, las proyecciones de exportación siguen siendo intactas, pero también ven de cerca al sector agropecuario dado que el impacto podría venir por el lado del mercado interno y el temor a que el campo involucione. “Si les siguen poniendo retenciones, el productor se retrotrae y es difícil que suelte la billetera y adopte estas nuevas tecnologías. Lo va a hacer si tiene capacidad de crecimiento, de rinde. Pero, a su vez, como son reglas coyunturales porque hay gobiernos que vienen y cambian de un plumazo lo que hizo el anterior, mientras que esa coyuntura no se haga algo estructural, el productor va a seguir siendo la punta de lanza en lo que es la aplicación de tecnología, aún con todo esto”, extiende.

El legado familiar

Tras el fallecimiento de Augusto, Juan Manuel y Alfonso continúan con el legado que dejó su padre, en su natal Polvaredas, provincia de Buenos Aires. Además, tienen presente que el know-how de la compañía es “Pirincho”, tal y como era conocido en la industria. “Lo va a seguir siendo, porque es algo tan específico y poco común que cualquiera que hable de Cicaré sabe que está hablando de la genialidad de Augusto, por lo que hay que sostener eso con toda la experiencia que nos pudo trasladar a nosotros, más allá de que la genialidad no se puede transmitir, aunque sí los valores”, resalta. Son los valores como el trabajo, el sacrificio, la innovación y el espíritu que hacen que la impronta del inventor autodidacta esté siempre presente en cada uno de los equipos.

Es este legado que los jóvenes intentarán sostener en el futuro y la excelencia que tenía su padre. “Lo tenemos, pero no es una tarea sencilla porque hay que conservarlo en base al trabajo duro y estar en esa mejora continua. En lo que tiene que ver con lo comercial, siempre estamos viendo si hay algún cupo más amplio de exportación”, indica. La gran tracción comercial de la empresa que tiene más de medio siglo de existencia sigue siendo el productor agropecuario, ya sea pequeño, mediano o grande, pero que busca transportarse de manera rápida y eficiente para acortar las distancias en el campo. En esta línea de producción hay tres productos que están bien posicionados y que son reconocidos internacionalmente. "Nosotros ya tenemos práctica en la diaria de poder hacerlos y entregarlos, sea para el mercado local o la exportación. Son naves tripuladas, helicópteros pilotados y todo”, expresa. En este caso, saben que el camino es menos sinuoso, porque conocen las bases de la compañía que dejó fundada su padre y el papel que ocupa en el sector.

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