Inflación y agro: los gráficos que desmienten las acusaciones del Gobierno al campo

El incremento de precios de los alimentos adquiere otra importancia cuando se lo relaciona con la evolución del poder de compra de los salarios

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Inflación y agro: los gráficos que desmienten las acusaciones del Gobierno al campo
10deMayode2022a las07:19

Un informe reciente de CREA muestra cómo la inflación argentina es mucho más alta que la de países con una participación comparable de los alimentos en el comercio exterior.

"Lo notable de nuestro país no es el hecho que exporte alimentos, sino su persistente inestabilidad macroeconómica que es lo que finalmente está detrás del deterioro del poder adquisitivo de la población", señala el relevamiento. En ese sentido, Argentina tenía una inflación elevada 16 años antes del actual episodio de aceleración inflacionaria global que, paradójicamente, se produce en el marco de las políticas monetarias y fiscales sumamente expansivas derivadas de la respuesta a la pandemia global pero que en nuestro país son prácticamente una constante.

El aumento de los precios internacionales de los alimentos, y la condición del país como exportador de estos bienes, fueron señalados como responsables del aumento inflacionario. "Existen, sin embargo, varios elementos que llevan a creer que esto no es así", destaca el Informe Macroeconómico de CREA.

Inflación y agro: los gráficos de CREA

Argentina es un país que tiene una importante participación de los alimentos dentro del total del comercio exterior (34%), pero no es el único que posee esa característica. Así, comparando con países de similar participación, se observa que estos tuvieron inflaciones considerablemente inferiores. Uruguay, de 38% de participación de exportación de alimentos en el total de su comercio exterior, contó con un 8% de inflación anual en 2021, mientras que Paraguay, con una participación del 31%, tuvo una inflación del 6,8%.

En el caso de Nueva Zelanda, su participación rondó el 36% y su inflación alcanzó el 5,9% en 2021. Adicionalmente, también existen países con baja participación de los alimentos en el comercio internacional, pero con niveles inflacionarios más similares a los de Argentina, por ejemplo, Turquía (36,1%) o Etiopía (35,1%). 

Más en detalle, si hubiera relación entre el comercio exterior de alimentos y la inflación, Argentina, Uruguay y Nueva Zelanda, al tener matrices exportadoras similares, deberían tener una influencia similar de los precios internacionales sobre la variación general de los precios internos y de los alimentos. Sin embargo, al examinar el alza de precio de los alimentos se puede observar una gran disparidad y diferente comportamiento.

Argentina promedió para los años contemplados aumentos del 36%, mientras que en Uruguay crecen al 8,8% y en Nueva Zelanda al 1,7%. En efecto, mientras en el período desde 2011 a 2014, los precios de las commodities se encontraron altos (promediando los USD 493 la soja, USD 265 trigo y USD 237 maíz), los niveles de precios de los alimentos en Uruguay y Nueva Zelanda se mantuvieron sin movimientos bruscos, a diferencia de Argentina que vio considerablemente acrecentada su inflación interanual en alimentos durante 2014.

Incluso, la depreciación de 2014, que inicia el ciclo de inestabilidad cambiaria y aceleración inflacionaria, se produce en un contexto de precios internacionales que venían en baja desde 2012.

En última instancia, la disparidad en la inflación de alimentos se debe a que, al interior de los países analizados, se observan políticas monetarias muy distintas. Desde el 2010 en adelante Argentina tuvo un crecimiento del dinero circulante mayor, casi en todo momento, que Uruguay y Nueva Zelanda. Entonces, más que estar determinada por el devenir de los precios internacionales de los productos comerciados. la inflación de los países pareciera rondar alrededor de la evolución de los agregados monetarios.

Por último, el incremento de precios de los alimentos adquiere otra importancia cuando se lo relaciona con la evolución del poder de compra de los salarios. En ese sentido, se puede observar que, en Argentina, el mayor crecimiento de precios llevó a una pérdida del poder adquisitivo expresado en carne, leche y pan, que fue superior a la observada en Uruguay y en Nueva Zelanda.

Por otra parte, Argentina es la que peor desempeño tiene en todos los casos, aun siendo la única que posee una importante batería de medidas que incluye controles de precios, derechos de exportación, cupos de exportación y fideicomisos.

 

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