"No sucedía antes": la profesionalización del campo que contagia a las escuelas agrarias y la orientación más buscada

CREA propone “abrir las tranqueras” y que los productores compartan experiencias y conocimientos con alumnos

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"No sucedía antes": la profesionalización del campo que contagia a las escuelas agrarias y la orientación más buscada
20deMayode2022a las15:46

El 7 de mayo se llevó a cabo el Primer Congreso de Educación Agraria CREA, “Sembrando Futuro” en Bragado, provincia de Buenos Aires, donde participaron más de 200 docentes, preceptores y directivos interesados en conocer más sobre la labor en este ámbito.

“El evento apuntó a una intervención de trabajo con los docentes. Lo nutrimos con la mirada de pedagogos, de la neurociencias y de la tecnología. Hay muchos jóvenes y esta era una oportunidad de visibilizar la educación agraria”, contó en entrevista con Agrofy News el ingeniero agrónomo José María Cagigas, disertante del congreso.

Tranqueras abiertas: CREA en las escuelas

Jorgelina Lombardo, contadora y presidenta del Congreso, explicó que en el marco de integración a la comunidad, se crea este proyecto de trabajar junto a las escuelas: “Lo que intentamos es llevar la metodología y crear un vínculo entre productores y escuelas para ver qué cosas podemos facilitar. Las escuelas hoy necesitan tecnología, no tienen acceso a una cosechadora por ejemplo, entonces la idea es abrir las tranqueras al campo y que los chicos hagan prácticas profesionalizantes”. 

Como ejemplos de instancias de sinergia, Jorgelina contó: “Tenemos la Red de Ensayo de Trigo. El día que se hace la muestra a campo, donde están los semilleros, invitamos a los alumnos a participar. Cuando organizamos las JAT de ganadería, también los llevamos. Todas las acciones que hacemos en territorio las abrimos a los chicos, principalmente a los del ciclo superior”.

También adelantó que el congreso incentivó el vínculo con la Dirección de Educación Agraria de la provincia. “Vamos a renovar un convenio que tenemos con ellos para trabajar en conjunto. De este modo los chicos van al campo con seguro, ART y pueden capacitarse”. 

Por último, destacó que el “efecto derrame es importante”: “Creemos que los docentes y directivos que participaron del congreso se fueron a sus escuelas conociendo que hay una metodología de trabajo distinta y son los encargados de contagiarla”.

De obreros a profesionales

La formación en educación agraria se encuentra dentro del nivel secundario y “es un valor agregado en lo que es la formación general, que le da pie a los alumnos para fortalecer sus conocimientos e ingresar luego a carreras terciarias y universitarias”, según detalló José María Cagigas, quien tiene más de 40 años de experiencia en educación agropecuaria. 

El ingeniero y docente compartió su visión en el congreso respecto a los desafíos y oportunidades de la educación agraria: “Hoy el campo está viviendo lo que hoy denominamos ´la nueva ruralidad´,  la sociedad incluida en el campo. En los años 60 la urbanización e industrialización alejó mucha gente del campo, pero ahora vemos una evolución positiva de la sociedad hacia el campo nuevamente, por múltiples razones, no solo las productivas sino por el auge del turismo rural, por la comodidad, la seguridad, porque el campo ofrece nuevos servicios”. 

Además, detalló un cambio en la demanda de profesionales en el campo: “La educación agraria evolucionó de los oficios, a mano de obra calificada y ahora a técnico agropecuario, que tiene un sustento profesional importante. El productor lo ve como personal jerarquizado. Tienen conocimientos de informática, de tratamiento de los datos, de manejo de tecnología y se convierten en un nexo entre el profesional, ingeniero, asesor, veterinario, con el productor”.

Según explicó el especialista en educación, lo importante es ir un poco más allá y generar valor: “En las escuelas agrarias de la provincia de Buenos Aires y del país tenemos orientaciones y la más buscada es la agroindustria. Tratamos que nuestros alumnos cuando realizan los proyectos piensen en el valor agregado, en diversificar un poco la materia prima para transformar en alimentos. Esa es la gran propuesta a nivel país que pensamos que puede resolver muchas situaciones de captación de mano de obra que se pierde por el éxodo industrial”. 

Cagigas enfatiza que actualmente la educación agraria tiene una gran oportunidad para posicionarse: “Los productores se están acercando mucho a las escuelas agrarias y eso es inédito. Antes se venían a buscar obreros, ahora se buscan profesionales. Por eso hablamos de liderazgo pedagógico que tiene que tener el director de la escuela, tiene que construir los equipos que lo acompañen. Desde CREA los invitamos a ver esas posibilidades que emergen al abrir las tranqueras”, contó Cagigas.

Planificar y desarrollar

Tal como explicó Cagigas, el alumno debe contar con una formación integral: “Debe saber programar procesos productivos. Si bien tienen que estar al lado de las vacas, con los cultivos y las máquinas también deben estar en la computadora. Una de las funciones principales de los técnicos agropecuarios es saber planificar. ¿Cómo van a armar un emprendimiento propio o intervenir en un sistema productivo si no saben planificar?”. 

A su vez resaltó la importancia de los docentes y los directivos de potenciar ese aprendizaje: “Nuestros chicos en las escuelas aprenden a trabajar. Cuando llegan a primer año tienen una motivación tremenda. Si no los potenciamos para que aprendan mejor y no valoramos eso, tenemos el riesgo de fracasar. Hay que poner en valor que lo que estamos formando son personas para que se puedan desarrollar en la vida y que por medio del trabajo puedan crecer”, expresó.

Dentro de la formación del técnico agropecuario, se hace mucho foco en la sustentabilidad: “Nuestros técnicos tienen la función de cuidar el medio del extractivismo, de la explotación indiscriminada de la tierra. Sabemos que es muy complejo producir cada vez más, ante la demanda de los alimentos, pero junto con la evolución que se observa con los productores que son más cuidadosos, en las escuelas tenemos materias como física aplicada para hacerlo cada vez más eficiente. Siempre damos materias con aplicaciones para la vida y la profesión, que no queden aisladas en una ciencia sino que las observen en el territorio”, contó.

Desafíos ante la deserción 

En la provincia de Buenos Aires hay más de 70 escuelas y 30 centros de alternancia. Sumado a más de 20 centros de educación agraria donde se dictan capacitaciones docentes. El número de alumnos ingresantes es aproximadamente de 16 mil, el promedio de ingreso a primer año es de 3800 y la tasa de terminalidad de trayectoria es alrededor de 600 alumnos: “Tenemos una alta deserción como toda la escuela secundaria y ese justamente fue el tema del congreso”, expresó. 

¿Con qué estrategias podemos revertirlo? “Trabajamos analizando a través de un diagnóstico escolar interno, sumado a las problemáticas externas a la escuela. Evaluamos la calidad educativa desde el punto de vista valórico, lo que aporta la formación al mundo productivo. Muchas veces los productores piden profesionales que sean respetuosos, sociables, que participen activamente de grupos de trabajo, que sean íntegros, que se desempeñen como nexo entre el ingeniero y el productor”, agregó. 

Por último, el especialista reflexionó que la pandemia los posicionó en una nueva manera de relacionarse con los alumnos: “A veces nos cuesta la tecnología y ellos nos ayudan. Esto hay que tomarlo como un proceso de aprendizaje en conjunto”.  

“Creo que hemos avanzado en incluir más alumnos en las escuelas, lo que tenemos como deuda pendiente en el sistema educativo en general es la equidad. No se resuelve con un nuevo diseño curricular ni con una netbook para todos sino con cambios profundos en cuanto a la organización institucional y a las nuevas prácticas de enseñanza”, finalizó. 

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