Los Ayling, una familia ganadera que quiere tener el vino más austral de la Argentina: también producen cerezas

Si bien el fuerte de la Cabaña Media Luna, ubicada en Chubut y propiedad de la familia Ayling, es la cría de ganado, en estas tierras también hay lugar para el cultivo de cerezas y viñedos

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Los Ayling, una familia ganadera que quiere tener el vino más austral de la Argentina: también producen cerezas
26deJuliode2022a las12:27

Desde hace décadas, la familia Ayling, propietaria de la Cabaña Media Luna, ubicada en la localidad de Colonia Sarmiento en la provincia de Chubut, se especializó en la producción de cerezas y en la cría de vacas y ovejas para producir lana. Sin embargo, en los últimos tiempos decidieron extender sus actividades y se animaron a plantar vides, conformando así el viñedo más austral del país. 

El auge de producir uvas en distintas zonas del país, impulsó a que esta familia se anime a cultivar las variedades Pinot Noir, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Pinot Gris y Merlot y, aunque el vino aún no salió al mercado, las expectativas por esta producción son altas. Al respecto, Ernesto “Tito” Ayling comentó: “La idea es ir creciendo de a dos hectáreas por año hasta llegar a diez, que consideramos es una unidad productiva que se puede manejar, y hacer sustentable y rentable en el tiempo”.

“Yo soy la cuarta generación de la familia trabajando en el sur, siempre tratando de hacer algo nuevo, y nuestro último emprendimiento, que empezó el año pasado, fue la instalación de un viñedo”, agrega en el marco de la Expo Rural 2022. Sobre esta experiencia el productor comentó que “hay un auge bastante grande por probar en zonas distintas, todavía no hemos salido a mercado, pero tenemos muchas expectativas de que esta propuesta siga creciendo”.

La producción de uvas abre una necesaria puerta económica para la familia Ayling, ya que las condiciones para comercializar cerezas no son las mejores. “La venta de las cerezas presenta dificultades, porque desde el momento en que se cosecha hasta que se comercializa no pueden pasar más de dos semanas para que no pierda calidad, y eso hace que se dificulte la exportación y venta”, argumentó Ayling.

La Cabaña Media Luna produce alrededor de 10 mil kilos de cereza por año y, si bien hay posibilidad de ampliar este número, los Ayling prefieren no hacerlo dadas las complicaciones para comercializar esta fruta. Actualmente  la cosecha sólo se vende en el mercado interno, ya que “no está muy aceitado el camino para la exportación por las trabas burocráticas”.

No obstante, el fuerte de estos productores reside en la ganadería, principalmente en la cría de ovejas. La Cabaña cuenta con 10 mil cabezas ovinas de esquila de la raza Merino. Al respecto, Ayling detalló: “Mis abuelos tenían Corriedale, mis padres cambiaron el rodeo a Merino y nosotros lo continuamos, y ahora empezamos de nuevo a incorporar Corriedale para trabajar en el cruzamiento, porque creemos que la carne ovina tiene un inmenso futuro a nivel nacional”.

Y observó: “Entre las cuatro principales carnes (con los bovinos, cerdos y aves), el ovino es el que viene más demorado en su desarrollo y cultura, porque en los grandes centros urbanos la cultura del consumo de carne de oveja se ha perdido un poco, y es trabajo de los productores volver a instalarla”.

Ver también: Propuesta de la Mesa Ovina: alcanzar los 18 millones de cabezas y aumentar un 50 % el empleo de la cadena

Cuarentena por aftosa

En la 134ª Exposición Rural de Palermo, la Cabaña Media Luna está presentando animales de la raza Hereford, que por venir de una zona que no es libre de aftosa sin vacunación, deben pasar varias semanas de cuarentena y no pueden regresar a su territorio de origen.

“Hace un par de años que venimos exponiendo animales Hereford que vienen de la Patagonia y tienen que hacer una cuarentena previo a llegar a la muestra. El Hereford es la raza por excelencia en la Patagonia y el mercado está allá, pero Palermo es una gran vidriera, y el nivel de difusión que da esta muestra es incomparable a nivel local e internacional”, alegó Ayling.

Para participar de Palermo, los animales expuestos deben hacer una cuarentena de dos meses, y en el caso de los expuestos por la familia Ayling, llegaron hace tres meses a un campo propio de la provincia de Buenos Aires para que tuviesen una mejor adaptación. Al no poder volver a la Patagonia, quedan en ese establecimiento bonaerense, “las hembras para ser futuras donantes que proveen embriones para la venta o para llevar a implantar en nuestro rodeo en el sur”, completó el dirigente y productor.

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