La trágica historia detrás de uno de los castillos más grandes de la Argentina: tiene 77 habitaciones y 14 baños
El castillo se encuentra deshabitado desde hace unos cincuenta años, tras funcionar como un reformatorio de menores
PorGuido Rodríguez es un joven de 32 años que desde hace meses visita pueblos rurales de menos de mil habitantes –todos ubicados en la provincia de Buenos Aires- y publica fotos, información y anécdotas de sus incursiones a través de sus redes sociales.
En esta oportunidad, el viajero conoció el “Castillo San Francisco”, ubicado en el paraje rural Egaña, y dio cuenta de la trágica historia de esta construcción centenaria.
Castillo San Francisco
El imponente edificio (también conocido como Castillo de Egaña) es el más grande de la provincia de Buenos Aires. Su construcción comenzó en el año 1918, y estuvo a cargo de su dueño, el arquitecto Eugenio Díaz Vélez.
Miembro de una familia distinguida dentro de Argentina (era nieto del general Eustoquio Díaz Vélez, figura en las batallas por la Independencia) el arquitecto decidió construir el castillo en cercanías de la “Estancia San Francisco”, de la cual toma el nombre. Este casco rural era propiedad de Eustoquio Díaz Vélez, es decir, el padre de Eugenio.
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El costo del transporte de cargas acumuló una suba del 30,3% en nueve meses: el impacto del gasoilBienvenidos/as al CASTILLO DE EGAÑA!
Video presentación, musicaliza Charly pic.twitter.com/Pu6XR56UMe — Guido Rodriguez (@gui10road) September 27, 2022
El castillo –según el relato de Guido Rodríguez a través de su cuenta de Twitter– fue construido sin un estilo arquitectónico definido, mostrando elementos de diferentes estilos y épocas. En total, el edificio tenía 77 habitaciones, 14 baños, 2 cocinas, galerías, patios, taller de carpintería, terraza, mirador y balcones, entre otras dependencias.
La edificación de tamaña obra conllevó unos doce años: el castillo estuvo listo en 1930 y, para hacerle honor, iba a inaugurarse con una importante fiesta. Sin embargo, la celebración tuvo poco de feliz: familia e invitados aguardaron en el castillo, con las mesas servidas, la presencia del arquitecto Díaz Vélez, pero éste nunca llegó.
Tras horas de espera, el chofer encargado de trasladar al arquitecto desde su residencia en la Ciudad de Buenos Aires hasta el castillo, comunica a la familia una desgarradora y trágica noticia: Eugenio Díaz Vélez había muerto. Compungidos por el anuncio, los invitados a la fiesta dejaron el castillo y no volvieron por treinta años, en los que el edificio estuvo totalmente abandonado y deshabitado.
Hoy el Castillo se encuentra como lo ven en las fotos. Totalmente abandonado pero con el cuidado de los espacios verdes de los alrededores.
Los fines de semana suele ir mucha gente a pasar el día en los jardines del Castillo pic.twitter.com/hK2wOPUNoH — Guido Rodriguez (@gui10road) September 27, 2022
Recién en 1960 el Estado expropió el castillo y, tras modificar habitaciones y espacios comunes, lo convirtió –en 1969– en un reformatorio para jóvenes que habían estado presos o que presentaban problemas de conducta. Sin embargo, este emprendimiento fue suspendido a mediados de los 70’s, cuando un interno asesinó a un profesor, tras lo cual todos los menores fueron reubicados en otras instituciones. }
Desde entonces, el castillo permanece abandonado, deshabitado, con paredes y techos derrumbados y vidrios rotos. No obstante, llama la atención el cuidado de sus parques y espacios verdes. Según informó el joven viajero, los vecinos del lugar suelen ir los fines de semana a tomar mate en las afueras del castillo.


