El mundo cambió con un hecho inédito desde 1930: ¿Hay oportunidades para el agro argentino?
Maximiliano Moreno, director de Fundación INAI, analizó en Agrofy News Live cómo las recientes medidas unilaterales de Estados Unidos reconfiguran el escenario del comercio internacional
Por“El mundo cambió el 2 de abril”. Con esa frase, Maximiliano Moreno, director del Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), sintetizó en Agrofy News Live la magnitud del anuncio realizado por Donald Trump: un nuevo régimen arancelario que afecta a todos los países que quieran exportar a Estados Unidos, sin distinción ni aviso previo. “Esto había pasado solamente en 1930, pero ahora el mundo está globalizado y totalmente interconectado”, explicó Moreno, remarcando que el epicentro está en EE.UU., pero las réplicas afectan a todo el planeta.
La decisión del expresidente norteamericano de modificar unilateralmente las reglas del juego en el comercio exterior —imponiendo nuevos aranceles y llamando a renegociar condiciones país por país— despierta incertidumbre global y pone en alerta a economías como la argentina, que, si bien representa solo el 0,8% de lo que EE.UU. importa del mundo, también se ve alcanzada por estas nuevas tarifas.
“Estados Unidos dejó de lado las reglas que él mismo escribió, incluso en el marco de la OMC, y dice: ‘esto ya no me sirve porque tengo déficit comercial y fiscal’”, señaló Moreno, agregando que el cambio es profundo y que “el mundo se enteró por televisión”.
¿Amenaza o ventana de oportunidad?
El escenario, explicó el director del INAI, abre un nuevo tablero geopolítico-comercial con múltiples consecuencias. Aunque el impacto inmediato fue un “lunes negro” para los mercados, Moreno destacó que también se presentan oportunidades estratégicas para la Argentina.
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“En estos reacomodamientos siempre hay oportunidades”, subrayó, y explicó que pueden surgir nichos tanto en Estados Unidos como en terceros mercados como China o el sudeste asiático. Esto se conoce como “desvío de comercio”: cuando un país impone barreras, los proveedores buscan nuevos destinos, y ahí podrían abrirse puertas para los productos argentinos, especialmente del sector agroindustrial.
“Ya de por sí tenemos mejores aranceles que la Unión Europea o Sudáfrica, con quienes competimos en frutas, vinos y otros productos. Si logramos negociar con EE.UU., podríamos instalar una ventaja comercial”, apuntó Moreno.

Entre la diplomacia y la experiencia negociadora
Consultado sobre el rol del gobierno argentino frente a esta coyuntura, Moreno, con 27 años en negociaciones internacionales, fue claro: “Una buena relación entre presidentes siempre ayuda, pero después cada país cuida lo suyo”. En ese sentido, destacó que Argentina tiene equipos técnicos con trayectoria para afrontar estas negociaciones, aunque también remarcó que la cancillería deberá decidir si conviene o no entrar formalmente en estas nuevas reglas de juego.
“Argentina no es el problema, y mucho menos el sector agroindustrial”, afirmó, aunque advirtió que aun así “nos vemos afectados por la regla general”. Y agregó: “No generar disrupciones innecesarias será clave”.
El rol de la OMC en crisis
Finalmente, Moreno alertó sobre la situación crítica de la Organización Mundial del Comercio (OMC). “Ya venía con serias dificultades, y ahora Estados Unidos la deja de lado diciendo que las reglas no le sirven más”. Según explicó, la última gran actualización normativa de la OMC fue en 1995, y desde 2001 no se han logrado avances significativos.
“La OMC no es algo ajeno a los países; somos nosotros, los 168 países miembros, los que debemos reactivarla”, afirmó, dejando en claro que el debilitamiento del multilateralismo es otra señal de alerta para los países exportadores.
Mientras el mundo reacciona al terremoto comercial que desató Trump, Argentina observa con cautela pero también con pragmatismo. Para Moreno, el agro argentino tiene una ventaja: está acostumbrado a la inestabilidad y sabe adaptarse. La clave será estar atentos, tener cintura diplomática y negociar con inteligencia. Porque, aunque parezca contradictorio, en medio de la tormenta global, puede haber oportunidades que valga la pena aprovechar.
