El boom del turismo rural: “Se busca compartir la esencia de la vida en el campo”
El crecimiento sostenido de esta actividad tras la pandemia, el rol clave de los productores y pueblos rurales, y los desafíos para mantener la autenticidad frente al auge de visitantes
Por“Turismo rural no es hacer turismo en el campo. Es compartir cultura, saberes e historias del ámbito rural.” Con esa definición, Marina Guastavino, coordinadora de la Red Nacional de Turismo Rural del INTA, puso en palabras una tendencia que crece año a año y que, tras la pandemia, encontró un impulso inesperado: el deseo de reconectar con lo esencial.
Turismo rural en Agrofy News Live
En entrevista con Agrofy News Live, Guastavino destacó que el turismo rural es mucho más que una escapada. “Es una oportunidad para que productores, artesanos y habitantes de pueblos rurales visibilicen su modo de vida, sus producciones, su idiosincrasia y sus saberes. No es una puesta en escena: es una experiencia viva”.
La pandemia marcó un antes y un después. “Durante el aislamiento, el turismo fue de los últimos sectores en volver a la actividad. Pero cuando se flexibilizaron las restricciones, hubo un boom. La gente buscaba aire libre, baja densidad y destinos cercanos. Y encontró en los pueblos rurales una alternativa real”, contó.
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El costo del transporte de cargas acumuló una suba del 30,3% en nueve meses: el impacto del gasoilPero no se trató solo de una tendencia pasajera. Para Guastavino, ese fenómeno “llegó para quedarse”. Se dio además una migración interna significativa: muchas familias decidieron dejar las grandes ciudades y volver a los pueblos, en busca de calidad de vida. Esa nueva ruralidad también alimenta el turismo, porque quienes se instalan traen consigo nuevas miradas y propuestas.
Desde el INTA, la Red Nacional de Turismo Rural acompaña de manera técnica y territorial estas experiencias. “Somos más de 60 profesionales distribuidos por todo el país. Brindamos asistencia, capacitaciones y ayudamos a fortalecer grupos asociativos de prestadores turísticos: productores, artesanos, responsables de museos y agroindustrias”, detalló.

Uno de los ejes clave del trabajo es la articulación con los gobiernos locales. “El turismo rural necesita planificación. No sirve que un pueblo colapse por exceso de visitantes. Hay que trabajar con los municipios para garantizar calidad, habilitaciones y sostenibilidad. La esencia del turismo rural es la tranquilidad y la identidad del lugar. Si eso se pierde, perdemos todo”.
Consultada sobre los destinos que más crecieron, Guastavino apuntó especialmente a los pueblos cercanos a grandes ciudades, como Buenos Aires. “Hay un fenómeno muy marcado en un radio de 100 km desde CABA. Areco es un ejemplo claro. Pero también vemos movimiento en Santa Fe, Salta y otras provincias”.
Finalmente, dejó una pregunta abierta: “¿Qué buscamos cuando hacemos turismo rural? Naturaleza, comida casera, historias, raíces. Queremos hablar con un productor, caminar tranquilos por un pueblo. Por eso debemos cuidar que esta actividad no se desvirtúe. El turismo rural es una forma de conexión profunda con la Argentina más genuina”.
