El "efecto trampa" del anuncio del Gobierno para el trigo: "El productor tiene que estar atento a sus números para fijar precio"
Martín Biscaisaque, presidente de ArgenTrigo, habló en Agrofy News Live sobre las expectativas para la campaña 2024/25, los desafíos del mercado y la importancia de estrategias comerciales activas ante márgenes cada vez más ajustados
PorCon el inicio de la siembra de trigo, el panorama vuelve a ser desafiante para los productores. Así lo describió Martín Biscaisaque, presidente de ArgenTrigo, en una entrevista con Agrofy News Live, donde analizó los factores agronómicos, económicos y comerciales que marcan el pulso de la nueva campaña. “Arrancamos complicados, como siempre. Nunca arrancamos bárbaros”, resumió con honestidad y algo de ironía.
Uno de los primeros obstáculos está en el clima: las lluvias excesivas en la franja este del país, desde Santa Fe hasta el sur de Buenos Aires, generaron problemas de exceso hídrico justo cuando los perfiles de humedad parecían ideales. A esto se suma la volatilidad de los precios internacionales y un mercado interno con reglas poco claras.
Aunque el Gobierno prorrogó la rebaja en los derechos de exportación, Biscaisaque explicó que la medida tiene un “efecto trampa”: el exportador solo puede acceder al beneficio si liquida el 95% de la operación dentro de los 15 días posteriores a la declaración jurada de venta. “Eso nos obliga a trabajar con precios disponibles y a descontar el costo financiero, con márgenes muy justos”, advirtió.
Seguí leyendo
Alquilar campos en Córdoba cuesta 14 % más en dólares, pero el arrendamiento sigue en 12 quintalesFrente a este escenario, el doble cultivo trigo-soja aparece como la opción más viable. “Hoy hacer solo trigo no da. Solo cierra si lo asociás a la soja de segunda y aprovechás la humedad acumulada”, dijo el dirigente, que también destacó el valor del trigo como cultivo de servicio en la rotación. La expectativa de siembra ronda los 7 millones de hectáreas, aunque dependerá de cómo evolucione el clima.
Campo alquilado, campo propio: una diferencia cada vez más borrosa
Otro punto clave es la creciente presión sobre los márgenes, especialmente en campos alquilados, que representan el 65% de la superficie cultivada en Argentina. “A veces se dice ‘en campo propio me banco el margen’, pero si ese campo es de una familia, hay que repartir dividendos. Y si no generás un ingreso equivalente al alquiler, te sacan de administrador”, explicó Biscaisaque, destacando la complejidad de la toma de decisiones incluso en campos que, en teoría, tienen menor presión de costos.
Capacidad ociosa y nuevos usos para el trigo
Respecto a la demanda, el presidente de ArgenTrigo advirtió que el consumo interno de harina está al límite. “Comemos casi 100 kilos por persona por año. Ya no entra ni un bizcocho más”, dijo entre risas. Sin embargo, la industria molinera trabaja con un 50% de capacidad ociosa. “Exportar harina es muy difícil. Cada país quiere agregar valor en origen y tiene sus propias especificaciones”, detalló. Turquía es la excepción, con estrategias que rozan el dumping.
Por eso, el gran desafío para la cadena triguera es pensar en nuevos usos y productos con valor agregado. “A diferencia del maíz y la soja, que el mundo necesita, el trigo se produce en todos lados. Estamos lejos de los grandes centros de consumo y con Brasil buscando autoabastecerse. Necesitamos estrategias nuevas”, advirtió.
Entre la geopolítica y el clima: el productor en modo multitasking
Finalmente, Biscaisaque reflexionó sobre el contexto global, donde el mercado ya no se mueve solo por el clima y los stocks, sino también por variables financieras, geopolíticas y hasta bélicas. “Antes analizabas stock/consumo y rendimiento, y con eso bastaba. Hoy necesitás saber de tasas, dólar, guerras, aranceles…”, resumió.
En ese marco, subrayó la necesidad de que el productor no solo mire el lote, sino también el mercado. “Tenemos que estar atentos a las oportunidades para fijar precios. Si no, nos quedamos afuera”, concluyó.
