Cómo lograr granos más duros y nutritivos: la ciencia detrás de los maíces especiales

En el 4° Congreso Internacional de Maíz, especialistas destacaron que la combinación entre genética, ambiente y manejo resulta clave para alcanzar los estándares que exige la industria alimenticia; los maíces flint y pisingallo se consolidan como protagonistas en la molienda seca y la producción de cereales, polentas y snacks

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Cómo lograr granos más duros y nutritivos: la ciencia detrás de los maíces especiales
28deAgostode2025a las16:46

La producción de maíces especiales destinados al consumo humano exige un abordaje distinto al de los granos orientados a la alimentación animal o a la generación de biocombustibles. Así lo subrayaron los especialistas que participaron del panel sobre “uso industrial de maíces especiales” en la segunda jornada del 4° Congreso Internacional de Maíz.

Maíces especiales: las claves del manejo

El encuentro contó con las disertaciones de Lucas Borrás, doctor en Ciencias Agropecuarias de la UBA e integrante de Corteva Agriscience en Estados Unidos, y José Gerde, investigador del CONICET y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario. La moderación estuvo a cargo del periodista Alejandro Rollán.

Borrás destacó que la calidad del grano no depende únicamente de la genética, sino también de factores de manejo y del ambiente en el que crece el cultivo. “Hoy contamos con modelos de predicción que nos permiten entender la interacción entre genética, manejo y ambiente para anticipar la calidad final del grano, con mejores resultados que los enfoques tradicionales basados solo en genética”, explicó. En este sentido, la fertilización con nitrógeno, la densidad de siembra y el uso de fungicidas se presentan como herramientas claves para maximizar la dureza del grano, atributo esencial para la molienda seca.

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Por su parte, Gerde profundizó en el proceso industrial, subrayando que Argentina es el único proveedor externo a la Unión Europea de maíz colorado duro destinado a molienda seca. Este procedimiento permite separar el grano en distintas fracciones: los “grits”, de mayor valor económico, utilizados para cereales de desayuno; las sémolas, que se destinan a polentas y cervezas; y las harinas, base de snacks extrusados.

“Los atributos de dureza en el grano no solo impactan en la molienda, sino también en la calidad de los productos obtenidos, como el índice glucémico de la polenta o la concentración de carotenoides”, remarcó. Un ensayo realizado en la Facultad de Ciencias Agrarias de Rosario confirmó que a mayor densidad y peso hectolítrico, mayor concentración de proteína y mejores rendimientos en grits.

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La conclusión de los especialistas fue clara: la competitividad de los maíces especiales no se construye únicamente con un buen genotipo, sino con un manejo agronómico ajustado y adaptado al ambiente. Esa sinergia es la que asegura granos de calidad superior, capaces de satisfacer las crecientes exigencias de la industria alimenticia global.

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