Rosana Negrini, la mujer de la siembra: el día que habló con el "corazón", la decisión más difícil y las claves del éxito de Agrometal, la empresa que desde Monte Maíz llegó a la bolsa
En La Huella, el ciclo de entrevistas de Agrofy News, la presidenta de Agrometal recordó los momentos que la marcaron; de cuando tomó la presidencia con 39 años hasta las "sembradoras voladoras" que ve a futuro
En un nuevo episodio de La Huella, Rosana Negrini abrió las puertas de Agrometal y de su propia historia. “Soy una apasionada de lo que hago, de mi familia y de mi empresa”, confesó entre sonrisas, mientras recorría la planta que considera su lugar en el mundo.
Nacida y criada en Monte Maíz, Negrini heredó de su padre, Juan Carlos Negrini, —uno de los impulsores de la compañía— no solo la conducción de una de las fábricas de sembradoras más importantes del país, sino también la convicción de que el trabajo y la humildad son el motor del crecimiento.
A lo largo de la charla, recordó los inicios de la empresa en 1950 y la visión de aquellos emprendedores que, en un pequeño pueblo del interior, soñaron en grande. “Ellos tuvieron un gran sueño y nosotros somos los continuadores de ese sueño”, relató con emoción.

"Lo que me surgió del corazón fue: señores Agrometal continúa porque hay una familia que nos respalda, hay un equipo de gente que está aquí y todos ustedes que vamos a tirar para adelante y vamos a hacer honor a sus fundadores y a Negrini con mi trabajo, así que esto continúa sigamos trabajando", recordó tras el fallecimiento de su padre, cuando agarró un micrófono ante unas 400 personas.
En su voz, la historia de Agrometal se entrelaza con la de su propia vida: “Agrometal nació unos años antes que yo, pero crecimos juntas”.
Con 25 años al frente de la compañía, Negrini también compartió el valor del cambio generacional y la llegada del primer CEO no familiar. “Fue una decisión que me llevó tiempo, pero entendí que los cambios son necesarios”, señaló. Y resumió su legado con una frase que define su filosofía: “Agrometal es Monte Maíz. La cultura del trabajo, del esfuerzo y del compromiso que sembramos acá, es nuestra mayor huella”.

Rosana Negrini en La Huella: "El mundo cambió mucho"
¿Quién es Rosana Negrini?
Una apasionada de lo que hago, una apasionada de mi familia, de mis hijos y de mi empresa. Una persona súper humilde. Me hace feliz las pequeñas cosas, el tener mis hijos, mi perro, mi trabajo diario. Y que no aspiro más que a ser feliz en lo que estoy haciendo.
Estamos en Monte Maíz, en la fábrica. ¿Qué sentís cuando estás en este lugar?
Este es mi lugar en el mundo, no tengo ninguna duda. Tantas veces nos preguntaron por qué sigo en el Monte Maíz, porque es un lugar difícil para trabajar. Estamos lejos de las grandes ciudades, nuestra producción, nuestra forma industrial es diferente al resto de las empresas que están en la ciudad. Porque nos integramos, porque es muy difícil traer del resto de las ciudades, del país. Pero bueno, nacimos acá. Mi papá siempre contestaba lo mismo y yo lo siento así igual. Nacimos en Monte Maíz, muchas veces me dicen, pero a lo mejor el Departamento de Desarrollo o el Departamento de Ventas puede estar en otro lado. Bueno, el mundo va cambiando, eso puede llegar a pasar, pero la industria, la empresa está acá. La fábrica está en Monte Maíz.

75 años de Agrometal. Me gustaría que puedas hacer un repaso un poco de cómo se llegó a lo que es Agrometal. Hoy una de las empresas de sembradoras más importantes del país, que además tiene un volumen de exportación importante.
Sí, la verdad que esto comenzó hace muchos, muchos años atrás, pero con un grupo de personas, de operarios, que empezaron con alguna maquinita, haciendo arados, primero fue un arado que comenzaron, después rastras y así continuaron hasta llegar a la sembradora. Pero con una visión de grandes. Yo siempre digo que ellos tuvieron un gran sueño y nosotros somos continuadores de ese sueño. Tanto es así que, empezando en Monte Maíz del año 1950, que imagínate si hoy es un pueblo chico y alejado, lo que era en aquella época, que no había comunicaciones, que no había calles de pavimento, había solamente tierra. Y ellos comenzaron en el 1950 y en el 1961 ya cotizaban la Bolsa de Valores de Buenos Aires Agrometal. Y en 1964 habían hecho un convenio con Ingersoll de Estados Unidos para traer Ingersoll y construirla al lado de Agrometal para que le abastecieran los discos para las sembradoras y para las rastras. Así que yo digo, fue un grupo de emprendedores con una visión muy grande y con un sueño muy largo, un sueño para muchos años. Entonces contrataron al primer contador del pueblo, que era mi padre, que era montemaizino, que se había ido a estudiar a Rosario y volvió recién recibido. Y le dieron las riendas de la empresa, le dijeron hacé, lo que vos te parezca, encontraron con un iluminado que logró hacerla cotizar en Bolsa y logró hacer todos esos convenios y transformarla en esto. Pero que ya desde un primer momento, soñó en grande.

Cuento siempre que, en aquella época, en los años 70, en el año 1974, 1975, Agrometal tuvo una red de concesionarios muy fuerte, que la sigue teniendo y la tuvo desde aquel momento. Y hacia unas convenciones anuales de concesionarios que duraban tres o cuatro días, y estábamos mucho más alejados del mundo de lo que estamos ahora, no había ni hoteles en Monte Maíz. Entonces traían unos vagones de tren y los ponían en las vías, las transformaban en habitaciones y traían desde los principales locutores y cantantes de Buenos Aires hasta grupos de teatro para hacerles pasar bien esos tres o cuatro días a los concesionarios, donde les mostraban los productos, hacían marketing, los motivaban para el resto del año. Así que fue una empresa que tuvo desde un comienzo una visión diferente.
Y si tuvieses que nombrar esos actores que fueron artífices de todo esto, ¿a quién pondrías en la lista?
A Negrini, obviamente. Porque él no fue el presidente desde un comienzo, Laudi y Praderio eran presidente y vicepresidente de aquella época, de ese grupo de emprendedores que eran 47. Pero el que los impulsó a todo esto fue mi padre, que fue una persona diferente y que tanto es así que fue presidente de la Unión Industrial de Córdoba, que fue fundador de la Fundación Mediterránea, eso hizo que la empresa tuviera puertas abiertas al mundo y al resto de las comunidades. Y yo que estudié en Córdoba, contadora y licenciada en Administración, cada vez que mi papá iba a una reunión de la Unión Industrial yo lo acompañaba, iba a la reunión de la Fundación Mediterránea lo acompañaba, por eso quedé con esa misma actividad gremial que él tenía y que me gusta, por supuesto.

¿Y fue una presión el hecho de haber tomado y tener esa figura de tu papá como un referente? Había hecho todas las cosas bien, había logrado que una empresa de Monte Maíz cotice en bolsa y demás.
No, no, para nada, para nada. Yo siempre dije que iba a ser médica y llegué al último año de mi carrera, de mi secundario acá en Monte Maíz. Y era bachiller de orientación docente, no sabía nada de contabilidad, pero en ese momento pensé, ¿quién va a ser el continuador de Agrometal? Porque mis hermanos, yo soy la segunda de tres hermanos, ninguno de los dos estaba dispuestos a quedarse aquí en la empresa, así que cambié rotundamente y me fui con una compañera a estudiar contadora en Córdoba, hicimos cursos de contabilidad porque no sabíamos nada y después hice la licenciatura en Administración. Y desde ese momento, el momento que decidí ser contadora, que mi padre me dijo, no lo seas por mí, y yo estaba convencida que era lo que me gustaba, nunca más pensé en ser médica y me dediqué a esto. Yo sabía que me tenía que venir a vivir a Monte Maíz porque era una pasión que yo tenía. Agrometal nació conmigo, unos años antes, pero yo la tuve en mi casa desde muy chiquita. Yo sabía que este era mi lugar, así que no fue presión, al contrario, fue algo todo muy natural y bueno, acá estoy desde aquel momento.

¿Y hoy te replanteas el hecho de que hubiese sido, si fueses médica o no?
No, tengo un médico amigo que me dice, podés estudiar ahora, no, ya no, ya no, mi vida fue esta y yo decidí que fuera esto, uno toma elecciones en la vida y cuando elige algo, deja de lado otras cosas, bueno, esta fue la lección y es así.
Recién mencionabas a tu padre como un referente, y vos también te convertiste en un referente del sector industrial, del sector metal mecánico, ¿qué recomendación o qué sugerencias podrías hacerles a aquellos líderes que hoy quieren o están arrancando el liderazgo de empresas?
Seguí leyendo
Una marca argentina trae 140 tractores de China y prepara su planta de ensamblado en Carmen de ArecoYo creo que la única recomendación que puedo hacer es que tengan un objetivo, que se lo propongan, que tengan mucha pasión y mucho esfuerzo. Las cosas no se consiguen de un día para otro, uno puede tener un montón de fracasos hasta llegar al éxito, lo importante es tener el objetivo y decir, bueno, yo quiero esto. Yo cuando me fui a estudiar y decidí que iba a ser contadora, yo sabía que quería venir acá, de hecho, sabía que con quien me casara, si es que me casaba, iba a ser con alguien o de Monte Maíz o alguien que viniera a vivir acá. De hecho, mi marido es abogado riojano que estaba viviendo en la Rioja allá y se vino a vivir a Monte Maíz. Lo convencí, no tenía otra opción y bueno, fue ya hace más de 38 años que estamos juntos, tenemos cuatro hijos, todos nacieron en Monte Maíz y bueno, ya entró a la empresa y es parte de esto también.
Hablabas de que el camino no es fácil, que hay ciertas adversidades, ¿cómo es ser líder de una empresa en Argentina?
Bueno, hay que estar, hay que estar en la empresa, hay que conocer, a mí muchos ya ahora me dicen, pero ¿por qué? Por qué ya no dejás en manos del CEO, lo dejás en manos de tus hijos y yo lo dejo en manos de ellos, pero yo estoy todos los días acá, sé lo que pasa, sé que las dificultades se pueden vencer, porque ya las viví, porque ya sé que es así, en este país que es tan difícil y que es tan volátil, no solo el país sino que nuestra actividad es muy volátil, dependemos de muchos factores, no solo los económicos sino el clima, el precio de los granos que no dependen de nosotros, pero que hacen que un año sea bueno o sea malo. Y somos muy cíclicos, tenemos años muy buenos y el año siguiente puede ser muy malo. El que no conoce esta actividad enseguida decae y piensa que no es posible, y yo creo que es posible y creo que el liderazgo es motivar a tu gente, ayudarlos a pensar en cosas diferentes, el mundo cambia, estar abiertos a los cambios, estar muy abiertos a los cambios.
Yo hace 25 años que soy presidente, te digo que los primeros 15 años seguí con el mismo esquema de trabajo que tenía mi padre, con el mismo equipo. En los últimos 5 años el cambio fue fundamental y rotundo, todo, no solo el equipo de trabajo sino la forma de trabajar, porque el mundo cambia cada vez más rápido y nos tenemos que adaptar. En aquella época teníamos un solo ingeniero, ahora estamos llenos de ingenieros en todas las áreas, siempre tuvimos investigación y desarrollo y esa fue una de las cosas que diferenció a Agrometal también del resto de las empresas que nacieron siendo muy chiquitas, aquellos emprendedores siempre dijeron nosotros vamos a desarrollar nuestras propias sembradoras, nuestros propios implementos. Iban, buscaban en el mundo y lo adaptaban al campo argentino, y eso fue lo que hizo que nuestras máquinas sean diferentes al resto de las máquinas, porque son de desarrollo propio.
¿Y cómo se hace para incorporar el cambio, para saber ver en qué momento hay que cambiar? Teniendo en cuenta que es una empresa de 75 años, imagino que debe haber procesos también que ya eran una tradición.
Bueno, el cambio cultural en la empresa no es fácil, porque tenés la gente más grande que siempre dice yo siempre lo hice así porque lo voy a hacer diferente. Pero también hay mucha rotación en los jóvenes y tenés un 50% de empleados que son menores de 30 y que te exigen el cambio, porque si no se van a buscar otra cosa, están muy exigentes al cambio y el cambio lo vemos estando en contacto continuo con nuestro cliente. Nosotros tenemos, por suerte, un cliente muy exigente que es el hombre de campo, el productor, el contratista que usa nuestras máquinas que está siempre buscando la rentabilidad, el sembrar mejor, una siembra perfecta significa una buena cosecha, somos el comienzo de toda siembra, de todo proceso, entonces tenemos a nuestro cliente que nos exige y nos está siempre desafiando para que hagamos cosas nuevas y mejores.
De hecho, también cambió eso, hace muchos años atrás una máquina duraba 10 años, un modelo de máquina, lo íbamos aggiornando, lo íbamos mejorando, íbamos haciéndole todas las mejoras que el usuario nos iba exigiendo. Ahora necesitamos tener modelos nuevos muy rápidamente, pasamos de la mecánica a la eléctrica, estamos robotizando y estamos con lo autónomo y estamos con la inteligencia artificial, muy rápidamente, año a año, entonces necesitamos ser muy dinámicos, estar muy abiertos a los cambios.
A lo largo de estos 75 años, ¿cuál es el producto más icónico para la empresa? En tu caso también, ¿cuál fue tu producto más icónico?
No sé si para la empresa, en mi caso, desde que yo estoy, es la TX, que en aquel momento fue TX solo y después fue cambiando de nombre, pero la gran TX de Agrometal fue la diferencia con el resto de las empresas del país. Una máquina de granos gruesos que siempre se diferenció por su cuerpo, por su estructura, por su fortaleza y por su buena siembra. De ahí surgieron muchísimos modelos después siguientes, modificados, con distintos nombres, pero el origen fue la TX.

Hoy tienen una paleta impresionante de productos, pero además con especificaciones en base a cada productor.
Por supuesto, nosotros tenemos también, aparte del tiro de punta, tenemos todo lo que es Air Drill, arroceras, tenemos para todos los cereales. Pero a su vez son para cada cliente, porque cada uno quiere con alguna diferenciación, con algún accesorio, así que cuando vos ves la programación, las que están pintadas de otro color son las máquinas especiales y la mayoría están pintadas de otro color. Cada máquina tiene un nombre de un cliente, porque ya se fabrica para ese cliente con las necesidades que tenga. Así que ese es nuestro cliente, ese es nuestro productor que nos exige y nosotros respondemos.
O sea que hay una Agrometal como tantos productores hay.
Por supuesto, hay una Agrometal para cada productor.
Hablando de cambios, quería consultarte porque hace poco presentaron al nuevo CEO de la compañía, una figura que hasta el momento no estaba, ¿cómo te llevas con la incorporación de ese puesto?
Muy feliz, muy tranquila. Es la primera vez en la historia de Agrometal que hay un CEO que no es familiar, porque siempre fue mi padre y después fui yo. Esto me llevó un tiempo de reflexión hasta aceptar que teníamos que cambiar justamente. Mis hijos de cuatro, tengo dos que están en la empresa y una que ingresa a principios del año que viene, se está recibiendo de ingeniera. Pero bueno, son muy jóvenes y cada uno está en un lugar diferente, en marketing. Pablo, Ana Sol, que está en control de gestión, que están viendo la empresa transversal. Pero necesitábamos tener a alguien que viniera joven, con fuerza, de otro mercado y de otro mundo, que fue justo lo que conseguimos, para que nos enseñe también a enfrentar los cambios que el mundo nos está llevando tan rápidamente. Así que con Adolfo nos conocimos ya hace más de un año, en agosto del año pasado tuvimos una entrevista de dos horas y fue suficiente como para que entendiéramos nosotros, y a él le pasó lo mismo, que teníamos los mismos valores, los mismos sueños y que podíamos trabajar juntos. Así que desde ese momento empezamos a organizarnos para que empezara en febrero de este año y fue todo muy natural, como fue el paso de mi padre a mí y como ahora yo lo estoy acompañando a Adolfo en este paso.

Mencionaste que te llevó mucho tiempo de reflexión, ¿qué puntos eran los que te hacían dudar?
No, bueno, empoderar a alguien que tomara decisiones que en un momento yo tenía que saber que tenía que ir dejándolo hacer, y que no fuera de la familia, fundamental, porque siempre habían sido de la familia, entonces tenías que encontrar a alguien, habíamos hecho muchas entrevistas y no lo encontrábamos, alguien que pensara y que sintiera como nosotros. Y bueno, encontramos a esta persona que nos pareció que era justo lo que Agrometal necesitaba y está con todo el poder, y con nuestro acompañamiento, yo sigo siendo presidente y como verás estoy instalada aquí diariamente.
Mencionabas esto del tema de la familia, hay muchas empresas en el agro que son familiares y no todas logran trascender, hay muchas que quedan en el camino justamente por estos temas de familia, ¿cómo lo llevaron en el caso de ustedes?
Mirá, yo creo que ese fue uno de los mayores éxitos que tuvimos, que tuve yo personalmente, porque cuando falleció mi papá, esa semana, ese día, el día que él murió, teníamos la primera entrevista con un asesor para empresas de familia. No pudo hacerlo porque falleció ese día, pero bueno, con más razón comenzamos nosotros el camino de la asesoría en empresas de familia, mis dos hermanos, yo y mi madre, y lo hicimos durante un año, y eso hizo que pudiéramos acordar entre todos cómo iba a ser protocolizar, cómo iba a ser el ingreso de los asesores, cómo iba a ser la gestión entre nosotros. Mis dos hermanos estaban trabajando desde ese momento ya en la empresa y bueno, distribuimos roles, acordamos, y eso hizo que ingresaran nada más que tres.
Lo hemos actualizado, ese protocolo, dos veces más. En todo este tiempo, ya en la última etapa participaron los hijos también, para que ellos sean los continuadores y sepan de qué estamos hablando.

Los protocolos, y cotizar en bolsa también, son innovaciones para el sector, ¿no?
Es la única empresa de maquinaria agrícola que cotiza en bolsa, y es también una diferencia absoluta con el resto de las empresas de maquinaria agrícola. Nosotros somos, no solo somos, sino que tenemos que demostrar que somos formales desde hace 60 años. Desde que cotizamos en bolsa, nosotros tenemos balances trimestrales, toda nuestra competencia sabe quiénes somos, qué hacemos, porque nosotros mostramos a un público nuestros balances, tenemos auditorías, tenemos un 45% de accionistas que no somos nosotros y que están en el mercado. Entonces, tenemos que rendirles cuentas a ellos, porque son tan dueños como somos nosotros. Cuando tenemos algún contacto con alguna empresa internacional, por supuesto con la primera que quieren tener contacto es con Agrometal, porque saben que somos lo que decimos. No tenemos nada oculto, acá no hay nada informal, acá es todo lo que muestran los balances. Así que, es una diferencia importante.
En estos 25 años como presidente, ¿cuál fue la decisión más difícil que tuviste que tomar al mando de la compañía?
Mi experiencia más fea fue en la asociación que tuvimos con Brasil en el año 2008, que adquirimos el 60% del paquete de una empresa del sur de Brasil que hacía implementos. Fancauser se llamaba, porque no existe más ahora, de una familia alemana, bastante más chiquita que la nuestra, pero que hacía sembradoras y otros implementos para el sur de Brasil. Y nuestra idea fue unirnos, inclusive no quisimos comprarlo todo porque queríamos tener esa patita en Brasil con un socio brasilero. Y bueno, fue el 2008, el año fatídico para el campo y para Argentina y que eso hizo que nosotros tuviéramos un montón de limitaciones ese año y el año siguiente con respecto a enviar dinero al exterior, estaba todo trabado, había cepo, no nos dejaban mandar máquinas y terminó siendo un fracaso en el año 2011-2012. Bueno, en definitiva, fue un fracaso y fue una de las situaciones que más me dolió, lo que más me costó fue tomar la decisión de venderle nuestra parte a nuestro antiguo socio y bueno, fue una de las decisiones más feas.
El resto, bueno, la vida, hubo años malos, hubo años con suspensiones, hubo años muy buenos con gratificaciones y a todo el personal, hubo cambios de equipos, hubo gente que se fue que me dolió mucho o que se jubiló y que nos hizo hacer un cambio importante en desarrollo o en gente que tenía muchos años en la empresa, pero bueno, son cosas diarias de la empresa y nada en especial.

¿Y qué aprendizaje te dejó lo del 2008?
Y el 2008 me dejó el aprendizaje de que somos muy difícil como país, que para tomar decisiones hay que ser cautos porque no solo depende de nuestras decisiones, sino que también depende bastante del país, de lo que te permite hacer. Por eso vamos muy despacio. Nosotros exportamos a los países vecinos que sabemos que tenemos asistencia. Desde el año pasado empezamos a exportar bien a Europa del Este, pero primero desarrollamos distribuidores en los países donde vamos, les enseñamos, los capacitamos los traemos a la empresa porque sabemos que la atención al cliente es lo más importante. O sea, hacer como siempre fuimos, muy cautos tranquilos y estudiar bien las inversiones antes de hacerlas.
Y en ese momento, ¿qué fue lo que te permitió superar esa adversidad?, ¿en qué te apoyaste?
En el equipo que teníamos, en mi gente. Teníamos el contador que estaba en administración en ese momento, que hacía muchos años que estaba conmigo y que después se fue también porque se jubiló y otro del contador fue el que hacíamos, ellos iban semanalmente a Brasil, yo iba una vez por mes, así que juntos tomamos la decisión, juntos nos dolió, juntos habíamos tomado la primera decisión. Y en el equipo que teníamos acá porque también, bueno, desarrollo, seguridad, higiene, recursos humanos, trabajábamos en equipo, todos los que estábamos acá. Pero bueno también estábamos muy lejos, cada viaje, ir en avión no se puede ir porque teníamos que ir a una ciudad para hacerlo. Cada viaje significaba 12 horas de viaje, para estar allá 2 o 3 días y volver, nuestros camiones para ir allá llevaban 2 días de viaje, así que fue una experiencia difícil, pero que nos dejó muchas cosas.
¿Y hoy hay posibilidad o se está pensando en algún partner dentro de Latinoamérica?
Sí, no sé si dentro de Latinoamérica o si en Europa, pero estamos ahora pensando. El mundo cambió mucho desde el 2008 hasta ahora, también se abrieron las fronteras del país, no sabemos cuánto va a durar, esperemos que sí, porque esta es la forma de trabajar, que podamos competir adentro y afuera, así que eso hace que ahora estemos repensando todo.

Recién mencionabas, hablábamos del 2008 de esta situación, pero también en el 2008 hubo un suceso, un hito para el campo, un icono que quedó marcado en el productor agropecuario en todo el sector, que fue el tema de la resolución 125 y un poco lo que solemos hacer es preguntar si te acordás qué estabas haciendo, qué estabas realizando el día de la votación del no positivo.
El día de la votación estaba despierta esperando el resultado, por supuesto. Yo era presidenta de la Cámara en ese momento, la Cámara de Fabricantes, así que fue muy intenso, porque me tenía que cuidar mucho las declaraciones, porque estábamos muy controlados, pero a su vez yo como empresaria donde mi cliente era el campo, yo lo apoyaba, tenía acá en el pueblo un intendente que era oficialista y estaba en contra del campo. Entonces habíamos hecho un gran evento acá, no nosotros, sino todos los productores de la zona, de los cuales yo participé siendo oradora y teníamos estábamos frente a la Municipalidad. Fue muy intenso, la verdad que lo vivimos con mucha angustia. Una de las veces que yo volvía de Brasil, porque veníamos de hacer la operación, tuvimos toda la traba en las rutas que estaban cortadas. Fue el comienzo de todos esos cortes de ruta así que lo vivimos con mucha angustia. Nosotros pertenecemos al campo, nuestro cliente es el campo y vivimos en el así que fue muy difícil todo.
Si hoy tuvieses que decirle algo a la Rosana que tomaba la presidencia hace 25 años, ¿qué consejo o sugerencia le darías?
Que siga siendo tan inocente como en ese momento, porque en realidad cuando ahora me preguntan vos, ¿alguna vez tuviste la idea de lo que estabas haciendo? No. Yo sabía que lo tenía que hacer. Yo siempre cuento la anécdota de que a mi papá lo enterramos un sábado y el domingo el comentario en el pueblo era, ¿qué van a hacer? ¿van a vender? ¿van a vender sus acciones? ¿esto cómo va a seguir? Con miedo, con temor, y yo el lunes llegué y el lunes trabajamos, y nunca en mi vida había hablado con la gente porque siempre lo había dicho mi papá hasta la semana anterior, mi papá falleció en una semana. Pero me pedí un micrófono y puse los 350 400, no sé cuántos había en ese momento en el patio y dije lo que me surgió del corazón, no planifique nada, y lo que me surgió del corazón fue: señores Agrometal continúa porque hay una familia que nos respalda, hay un equipo de gente que está aquí y todos ustedes que vamos a tirar para adelante y vamos a hacer honor a sus fundadores y a Negrini con mi trabajo, así que esto continúa sigamos trabajando, acá ni siquiera va a haber un día de duelo, vamos a trabajar y a trabajar y a trabajar en honor a esta gente y fundamentalmente en honor a mi padre en ese momento. Pero nunca ni mencioné que tenía 350 familias a cargo de mis espaldas. No, nunca lo tomé así, siempre lo tomé como vamos para adelante, avancemos, vamos en equipo y ahora más grande me pongo a pensar que yo era muy joven, tenía 39 años, tenía 4 niños chiquitos, el pueblo me ayudó mucho mucho, mucho, yo tenía dos chicos que ya empezaron en el secundario. Yo soy muy mamá entonces yo volvía de mi casa me ponía el buzo y me dedicaba a hacer mandados, deberes, como lo sigo haciendo ahora. Y tenía, bueno, distintas edades entonces me acuerdo que fui a una maestra particular que había sido mi primer maestra de primer grado y le dije, señor bueno, la que está en primer grado me necesita mucho para los deberes y yo estoy con viajes yo estaba en la cámara, estaba con un montón de cosas y me dijo, mira no hago particular, pero yo sé que el pueblo necesita que vos estés bien y enfocada y focalizada en esto, así que yo me hago cargo y que venga a hacer los deberes conmigo y así fui ayudando, derivando siempre tuve gente que me ayudó mucho en mi casa porque sino, con los chicos no podía viajar, yo hacía esfuerzos bueno, era muy joven. Iba y volvía en el día a Buenos Aires. Ojalá siga teniendo la misma energía y la misma inocencia que tenía en ese momento.
Si no hubieses tomado la presidencia, ¿qué otro lugar te hubiese gustado tomar?
Me gusta mucho la parte contable, soy bien contadora. De hecho, cuando me recibí vine y le dije a mi padre que tenía el primer estudio contable de Monte Maíz, el más grande, y yo le dije ahora me voy con vos al estudio. Y me dijo que me quede en la empresa. Y nunca tuve tiempo para el estudio, pero la parte contable, de gestión, me gusta mucho. Y ahora me alegra mucho tener una hija que se está por recibir de ingeniera, y que Adolfo es ingeniero también, porque es la conexión que tengo con la planta. Tengo gente del equipo que estuvo trabajando muchos años y que se fue jubilando, que estaba en desarrollo y en planta, y es como que me quedó la pata más desantendida, entonces ahora con Adolfo y con Josefina me da una tranquilidad.
¿Cuál es tu lugar favorito en la planta de Agrometal?
Este lugar es una conjunción de venir de todas las partes pintadas, acá empieza la línea movil de un tipo de máquinas y acá empieza la línea de las Air Drill. Acá está el corazón de la empresa.
¿Cómo ves a Agrometal en 10 años?
Ya haciendo máquinas voladoras, sembradoras que vuelen con drones. La veo con mucho movimiento y muy intensa, tengo la tranquilidad de que mis hijos tienen la misma pasión que tengo yo por la empresa. Ellos van a seguir estando y siendo unos apasionados, y que la cultura de Agrometal, que tenían los fundadores, va a seguir presente. Aggiornada, modernizada, pero con los mismos valores.
Monte Maíz te necesitaba al 100%, ¿Agrometal qué le dió a esta localidad?
Agrometal le dio todo a Monte Maíz, que vive sobre la gran semilla de Agrometal. Se hizo un pueblo de emprendedores, una localidad diferente al resto. Hay muchas concesionarias, las más grandes del país. Hay empresas de tecnología. El gen del emprendedurismo nació desde Agrometal. Y eso hizo que la gente haga un esfuerzo. La mayoría de la gente que pasó por Agrometal tuvo hijos o nietos que vieron a sus padres levantarse a las 4 de la mañana. La cultura del esfuerzo y del trabajo que sembró Agrometal en Monte Maíz no lo sembró ninguna empresa de la zona. Acá todo el mundo trabaja, a las 7 am hay movimiento. Acá no hay subsidios ni desempleo. Hay trabajo. Tenemos mucha rotación entre empresas también. Socialmente también Agrometal se involucra. Tenemos un supermercado, tuvimos una clínica, ayudamos a construir una escuela, tenemos una escuela propia. Le damos a nuestros empleados la posibilidad de que terminen sus estudios. Este año tenemos la primer promoción de 10 mecatrónicos. Agrometal es Monte Maíz
¿Qué huella te gustaría dejarle al agro?
Tenemos que estar siempre acompañando al productor, no nos podemos quedar. Tenemos un cliente que nos desafía y que tenemos que acompañarlo. Argentina es muy conocido en el mundo, podemos competir con cualquier multinacional gracias a nuestro productor. Tenemos que estar siempre cerca de ellos y juntos trabajar para tener la mejor siembra y la mejor cosecha. El mundo necesita alimentos. Y Argentina tiene tierras, productor y máquinas. Nuestra huella es alimentar al mundo.
¿Y cómo viene ese trabajo?
Muy bien. Somos partícipes importantes en el mundo de los alimentos. Los gobiernos de Argentina no nos tienen que dar subsidios, nos tienen que dejar trabajar y no ponernos trabas para que alimentemos al mundo.

