Atención: el clima podría traer de regreso a una plaga que ataca fuerte al maíz
"Puede transformarse en un problema", indica María José Dickie, del INTA Oliveros
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Qué se espera del clima
“Venimos con los perfiles del suelo recargados. En gran parte de la región la disponibilidad de agua útil está entre el 80% y el 100%”, señaló la especialista durante una charla técnica enfocada en el inicio de las siembras de legumbres y cereales invernales.
Según explicó, en la zona de Cañada de Gómez ya se acumularon cerca de 680 milímetros en lo que va del año, un volumen que, si sigue acumulando agua, podría complicar la logística de implantación de cultivos como arvejas y trigo.
Suelos cargados y un posible escenario Niño
Dickie destacó que no siempre un mayor contenido de agua es positivo. Explicó que, cuando el perfil supera determinados niveles de humedad, el tránsito de maquinaria puede generar compactación y afectar el desarrollo posterior de los cultivos.
“Lo ideal es trabajar con niveles de humedad de entre 60% y 80%, que permitan sembrar sin producir daños físicos en el suelo”, indicó.
Además, remarcó la importancia de monitorear las reservas hídricas mediante muestreos de suelo. En general, los productores realizan mediciones de hasta dos metros de profundidad para conocer el agua disponible según cada horizonte.
En relación al escenario climático de mediano plazo, Dickie comentó que actualmente continúa una fase neutral, aunque los últimos monitoreos muestran señales de una transición hacia condiciones Niño durante el segundo semestre.

Para la región núcleo, que incluye sectores de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, eso podría traducirse en precipitaciones superiores a lo normal, especialmente entre diciembre y febrero.
Sin embargo, aclaró que el fenómeno no necesariamente implicará más lluvias inmediatas durante el invierno o el inicio de la primavera. “Podemos llegar a agosto o septiembre sin un incremento importante de precipitaciones, aun estando en fase Niño”, explicó.
También señaló que el comportamiento de las lluvias sigue siendo muy heterogéneo. Mientras algunas localidades del centro-sur santafesino ya superan el 60% de los milímetros anuales normales acumulados en apenas cuatro meses, otras zonas cercanas muestran registros normales o incluso inferiores.


