"Uno siente orgullo de estar en Argentina": la definición "secreta" de la mega inversión de US$ 400 millones de LDC para procesar girasol y soja en el país cuando se iba a Rusia y Ucrania
"Llevó muchísimo tiempo convencer, durante los últimos tres o cuatro años, a la empresa de tomar la decisión de invertir de manera tan decidida"; apuestan fuerte a los cultivos con alto contenido de aceite
Por"Con la respuesta que hemos visto en Argentina a nivel productivo, y que empezamos a ver también a nivel industrial, la cadena claramente, cuando deja de tener viento de frente, empieza a demostrar de lo que es capaz y el potencial que tiene", destacó durante el Seminario Acsoja 2026 Fernando Correa Urquiza, director regional de LDC (Louis Dreyfus Company).
El directivo destacó que el escenario global es muy desafiante: "Tenemos a la industria estadounidense y a la brasileña expandiéndose desde hace dos o tres años, con una cantidad de inversiones que realmente asustan, impulsadas por políticas vinculadas a los biocombustibles en ambos países y con un mercado doméstico inmenso. En ese contexto, Argentina tiene que salir a competir".
Mega inversión de LDC en Argentina: "Un proyecto muy importante"
De esta forma, apuntó a la inversión que anunció LDC para Bahía Blanca, en donde van a invertir US$ 400 millones para montar una nueva planta: "Fue un camino muy largo. Incluso voy a contar una confidencia interna de la compañía. Llevó muchísimo tiempo convencer, durante los últimos tres o cuatro años, a la empresa de tomar la decisión de invertir de manera tan decidida en girasol. Se trata de un proyecto muy importante, con una capacidad de procesamiento de 4.000 toneladas diarias".

"Estábamos evaluando proyectos en los dos principales productores de girasol del mundo: Ucrania y Rusia. Rusia, por razones obvias, dejó de ser una opción. Y Ucrania continúa con la incertidumbre derivada del conflicto que atraviesa desde hace varios años. Imagínense entonces el esfuerzo que implicó lograr que esa inversión finalmente se hiciera en Argentina, un país que arrastra una historia de volatilidad macroeconómica y política. Apostamos por los cambios que estamos viendo. Son transformaciones graduales, pero creemos que van a continuar en los próximos años", destacó.
"A esta altura, entendemos que el rumbo que se tomó respecto al agro es irreversible. Más allá del signo político, creemos que la dirección está clara. También influye el contexto global que mencionaba antes, donde cada vez cobra mayor importancia aumentar la molienda de cultivos con alto contenido de aceite. Para nosotros es un hito muy importante concretar esta inversión en Argentina. Estamos muy entusiasmados con esta decisión, pero también creemos que no somos los únicos. Vemos que otras compañías están analizando estrategias similares. No hay dudas de que el sector está empezando a mirar nuevamente el potencial productivo de la Argentina y a evaluar cuáles son los próximos pasos para seguir ampliando y fortaleciendo toda la cadena de valor", agregó.
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Las lluvias aceleraron la siembra: el maíz ya cubre el 29,9 % del área y el girasol alcanza el 36,1%Fernando Correa Urquiza repasó que, en los últimos años, Argentina perdió parte de su lugar como principal jugador en el mercado de harinas y aceites, especialmente en harinas. Sin embargo, mantiene una competitividad indiscutible: "En la medida en que empecemos a sacarnos esas anclas, esos excesos de peso que nos autogeneramos, la industria va a responder porque está a la altura de cualquier industria del mundo".
"No estoy seguro de que exista en el mundo una infraestructura como la argentina, donde en apenas 250 kilómetros cuadrados alrededor de una ciudad como Rosario se concentra el 90% de la capacidad industrial. Estamos hablando de una capacidad de procesamiento de entre 45 y 50 millones de toneladas, con un río que permite el ingreso de buques de gran calado y que, con la futura concesión de la hidrovía, podría alcanzar profundidades aún mayores", resaltó sobre el aspecto positivo del agro argentino.

"No existe una configuración geográfica igual en el mundo, acompañada por productores eficientes, tierras fértiles, un clima favorable y una infraestructura portuaria e industrial única. Es una eficiencia pocas veces vista", remarcó y apuntó a que "si sabemos aprovechar todo eso y terminamos de eliminar el peso que nos autogeneramos, el potencial del que siempre hablamos para la Argentina está a la vuelta de la esquina. Se mencionaban recién los 200 millones de toneladas y hoy, conversando con el equipo sobre proyecciones para los próximos nueve o diez años, jugando con distintos escenarios productivos, vemos que ese potencial realmente existe".
El directivo contó que vivió cinco años en Brasil y ejemplificó: "Cuando llegué, en 2015, producían alrededor de 90 millones de toneladas de soja y 60 millones de maíz. El año que viene se espera que alcancen entre 180 y 190 millones de toneladas de soja y entre 120 y 130 millones de toneladas de maíz. Lo que ocurrió en Brasil, más allá de que no sea comparable por la escala de superficie, es impresionante en términos de rendimientos por hectárea, infraestructura e inversiones. No vimos algo similar en otro lugar".
En el mismo sentido, indicó: "Argentina tiene hoy una oportunidad. Si logra dar los pasos que todavía están pendientes, podrá desarrollar todo ese potencial del que hablamos, no solo en soja, sino también en maíz, girasol y trigo, como demostraron los rindes obtenidos este año. Ese es el gran desafío para competir con dos industrias que están creciendo con mucha fuerza, sabiendo que Argentina tiene con qué hacerlo. Porque cuenta con una ventaja geográfica, logística e industrial verdaderamente única en el mundo".

Girasol y cultivos con alto contenido de aceite
El director regional de LDC puso como ejemplo de oportunidad al girasol: "Es un cultivo muy conocido por el productor argentino, pero prácticamente había desaparecido hasta hace unos cinco años, manteniendo solamente un área productiva en el sur de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, hoy está expandiéndose nuevamente por esta razón y tiene mucho potencial. Lo hemos visto pasar de producir menos de 3 millones de toneladas a acercarse a ese nivel nuevamente este año, y somos optimistas respecto de su crecimiento".
También explicó que existen otros cultivos, como la colza, que ya tuvieron una incursión en Argentina en el pasado, aunque con algunas dificultades debido a la necesidad de construir toda la cadena de valor alrededor del cultivo: "Es fundamental contar con esa cadena para garantizar su éxito".
Y aparecen además los cultivos más vinculados a los combustibles sustentables para aviación, como la camelina o la carinata: "Si bien todavía hay mucho trabajo por hacer en materia de tecnología, ciclos productivos y adaptación a las distintas regiones, creo que el productor argentino les está empezando a hacer un lugar dentro de su planificación año tras año. Hay un potencial muy interesante".
A nivel industrial, eso también representa agregado de valor. De hecho, ya se realizaron inversiones en distintas plantas del área de Rosario para adaptarlas y que puedan procesar, además de soja, cultivos como las brasicáceas y el girasol. "Eso ya está ocurriendo, es una realidad. Y si sucede es porque la visión de toda la cadena está alineada: creemos que la producción de cultivos con alto contenido de aceite puede ser una de las respuestas a esta creciente demanda global impulsada por el consumo de energía en países como Estados Unidos, Brasil e Indonesia".
El potencial del campo argentino: "La reacción internacional es inmediata y la sorpresa también"
"Históricamente el agro ha sido un gran sector para el país. Lo sigue siendo. Pero no sé si somos realmente conscientes del potencial que todavía tiene. Cuando hablamos de un potencial de 200 millones de toneladas, estamos hablando de producir más de 50 millones de toneladas adicionales por año respecto del promedio de los últimos cinco años. Es un volumen enorme. No podemos dejar pasar esa oportunidad, porque mientras tanto el resto del mundo sí está aprovechando esa ola. Nosotros, por ahora, no", concluyó y comentó: "Realmente asombra ver desde afuera cómo un país que durante tantos años estuvo asociado a la incertidumbre, las disrupciones, la falta de liquidez y la falta de previsibilidad, hoy empieza a transmitir un mensaje diferente. La reacción internacional es inmediata y la sorpresa también. Uno siente un cierto orgullo de estar en Argentina y poder transmitir estas noticias. No dejan de sorprender y la respuesta del exterior es muy fuerte, porque el impacto que tiene el sector agrícola argentino a nivel global también lo es".
"Por eso creo que es importante que entendamos esto. Como cadena, si dejamos de mirarnos únicamente como eslabones individuales y empezamos a vernos como un todo, lo único que vamos a generar es más valor para la Argentina. Sigamos por este camino, porque el potencial está y las oportunidades van a llegar", cerró Fernando Correa Urquiza.
