La venta de equipos rurales no se recupera

14deJuniode2000a las08:37

Hubo una fuerte caída de la facturación de las firmas multinacionales en elprimer cuatrimestre, pese a que se mantiene elevada la producción de granos; lareposición de equipos bajó un 35% en 5 años

Hace apenas unos días concluyó la segunda mayor cosecha de la historiaargentina. Se recogieron más de 63 millones de toneladas de granos, sólocuatro menos que el récord de 1998, y pese a que ese importante volumen puedesugerir la necesidad de equiparse, las ventas de maquinarias del sectorvolvieron a mostrar índices negativos, con una estrepitosa caída, si secomparan los datos correspondientes al primer cuatrimestre de este año con losde 1998.

¿Cómo explicar esta paradoja? En la última campaña agrícola de laArgentina la producción no estuvo acompañada por la rentabilidad. Los bajosprecios de los commodities vulneraron el negocio agrícola e impidieron que elproductor volviera a invertir en maquinarias, a pesar del crecimiento constantede la práctica de la siembra directa (técnica conservacionista del suelo), querequiere de máquinas especiales.

La reposición de equipos en la campaña 1999-2000 cayó un 35 por cientorespecto del lustro 1994-1998. Según los analistas, para mantener la capacidadde trabajo se requiere reemplazar unas 1500 unidades por año.

En el primer cuatrimestre de este año las ventas de tractores y cosechadorascayeron un 29 por ciento respecto de enero-abril de 1999.

Una de las consecuencias de la desinversión tecnológica es una limitaciónen la capacidad operativa y en la calidad del trabajo. Los datos de las ventasde tractores y cosechadoras son elocuentes: mientras que en 1998 se negociaron1450 tractores de las empresas multinacionales, este año sólo llegaron a 511.En el rubro cosechadoras, el derrumbe fue menos pronunciado, aunque igual deimpactante para las economías de las industrias: 701 vendidas en 1998, contralas 196 de este primer cuatrimestre.

Si bien la Argentina no se destaca por su exportación de equipos rurales,también en el comercio exterior hubo un factor de desequilibrio negativo paralas empresas. Cuando en 1998 se embarcaron 42 equipos, en los primeros 120 díasde este año la cantidad fue de sólo uno.

Esta situación repercutió en las empresas. Los primeros pasos fueron lasuspensión de horas extras para no incrementar los stocks.

Cuando La Nación consultó al presidente de la multinacional John Deere,Miguel Di Stefano, sobre el rumbo del negocio, el empresario se mostrósorprendido: "¿Ventas, qué ventas?... si están planchadas", dijo.

Di Stefano está preocupado por la situación del sector porque creyó que larecuperación de la ventas comenzaría el mes pasado. Sin embargo, el empresariose llevó otra decepción. "Suponíamos que en mayo se iba a reactivar elnegocio de los tractores, pero no fue así", se lamentó Di Stefano.

Clima de supervivencia

"Las empresas aguantan porque tienen pulmón, pero si la situación nose revierte para el año próximo no sé qué puede llegar a ocurrir",señaló Eugenio Valenciano, gerente de la Asociación de Fabricantes deTractores (AFAT).

-Pero, ¿tienen perspectiva de recuperación para el año próximo?

-Somos optimistas, si no se estarían cerrando muchas puertas. Esto es comoun túnel donde esperamos ver la luz. En este momento hay un clima desupervivencia en las empresas para soportar el mal momento. Hay cortes de horasextras. Pero otro año así no se aguanta.

Aliciente para la industria nacional

El Gobierno otorgó dos alicientes a la industria nacional, que aparentementesignificaron un alivio, aunque no la solución.

Por un lado, el Banco Nación abrió una línea especial para la compra demaquinaria nacional con una tasa de interés del 7 por ciento anual. Desdefebrero, cuando se lanzó el préstamo, se realizaron 570 operaciones por 17millones de pesos.

Por otro lado, se prorrogó hast

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