Las carnes sin aftosa tienen un mundo de oportunidades

21deJuliode2000a las08:20

Escribe Daniel Raffo

El reconocimiento de la Argentina como país libre de aftosa sin vacunaciónabrió para sus carnes las puertas del mundo.

Las perspectivas que ofrece el mercado internacional arrojan eufóricaspercepciones sobre el futuro de la ganadería local. Sin embargo, el cúmulo deadversidades que agobian a productores e industriales del sector hace que lospronósticos se deslicen en forma condicional y con entusiasmo contenido. Nadiediscute las bondades de la conquista sanitaria, pero algunos temen que lapersistencia de los factores negativos en el plano interno frustren lo que sevislumbra como la gran oportunidad para el negocio de las carnes del siglo XXI.

Sin reparar en predicciones agoreras, para el secretario de Agricultura,Ganadería, Pesca y Alimentación, la fiesta ya comenzó. Con una proyección de400 mil toneladas de exportaciones cárnicas para el corriente año, AntonioBerhongaray gestiona ante diversos países la homologación del estatussanitario otorgado a la Argentina el 24 de mayo pasado por la OrganizaciónInternacional de Epizootias. "Los reconocimientos bilaterales sonimprescindibles para concretar la apertura efectiva de los mercados, pero larapidez de estos acuerdos depende de la voluntad política de losgobiernos", explicó al regresar de su viaje a Bruselas, donde reclamó elreconocimiento de los países de la Unión Europea. "También pedimos laampliación de la cuota Hilton como compensación a los daños que nos provocansus subsidios agrícolas", señala, y aunque admite que "el trámiterecién empieza", no descarta un encuentro con el éxito.

"Empezamos con 5 mil toneladas y hoy tenemos 28 mil. La Argentina hizoméritos suficientes para merecer un mejor tratamiento", afirma. Igualpedido formuló ante el gobierno de los Estados Unidos para que "seaumenten las 20 mil toneladas de la cuota americana". Mientras tanto, seentusiasma con la perspectiva de "duplicar las exportaciones de carne aCanadá, que este año llegarán a 30 mil toneladas contra las 14 mil de1999", y con el aumento de la demanda de las cadenas de restaurantes de losEstados Unidos "después de nuestra presentación en la feria deChicago".

• Otras voces

El optimismo del secretario por el despegue de las ventas externas en la eraposaftosa logra ecos dispares en las filas de la producción. El presidente dela Sociedad Rural Argentina, Enrique Crotto, no oculta su entusiasmo."Piense en China", dice, como invitando a soñar despierto. "Sinhablar del mercado interno (1.200 millones de habitantes con un consumo anual de3 kilos de carne por persona), tenemos los hoteles internacionales que reciben70 millones de turistas por año, con alto poder adquisitivo, que saben comerbuena carne", puntualiza para esbozar la magnitud del negocio quevisualiza. Más cauteloso, Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Ruralesde Buenos Aires y La Pampa (Carbap), reconoce que "después de la aftosa,aumentó la demanda de carne argentina por parte de Italia y los Estados Unidos,y otros países", pero lamenta que "por falta de una políticaganadera", el mercado interno está confundido. "La exportacióndemanda novillos de 470/480 kilos, el consumo interno de 320/340 y el feed lotmanda a faena animales de 220/240 kilos. ¿A qué segmento hay queapuntar?", se pregunta para conjeturar enseguida que "si hubiera unadesgravación para novillos pesados, podría orientarse mejor a laproducción". Los dos ruralistas temen que un aumento de la demandaexportadora dispare el precio del novillo y "corte la cadenacomercial", pero afirman que a un valor de "1 peso el kilo"están dispuestos a "aguantar de aquí a la eternidad".

Entre los industriales también hay diferentes apreciaciones de la tierraprometida. Desde la presidencia de la Unión de la Industria Cárnica Argentina,que agrupa especialmente a los frigoríficos dedicados al consumo interno,Rubén González lamenta el triste destin

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