Profesional y productor frente a frente: la oferta y la demanda de la tecnología

04deAgostode2000a las08:14

Ámbito Agropecuario: –Ustedes han sido convocados para participar de unamesa redonda cuyo resultado será publicado en el suplemento agropecuario deÁmbito Financiero. El propósito es conversar, debatir y cambiar ideas sobre latecnología agropecuaria y los profesionales que la protagonizan: ingenierosagrónomos, médicos veterinarios, etcétera. Nos interesa analizar la oferta deese servicio profesional, en cantidad y calidad, lo que nos llevará a examinarla capacidad de las universidades para garantizar una adecuada formación de susegresados. Asimismo, nos proponemos reflexionar sobre la demanda de este insumotecnológico, es decir, qué es lo que los productores necesitan, si tienenaptitud empresaria y cultural para demandarlo y si, en efecto, el mercadoprofesional se lo ofrece. Finalmente, es obligada la reflexión sobre el papeldel sector público como proveedor de tecnología y orientador de la políticatecnológica.

Etiennot: –Estamos viviendo un desafío que comenzó hace tiempo, signadopor la evolución de todo el proceso productivo y la incorporación detecnologías como el desarrollo de la fertilización, la introducción delriego, y la difusión de los cultivos transgénicos y de la Siembra Directa.Pero todo esto ya es historia y quienes estamos dedicados a la docencia tenemosla responsabilidad de anticipar los futuros cambios productivos y no cabe dudade que esto constituye un reto muy importante.

A.A.: –Esta evolución vertiginosa, a su juicio, ¿está acompañada por unproceso de formación de profesionales?

Moore: –Evidentemente el desafío existe y hay que afrontarlo. En sumomento, el INTA tuvo el monopolio de la investigación y de la transferencia detecnología. Hoy tiene que competir con la actividad privada y esto, que esnuevo, se ha profundizado en los últimos años. Para mí la pregunta es ¿cómose integra el INTA con las universidades? Hace muy poco tiempo firmé unconvenio con la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, parafavorecer un proceso de mayor integración. Incluso, se lanzó la idea detransformar Castelar en una especie de campus universitario en el que se combineciencia básica con la ciencia aplicada y la tecnología.

Al respecto, hay experiencias prácticas importantes –aunque quizásirrepetibles– como fue la de la Facultad de Balcarce con el INTA de esalocalidad. Digo irrepetible porque en ese momento no existía la facultad y fuecreada.

Ahora, imaginando Castelar, pensamos en programas de vinculación conuniversidades, abiertos a las facultades privadas y públicas, en unaintervención que se oriente al perfeccionamiento, a los posgrados, a lasmaestrías, apuntando a un tema que considero fundamental: la Argentina debeposicionarse estratégicamente en el futuro. ¿Cuál es ese posicionamiento?Pasa por la calidad, que es fundamental en todos los órdenes.

Takacs: –La universidad es –de alguna manera– el instrumento de base,que proporciona los elementos fundamentales, pero no hay nada que reemplace laexperiencia directa de campo, que en realidad empieza con el profesional yainvolucrado en el proceso productivo.

La iniciativa de Castelar debería continuar. Si miramos cómo se desarrollala evolución tecnológica en el mundo vemos que la universidad está muyconectada con la investigación. La investigación, el desarrollo y launiversidad son casi una parte indisoluble...

Aunque a nosotros nos cuesta bastante integrar proyectos. En ese sentido nosólo nuestras facultades de Agronomía están bastante aisladas de laproducción. A las otras disciplinas de ingeniería les pasa lo mismo con estode no dar importancia suficiente a la necesidad de conectarse con la actividadprivada –la empresa o la fábrica, por ejemplo, con el ingeniero industrial–.Así que los agrónomos somos parte del mismo proceso cultural.

García: –Evidentemente, los ingenieros agr

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