Taiwán, otro país que dejó de comprar carne argentina

15deAgostode2000a las08:04

Ya lo habían hecho EE.UU. y Canadá · Chile intensificó sus controles defrontera · Dicen que la limitación durará 40 días · Esto afecta ventas porUS$ 60 millones, el 15% de la exportación anual de carne fresca

Por culpa de la fiebre aftosa, los ganaderos y frigoríficos argentinosentraron en los últimos días en una zona de incertidumbre. La reaparición dela enfermedad, que el Gobierno asegura haber controlado, provocaría en primerlugar una caída de las exportaciones de carne, debido al cese preventivo de lascompras decidido por varios buenos clientes de la Argentina. Las ventas quecorren peligro suman unas 20.000 toneladas, equivalentes a unos US$ 60 millones.

En el sector frigorífico nadie quiere apresurarse a hacer conjeturas. Es quelos perjuicios provocados por la aftosa recién podrán ser mensurados en lospróximos días, cuando se confirme si la enfermedad está bajo control, comoindica el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), o porel contrario surjan nuevos indicios de la presencia del mal. "Eso sí quesería terrible", dijo ayer un empresario de la carne.

Lo concreto es que ya hay cuatro países que prohíben el ingreso de lascarnes frescas argentinas. La semana pasada se dispuso la suspensión de losembarques a Estados Unidos y Canadá. El fin de semana se sumó Chile, queademás incrementó los controles en la frontera. Y ayer por la tarde la listase engrosó con Taiwán.

"Hemos suspendido la importación de carne argentina refrigerada ycongelada que haya sido envasada y embarcada después del 11 de agosto (cuandola Argentina reconoció los casos de aftosa)", informó el Consejo deAgricultura de Taiwán, que también decretó una "cuarentena" paralos embarques que salieron antes de esa fecha. El país asiático no es un granmercado para la carne nacional (hasta mayo había comprado por US$ 4,5millones), pero su apertura fue lograda, tras mucho esfuerzo, recién este año.Por eso su cierre tiene un alto valor simbólico: significa un gran paso haciaatrás y un costo para la fama de la carne argentina en el mundo.

Antes de que se conocieran los casos de aftosa en Formosa, Corrientes y EntreRíos y el sacrificio de 3.500 animales para controlarlos, la Secretaría deAgricultura estimaba que se exportarían unas 395 mil toneladas de carne vacunaen el 2000, unas 50.000 toneladas más que en el año pasado (ver Haciadónde...). Esa hipótesis de crecimiento se sustentaba especialmente en lamayor venta de carne fresca a los nuevos mercados logrados por la erradicaciónde la aftosa. Son, justamente, los que ahora ponen barreras preventivas.

Canadá, Chile y Estados Unidos, en ese orden, ocupan las primeras posicionesen el ranking de países compradores de carne fresca argentina, excluyendo lacuota Hilton para Europa. Los tres países, en conjunto, compraron en lo que vadel año unas 10.000 toneladas por mes, por unos 30 millones de dólares. Poresa razón la suspensión provoca tensión entre los exportadores. Su mayorpreocupación es saber cuánto tiempo pasará hasta que puedan reanudar losenvíos.

"Todavía no sabemos", contestó ayer Hallie Pickhardt, la voceradel servicio sanitario estadounidense, cuando le preguntaron cuándo sehabilitarán las compras desde la Argentina. The Wall Street Jorunal, en tanto,publicó que la reapertura del mercado se produciría "en cuestión desemanas". Aquí, fuentes oficiales y privadas coincidieron en que eltrámite demandará por lo menos 45 días, el plazo que necesita el SENASA paraconcluir un "mapeo" de la situación epidemiológica en todo el país,necesario para demostrar que no existen nuevos casos de la enfermedad.

Un paso clave para acelerar esos tiempos es la visita que el titular delSENASA, Oscar Bruni, realiza esta semana a los Estados Unidos. Bruni deberádemostrar técnicamente que el Gobierno dio

Temas en esta nota

    Cargando...