Oposición del campo al impuesto
Duras críticas de la Rural y CRA al tributo a las exportaciones eliminado en 1991. Los ruralistas se lamentaron de que el Gobierno desechara la propuesta de ayuda social. Se estima una caída de la producción agrícola. Piden una audiencia urgente con Duhalde
A diez años de haber sido eliminadas casi en su totalidad por el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, las retenciones a las exportaciones agropecuarias -que representan el 51% de todo lo que vende la Argentina al exterior- regresan como tabla de salvación del equilibrio fiscal que procura Jorge Remes Lenicov.
La medida despertó un profundo rechazo de la dirigencia agropecuaria y de los analistas del mercado de granos. Para el campo, las retenciones son sinónimo de trato discriminatorio, el que se remonta a la década del 40, cuando el gobierno de Perón instrumentó un tipo de cambio diferencial para las exportaciones agrícolas. Y la transferencia de recursos a la industria y al Estado siguió después de 1955 con la fijación de derechos de exportación, que se mantuvieron, con variantes de alzas y bajas, según el ministro de Economía de turno, hasta 1991.
Según estimó Pablo Adreani, director de Agri-Pac Consultores, las retenciones implicarán que una parte de lo que cada productor saca del campo irá directamente a las arcas del Estado. "Por hectárea, entre 400 y 500 kg de maíz, 200 y 300 kg de trigo y 150 y 200 kg de soja", estimó.
