Nuevas estrategias para la venta de carne

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26deDiciembrede2002a las08:07

La empresa aumentó de 50.000 a 190.000 su comercio de ganado

Cuando José Manuel Herrera se hizo cargo de la consignataria de hacienda de su padre, allá por 1996, con sólo 21 años, el negocio parecía poco próspero para este tipo de empresas intermedias y familiares. Pero tras inyectarle sangre nueva y consolidar alianzas estratégicas transformó el mero mecanismo de compra y venta de ganado en un sistema integrado de comercialización que llega hasta la góndola.

En 1999, Díaz Herrera SA se unió a la cadena de supermercados La Anónima, para abastecerla de todos los productos cárnicos. "Es la única consignataria que tiene integrado el negocio de la carne", sostiene este joven empresario que comenzó con un plantel de cuatro profesionales y hoy cuenta con 62 empleados. La sociedad con la cadena de supermercados le permitió a esta consignataria desplegar todos sus conocimientos acerca de los prolegómenos del ambiente de la carne -algo invalorable- y pasar de una comercialización de 50.000 a 190.000 cabezas de ganado anuales.

Las ganancias de la empresa también pegaron un salto importante y en 2002 facturaron unos 16 millones de pesos mensuales. "Todo se dio gracias a que cambiamos el objetivo del negocio -explicó Herrera-: nosotros no le vendemos al súper sino que somos el súper; tenemos los mismos intereses porque caminamos por la misma vereda."

Sucede que las consignatarias de hacienda, en realidad, manejan un estrecho margen de la cadena de comercialización de ganados y carnes. Básicamente, consiguen el ganado y lo venden a diferentes clientes, que en ocasiones dilatan los pagos. "El problema de ese negocio es que se termina poniendo la plata en muchas manos sin saber cuándo se cobra", añadió el propietario de Díaz Herrera, al tiempo que agregó: "Los productores ganaderos confían porque les mandamos toda la información y saben quién es el comprador". La compañía maneja una grilla de 4500 productores abastecedores y un campo propio con unos 3800 vientres.

Díaz Herrera se encarga de proveer a La Anónima y, desde hace un año y medio, a la cadena mayorista Vital de los cortes cárnicos certificados, seleccionados y elaborados. "Ellos aportan el mercado interno y nosotros el conocimiento y la transparencia; todas las partes de la cadena tienen cada vez más beneficios y, por ejemplo, en La Anónima creció el flujo de clientes por la mejor calidad de la carne", dice Herrera, de 37 años.

Proyectos

En vistas de los resultados obtenidos y con el propósito de incluir un nuevo eslabón a la integración, La Anónima y Díaz Herrera adquirieron recientemente el frigorífico Salto. De esta manera quedó consolidado el desarrollo de un sistema que comprende la producción, procesos industriales y la gestión comercial bajo parámetros comunes de calidad y sanidad.

La ecuación de la sociedad incluye, además, una fuerte tendencia exportadora. Ambas firmas embarcan carnes con marca propia a 15 mercados diferentes y este año participaron del Salón Internacional de la Alimentación (SIAL), en Francia.

"En realidad trato de hacerles el negocio lo más sencillo posible a nuestros socios que, a su vez, desean la mejor carne para los consumidores", sostiene José Manuel, que proyecta como objetivo primordial sólo afianzar lo hasta ahora logrado.

De la Redacción de LA NACION

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