Buscan que bajen la carne y la leche
Lanzada la apuesta, el Gobierno va por más: esta semana buscará que la carne y la leche bajen de precio para no despertar el fantasma de la inflación y para compensar la fuerte rentabilidad generada a partir de la devaluación del peso.
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Altas fuentes del Gobierno indicaron ayer a LA NACION que la reducción del precio de ambos productos está en "el tope de las prioridades" de la campaña oficial contra la suba de precios. En realidad, los ministerios de Economía y de la Producción trabajan sobre 27 productos de la canasta básica familiar, pero la carne y la leche afectan especialmente los ánimos del Ejecutivo por su incidencia en la población más pobre.
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Tras la fuerte devaluación del peso registrada en 2002 -y su claro efecto perjudicial sobre los ingresos reales-, el presidente Eduardo Duhalde comenzó el nuevo año con la preocupación de una eventual suba de precios sobre los sectores humildes. "Creo que se les fue la mano", se sinceró un alto funcionario del Palacio de Hacienda.
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De todos modos, en la cartera que conduce Roberto Lavagna confirmaron que se busca una caída de precios "en todos aquellos sectores que ganaron mucha rentabilidad el año pasado con las exportaciones, a partir de la devaluación". La carne y el aceite aparecieron enseguida en la boca de un integrante del equipo económico apenas LA NACION preguntó a quiénes se presionaría más para una baja de precios.
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"En el caso de la carne la idea es que los cortes no exportables puedan bajar, como compensación de la ganancia registrada por los productos que se venden en el exterior", explicó el funcionario.
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-¿La baja temporal del IVA no funcionó para contener los precios, como quería Lavagna?
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-Se logró una caída del 1,5% en el costo de las empresas -se limitó a responder el funcionario, resignado.
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De todos modos, el equipo económico presentará hoy, en una serie de reuniones con representantes de otros ministerios, un menú que combina suba de retenciones, baja en la alícuota del IVA y de ciertos aranceles de importación, para lograr la ansiada baja de precios.
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La intención oficial es repetir dos acuerdos previos con sectores privados: el que se firmó con los supermercados en abril pasado para conformar una canasta básica sin aumentos y, recientemente, el convenio con las empresas petroleras para congelar el alza de los combustibles.
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"Puede volver a funcionar", dijo, entusiasmado, un funcionario muy cercano al presidente Duhalde.
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Según esta fuente, hasta noviembre el pan bajó, la leche se mantuvo y algunos vegetales, como la zanahoria, aumentaron un 30 por ciento. En este contexto, el Gobierno aclaró una y otra vez que no piensa en aplicar precios máximos, sino en un mix de más retenciones, redistribución del IVA y acuerdo de precios.
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Aunque el Gobierno confía en "la buena predisposición" del sector privado, no descarta que algunas de estas herramientas se tengan que aplicar en forma coercitiva. "La idea es llegar a un consenso esta semana", adelantó una de las fuentes consultadas.
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Para bajar los decibeles del tema, el jefe de Gabinete de Ministros, Alfredo Atanasof, dijo ayer en declaraciones radiales que el país no enfrenta "ninguna escalada de precios, ni tampoco está ante el peligro de un rebrote inflacionario". Aclaró que se buscará la corrección de las "distorsiones que pudieran haber aparecido" en los precios minoristas. De todos modos, el Gobierno difundirá hoy una noticia positiva en el plano del consumo, ya que el índice de precios minoristas se ubicó en diciembre pasado por debajo del 0,5% anotado en noviembre, según fuentes oficiales.
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Ingresos en peligro
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Mientras que por un lado la baja inflación provoca sonrisas, por el otro genera cierta preocupación en materia fiscal. Con el dólar en baja, los ingresos proyectados para este año "están en riesgo", admitió un integra
