Las empresas lácteas patearon el tablero
Juran y perjuran que no fue de "mala leche", pero en el Gobierno ya están analizando si es necesario aplicar sanciones a las empresas lácteas que el viernes pasado decidieron aumentar entre 7 y 10% el precio de todos sus productos en el mismo momento en que las autoridades nacionales anunciaban un paquete de medidas tendientes a contener el valor de los productos de consumo masivo para evitar un rebrote inflacionario.
Si bien las empresas más grandes del sector adoptaron el mismo comportamiento, sólo La Serenísima admitió públicamente los incrementos bajo el pretexto de verse en la necesidad de trasladar el aumento de la materia prima al precio final de las leches, mantecas, yogures, postres, flanes, quesos y dulce de leche que comercializa en todo el país.
Según la compañía se trata de una actitud "coherente con su compromiso de mantener informado al consumidor y seguir cumpliendo con el compromiso de garantizar calidad, y como consecuencia de la variación en el costo de los insumos de 36% entre julio del 2002 y enero, modificación que no había sido trasladada al precio final".
En este sentido, Diego Otero, vocero de la empresa del Grupo Mastellone, explicó que el aumento "es el resultado de la actual situación que atraviesa la lechería argentina, cuyo nivel de producción cayó en forma significativa durante el año pasado".
