Kirchner define la relación con los EE.UU.

La reunión con Powell será la primera de alto nivel con el gobierno norteamericano después de la asunción del Presidente

10deJuniode2003a las08:21
Arribará a Buenos Aires en compañía del canciller Bielsa
En la reunión en la Casa Rosada reiterará la invitación a Washington
Sería en los próximos tres meses
En un punto de inflexión se ha convertido de antemano la reunión que mantendrá hoy el presidente Néstor Kirchner con el secretario de Estado Colin Powell, en la primera visita al país de un funcionario norteamericano de alto rango después de la guerra en Irak.

Arribará al país en el mismo avión que el canciller Rafael Bielsa después de haber asistido a la asamblea general de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Santiago.

Será el primer contacto del nuevo gobierno argentino con Washington, al margen de la presencia del secretario de Vivienda, Mel Martínez, en la asunción de Kirchner y del diálogo telefónico que mantuvo éste con George W. Bush.

Powell pudo haber asistido a la Asamblea General de la OEA y regresado a Washington, pero, cual gesto diplomático y de acercamiento, decidió hacer un desvío hacia Buenos Aires para entrevistarse con Kirchner.

La reunión, en principio, no durará más de una hora. En ella, a priori, se ha dicho que hablarán del terrorismo, de la seguridad hemisférica, del narcotráfico, del lavado de dinero y de la reinserción de la economía argentina.

Mucho tema para poco tiempo, en realidad. O, acaso, una agenda tentativa, y amplia, en la cual Powell, por haber pedido la audiencia, tendrá la palabra. Y, al mismo tiempo, esperará la respuesta. Por ejemplo, sobre el pedido de las Naciones Unidas, a instancias de los Estados Unidos, de presencia de efectivos de la Gendarmería en la seguridad interna de Irak. A ello, según trascendió, Kirchner respondería que no. Pero ese no, al parecer, no sería definitivo.

En la alforja de inquietudes de Powell figura, entre otros temas, la posición de la Argentina respecto del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), atada, en principio, a la nueva política de coordinación diplomática con Brasil, copresidente en las negociaciones con los Estados Unidos.

Ayer, por lo pronto, el canciller Rafael Bielsa comprometió la voluntad del gobierno de Kirchner de respeto a la democracia y de búsqueda de la justicia social, y propuso que se realice en la Argentina una conferencia hemisférica de cancilleres y de ministros de economía para analizar y combatir los capitales golondrina.

La palabra de Bielsa

Bielsa fue el segundo de los cancilleres en iniciar los debates de la asamblea de la OEA, cuyo eje central ha sido la gobernabilidad. Su demorado arribo a la sede de la reunión, en un hotel capitalino, se produjo cuando la canciller chilena Soledad Alvear ya había abierto los fuegos y se aproximaba su turno de hablar.

En su exposición, Bielsa dijo que la crisis económica y política de la Argentina ha dejado vastos sectores marginados. En especial, la educación, la salud, la actividad económica y el derecho al trabajo. Ello, agregó, junto a una grave "subversión del derecho" que derivó en abusos y que se vio acompañada de una extendida corrupción.

"Una democracia consolidada y estable es la verdadera vía para acceder al desarrollo económico y social, pero no hay democracia sostenible con exclusión social", dijo Bielsa.

En un intervalo, Bielsa recibió el saludo de Powell. Algo así como la estrella de la reunión de cancilleres y de diplomáticos. En ese momento, le reiteró la invitación, ya acordada, de ir juntos, hoy, a Buenos Aires.

"Viajaremos en horario militar", dijo Bielsa a LA NACION, aludiendo a la condición de general cinco estrellas de Powell.

A su arribo a la sede de la asamblea, Bielsa y los otros cancilleres no llegaron a notar que había concluido una pequeña manifestación organizada por un grupo pro castrista, que, con pancar