Brasil no autorizará nuevas siembras con transgénicos

Se comercializará lo sembrado hasta que el Congreso reglamente en la materiaSegún la ministra de Medio Ambiente, habrá que esperar leyes "que respeten los intereses estratégicos del país"En la Argentina, se desmintió la rebaja de las retenciones

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25deJuniode2003a las08:11

El gobierno de Brasil no autorizará nuevas plantaciones de productos agrícolas transgénicos hasta que el Congreso reglamente esa actividad, señaló ayer José Dirceu, ministro jefe de la Casa Civil de la Presidencia.

El funcionario sostuvo que el gobierno respetará una medida provisional que reglamentó la comercialización de productos transgénicos sembrados en el Estado de Rio Grande do Sul durante la cosecha 2002-2003, pero prohibió las plantaciones en la actual campaña.

La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, explicó que Brasil autorizó que la producción actual sea comercializada (alrededor de 8 millones de toneladas de soja transgénica), pero no dará aval a nuevas plantaciones hasta que el Congreso no apruebe leyes al respecto "que respeten los intereses estratégicos del país".

Esta es una de las dos posiciones con relación a los organismos genéticamente modificados en el gobierno brasileño. El Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Industria sostienen un enfoque netamente comercial: promueven el desarrollo de la biotecnología para reducir costos de producción. Por eso esperan que la Justicia resuelva levantar la moratoria sobre los productos biotecnológicos (a partir de una serie de presentaciones judiciales privadas) y que pronto se discuta una ley sobre el tema en el Congreso. Esto significaría, además, dejar sin efecto el etiquetado de productos transgénicos que hoy es obligatorio.

Ese camino le convendría a la Argentina como competidor de Brasil. De hecho, si la oferta de soja fuera totalmente transgénica habría menor riesgo de que los países compradores impusieran restricciones a su ingreso y el precio se estandarizaría, según evalúan en la Secretaría de Agricultura argentina.

Por otra parte, difícilmente los productores brasileños se resignen a dejar de lado las semillas transgénicas después de haberlas probado, argumentó un analista del mercado de granos local. Claro que, si se liberara la producción de granos genéticamente modificados, se generaría un significativo aumento del área sojera, lo que acentuaría el riesgo del monocultivo (si se tiene en cuenta que hoy Brasil debe importar maíz y trigo para satisfacer su consumo).

Desmentida

En tanto, la Secretaría de Agricultura argentina desmintió las versiones sobre el estudio de una rebaja en las retenciones a las exportaciones de maíz, con el objeto de alentar el cultivo del cereal, y de esa manera controlar la expansión de la soja. "Nunca se planteó tal rebaja, no va con nuestra línea de trabajo", afirmó el titular de la cartera, Miguel Campos, durante la reunión del Consejo Federal de la Sociedad Rural Argentina.

Una fuente calificada del organismo reconoció que existe preocupación por la falta de rotación agrícola, pero adjudicó la información difundida ayer a "especulaciones de mercado".

"Por el momento no existe un mecanismo de recaudación para paliar la emergencia social que reemplace las retenciones", afirmó el informante.

El análisis que se efectúa en la cartera agrícola se reduce al margen de rentabilidad de cada producto y al impacto que hoy tienen los derechos de exportación.

Allí admitieron que la búsqueda de otras herramientas fiscales dependerá de los resultados del control de la evasión.

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