Arrendamientos: surgen nuevas propuestas

Lentamente, en el mercado de alquileres agrícolas comienzan a aparecer algunas señales de mayor complementación en los negocios concertados entre sembradores y dueños de campos.

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30deJuniode2003a las08:14

Por Carlos Marín Moreno

Lentamente, en el mercado de alquileres agrícolas comienzan a aparecer algunas señales de mayor complementación en los negocios concertados entre sembradores y dueños de campos. La temporada comenzó con una fuerte suba en el valor de los arrendamientos convalidada por los agricultores, quienes apostaron a la continuidad del ciclo de altos precios para los granos y a mantener al personal y a la empresa en funcionamiento.

En general, los dueños de campos que no los explotan directamente también aceptaron seguir cediéndolos un año más, atraídos por un importe fijado en quintales por hectárea. Este resulta equivalente en dólares al de años anteriores, pero representa un mayor poder adquisitivo en pesos.

Ambos actores pueden seguir jugando su papel gracias a una herramienta clave, la soja, que sigue produciendo rindes rentables en suelos chacareados que no permiten el desarrollo satisfactorio de otros cultivos. "En un suelo con 8 partes por millón de fósforo y 30 años de agricultura el maíz produce 40/50 quintales por hectárea, pero la soja puede llegar a 26/30 quintales, que alcanzan para dar beneficios al sembrador y al propietario del campo", dijo un profesional que trabaja en Santa Fe, que observa con preocupación el avance de la agricultura sin reposición de nutrientes que se evidencia en muchos campos cultivados con soja.

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Con el avance del año comienzan a aparecer algunos cambios de actitud de algunos sembradores, quienes solicitan a los propietarios que compartan una parte del riesgo empresarial en la campaña. "En vez de 12 quintales de soja por hectárea como alquiler le propongo pagar el 6 y el 17% del rendimiento"; "ayúdeme en la producción haciendo labores con sus tractores", dicen los arrendatarios buscando un mayor equilibrio entre los compromisos de las partes.

También comienzan a verse algunos cambios de actitud de algunos dueños de campos, que quieren legar a sus hijos un predio con un potencial productivo semejante al que recibieron. Estos propietarios empiezan a analizar con más interés propuestas de rotación que incluyen al maíz y al trigo en un ciclo de varios años. A su vez, hay productores que realizan los cultivos por administración que tratan de tomar distancia de la agricultura extractiva. Mantienen una rotación con pasturas y buscan reponer los nutrientes exportados.

Esta búsqueda de planteos más sustentables desde el punto de vista productivo también comienza a extenderse hacia el plano empresarial. Hay productores que están dejando de lado la actitud de rematar sus potreros al mejor postor para inclinarse por operadores que ofrecen mayor seguridad de pago.

Otras cuestiones que están comenzando a ser valoradas por los propietarios son el mantenimiento de las mejoras por parte del arrendatario, la firma de contratos donde se consideren todos los avatares que pueden sobrevenir durante la campaña y otros aspectos que los acerquen a empresarios eficientes.

En síntesis, comienza a aparecer un poco más de lógica en las operaciones entre sembradores y dueños, buscando formas más conservacionistas para realizar el negocio. Estos productores advierten que hay un proceso silencioso de degradación de los lotes que se evidencia a través del contenido de materia orgánica lábil, por la reducción del pH y del contenido de fósforo, y por el menor porcentaje de saturación del calcio en el complejo de intercambio catiónico del suelo. Darse cuenta a tiempo de este problema es el primer paso para encontrar la solución.

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