Motivos para cruzar el charco

En el departamento de Soriano, en la costa del río Uruguay, se ven cada vez más productores argentinos interesados en comprar o alquilar campos, alentados, además, por los bajos precios de la tierra

07deJuliode2003a las08:08

SORIANO, Uruguay.- La diminuta ciudad de Mercedes, a unos 40 kilómetros de la frontera (Gualeguaychú-Fray Bentos) con la Argentina, ciertamente no guarda similitudes con Punta del Este o Piriápolis, centros que históricamente están llenos de argentinos en verano.

Eso sí, si usted toma un café "a la nochecita" en alguna confitería mercedina o el desayuno en los pocos hoteles que hay o simplemente camina por las estrechas veredas, o por la coqueta rambla del río Negro, muy probablemente encuentre algún conocido argentino vinculado con el sector agropecuario. Están "hormigueando" por casi todo el departamento de Soriano, que está pegado a la costa del río Uruguay.

Este "abordaje agropecuario" de integrantes de nuestro país hacia el Uruguay no representa un hecho eventual, ni mucho menos. Por el contrario, hay argumentos consistentes que acreditan un desusado interés por comprar y alquilar campos en este pequeño país. Los bajos precios de la hectárea de campo uruguayo (en comparación con nuestro país) y de los alquileres para hacer soja (o bien girasol) han interesado a lo argentinos vivaces como las hormigas a un cántaro de almíbar.

Una hectárea de campo mixto puede venderse con comodidad a unos 800 dólares (y a veces algo más) y 600-800 y hasta, excepcionalmente, 1000 hectáreas se alquilan (arriendan, como aquí se dice) por 5 o 6 quintales de soja anuales. En ocasiones, 20 o 30 por ciento más barato que un campo entrerriano a la misma latitud.

Tal vez, el menester más frecuente sea el pago por adelantado debido a cierta fama de incumplidores que llevan como una mochila repleta de adoquines sobre sus espaldas un pequeño puñado de argentinos.

Claro está, el Uruguay tiene alguna ventajas suplementarias para producir. "No hay retenciones, los productores cobran en «dólares billete» y un margen de 250 dólares se obtiene con 28 quintales de soja y 60 de maíz", comentó Miguel Carvajal, presidente de la Asociación Uruguaya de Siembra Directa (Ausid), el equivalente a Aapresid en este país. "Los costos de producción son muy similares a los argentinos y la soja transgénica en directa se puede producir y vender sin dificultad alguna", agregó. Luego dijo: "Los fletes, según se venda en Montevideo o Puerto Nueva Palmira, van desde los 10 hasta los 15 o a lo sumo 20 dólares por tonelada, no más que eso".

Inversiones

"Se estima que en los últimos 6 meses, o tal vez un poco más, unos 70 argentinos han comprado campos de una superficie promedio de 800 hectáreas por un monto aproximado a los 60-80 millones de dólares", según Ignacio Victorica Sáenz, de la inmobiliaria Victorica y Asociados, de Montevideo.

Otras apreciaciones, como la del presidente de la Asociación Rural de Soriano, Fernando Lavista, dan cuenta de que "se registran unas 40.000 hectáreas alquiladas por argentinos en los últimos tiempos. Están viniendo a invertir al Uruguay como un malón".

Si se toma sólo la producción de esas 40.000 hectáreas mencionadas se puede inferir que los argentinos generan un valor de 472,5 millones de dólares en granos en nuestro pequeño vecino del Mercosur.

Debilidades

Por supuesto, no todas son flores para los inversores. Hay debilidades que siempre hay que tener en cuenta a la hora de producir en el Uruguay: los veranos son secos, aunque en los dos últimos llovió el doble de lo normal (2400 milímetros anuales); cada lote tiene diferente tipo de suelos y debe tratarse agronómicamente de una manera diferente, y los contratistas uruguayos no están, hasta ahora, perfectamente adaptados a los requerimientos de la siembra directa.

Se sabe que algunos argentinos ya hicieron importaciones temporarias de maquinaria agrícola con la fin

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