Inversores que cruzan el charco
Empresas argentinas arriendan campos en Uruguay para repetir el éxito de la siembra de soja.
La fama de país tranquilo que tiene Uruguay corre peligro por obra de un puñado de argentinos, que en los últimos meses alborotó el sector agropecuario de ese país. La mayoría son chaca reros que desembarcaron para replicar allí los sucesivos récords en la producción de soja. Pero también de las empresas lácteas, que comenzaron a comprar en Uruguay la leche que no podían conseguir de este lado, provocando una revolución entre los tamberos locales.
Según datos recogidos por la publicación especializada Conexión Agropecuaria, entre las empresas argentinas que cruzaron el charco figuran Los Grobo, El Tejar y la de Eduardo Leguizamón, el ex presidente de Nidera. Aquí ya manejan cientos de miles de hectáreas y en el vecino país se calcula que ya arrendaron otras 70.000, sobre todo para sembrar soja. La inversión total, a 300 dólares por hectárea rondaría los 21 millones de dólares.
Gustavo Grobocopatel, de Los Grobo, confirmó a Clarín el desembarco de su firma, que se asoció con un productor local y piensa dedicarse no sólo a la siembra sino también al acopio y la exportación. "Es una forma más de hacer valer la experiencia que desarrollamos en la Argentina y que en Uruguay todavía falta", dijo. Y no negó que las condiciones económicas del vecino país —donde el Estado no cobra retenciones— faciliten esta decisión: "No es el motivo central, pero en Uruguay hay un diseño jurídico e impositivo que estimula la inversión", señaló.
Según Eduardo Blasina, de Blasina & Tardáguila Consultores, a partir del desembarco argentino "todo el mundo se queja de que no hay tierra disponible, ni para agricultura ni para ganadería". En una réplica de lo que sucede en este lado del río, los precios de los alquileres se han disparado. "Los argentinos llegan maletín en mano, consultan por el arriendo y lo pagan por adelantado", destacó el productor Alberto Gramón.
La fiebre de la soja ya llegó a Uruguay y se estima que la superficie sembrada se duplicará, de 80.000 hectáreas en 2002 a cerca de 170.000, de las que podrían obtenerse más de 300.000 toneladas del poroto. Es poco comparado con los 35 millones de toneladas de la Argentina. Pero hay quienes dicen que la soja se convertirá muy pronto en el principal cultivo también en el vecino país. Tal fue el impacto del desembarco que el gobierno uruguayo prohibió a fines de junio la importación temporaria de maquinaria agrícola, para evitar que "los argentinos se vinieran también con el tractor a cuestas", dijo Blasina.
En el sector lácteo las aguas también están movidas a partir de que SanCor y Nestlé comenzaron a importar leche fresca de Uruguay para cubrir los faltantes de oferta local. Muchos tamberos, ante los mejores precios ofrecidos por las firmas argentinas, comenzaron a saltar el cerco y dejaron de ser proveedores de Conaprole, la gran cooperativa láctea uruguaya.
