Subsidios complican acuerdos mundiales

Se debe descubrir el verdadero rumbo para alcanzar un comercio mundial sin víctimas ni victimarios

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02deSeptiembrede2003a las08:14

En sus políticas fiscales internas, los países ricos manejan grandes recursos para favorecer a sus productores agrarios que carecen, por sí mismos, de la capacidad necesaria para sostener el nivel de bienestar que tienen otros sectores de la población. Estos subsidios estimulan la continuidad en la profesión, el incremento de la producción y los excedentes exportables.

Otro efecto de los subsidios, poco mencionado pero igualmente significativo, es la incidencia que tienen en el alto precio de la tierra agraria en el mercado inmobiliario de los países ricos.

Este es un tema que quizá no aparezca en la mesa de las negociaciones de la OMC, pero sin duda subyace en las posiciones rígidas de algunos negociadores.

• Posibilidades

No es lo mismo la tierra valorada como un bien productivo con posibilidades plenas, que el territorio con nivel productivo limitado y orientado a la contemplación, la recreación y la conservación, como se plantea en algunas propuestas hechas a los países europeos. ¿Alcanzará para tanto el «estado de bienestar» de esos países? ¿Será posible modificar el estilo de vida y el rol profesional de esa población agraria?

Pronto se realizará un nuevo encuentro negociador en la OMC, donde los países ricos quizá repitan actitudes renuentes y dilatorias, con mutuas acusaciones y hasta algún acercamiento amigable, poco convincente.

Quizá se logre algún atisbo de avance para el futuro, pero quedarán en pie gran parte de los subsidios de los productores, su nivel de productividad y el alto valor de la tierra agrícola, factores éstos indeclinables de la política agraria de Europa occidental.

Quienes estamos en la posición opuesta a los subsidios, debemos descubrir el verdadero rumbo para alcanzar un comercio mundial sin víctimas y sin victimarios. Como principio, en nuestra representación deben actuar personas que tengan aptitudes y trayectorias adecuadas para encontrar el camino. Hay que tener presente que la Argentina utiliza recursos fiscales con efecto inverso para los productores agrarios; en lugar de mejorar sus ingresos, reducen el valor de exportación de sus productos. Ese manejo distorsivo de los precios agrícolas debilita la base argumental de la representación argentina en los foros internacionales, cuando reclama un trato más favorable para nuestro agro. Los negociadores de los países ricos pueden preguntar por qué el gobierno argentino puede darle a sus productores el trato que quiera, pero esos países ricos no deben hacer lo mismo con sus productores. Estas contradicciones dificultan las negociaciones agregando elementos nuevos a la larga discusión. Para vislumbrar un horizonte de esperanza, hay que reconocer que cualquiera sea la causa de origen, las políticas de subsidio, sean para dar o quitar estímulo a la producción agraria, son un factor de perturbación que aleja las posibilidades de un acuerdo mundial cercano y equitativo.

Mucho más difíciles se hacen los acuerdos cuando los mismos ideólogos que han creado los subsidios o sus sucesores, son los encargados de llevar adelante las negociaciones que, hipotéticamente, buscan eliminar los subsidios de los otros, pero no los propios.

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