Alberto Abad: “Las cerealeras producen evasión o elusión”

De esta forma calificó el administrador Federal de Ingresos Públicos a la situación de las empresas cerealeras exportadoras, afirmando que triangulan las ventas con empresas “fantasmas”

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03deSeptiembrede2003a las08:36

Según el administrador Federal de Ingresos Públicos, Alberto Abad, las compañías cerealeras que venden en el exterior “producen al menos, si no es evasión, es elusión”. Así lo aseguró en diálogo con Radio 10, donde afirmó que “se aprovechan de los huecos que deja la normativa y de esa manera producen una defraudación”.

Abad aseguró que “es sabido que el 60% de las operaciones de comercio exterior se realizan entre empresas madres y filiales”, y sólo producen esta trasgresión de la norma “cuando triangulan con empresas fantasmas”.

Recaudación

Como el comercio se realiza entre las mismas firmas, Abad aseguró que “se subfactura o se sobrefactura según los mercados, y como le convenga a las compañías, lo que produce un delito contra el fisco y atenta directamente contra la recaudación fiscal”.

Con respecto a este último punto, la recaudación, el administrador aseguró que el crecimiento “es también consecuencia, en una parte, de un mejor accionar contra los evasores y los elusores”.

Trabajo en negro

Uno de los puntos que más controversias esta generando es la lucha contra el trabajo en negro y el ambicioso plan que el Gobierno puso en marcha, que llevarán adelante conjuntamente la AFIP, el Ministerio de Trabajo y la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), y que contará con 300 agentes especiales para realizar seguimientos en todo el país.

Abad intentó calmar a las pequeñas y medianas empresas asegurando que “nosotros estamos apostando a convertirnos en un país normal, y eso significa respetar las leyes”. “De todas formas, esto no va a significar perseguir a las pymes, sino que haremos todo lo contrario, intentaremos hacer lo más amigable posible el sistema para que se puede incorporar a la legalidad” aseguró el funcionario.

Con quienes no fue tan contemplativo fue con las grandes empresas, donde aseguró que existe “una cultura de la explotación, que no redunda en sus indicadores de ganancias, pero que es algo que se realiza sistemáticamente”.

 

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