Enfermedades de trigo: la clave está en las tecnologías de proceso

Monitoreo de lotes, modelos predictivos, umbrales de daño económico y matrices de decisión son las herramientas que se utilizan hoy para evaluar el tratamiento de los lotes con fungicidas. El fusarium, un problema aparte

12deSeptiembrede2003a las08:18

En una jornada organizada este miércoles por la firma Bayer CropSciences, quedó demostrado la complejidad y el desafío agronómico que representa el control de enfermedades en el cultivo de trigo. Se trató de un encuentro realizado en la ciudad de Mar del Plata, destinado a ingenieros agrónomos, donde se enfocó esta problemática desde distintos puntos de vista, pero que convergieron en un punto: la matriz de decisión para la recomendación del tratamiento terapéutico.

En eso se destacaron los ingenieros Jorge González Montaner y Pablo Calviño, dos reconocidos asesores CREA en la región sudeste (subregión triguera IV), mientras que Fernando Rojas Panelo se focalizó en el proceso de seguimiento del cultivo para determinar el momento de la aplicación y si se justifica o no el tratamiento.

Es que en definitiva, la decisión de tratar o no un lote de trigo tiene mucho que ver con lo agronómico, pero más en lo económico. Lo planteó de arranque Eduardo Fernández Palma, productor en Necochea. “Como muy buena respuesta a la aplicación de fungicidas se puede esperar un 20 por ciento más de rendimiento. Si hablamos de 5.000 kg, serían 1.000 kg . A esto hay que descontarle los 260 kg de trigo que representa el tratamiento, o sea que quedaría un margen de 740. Pero si el lote está en aparecería al 35%, como es común pactar aquí en la zona, entonces hay que separar 350 kg que quedan para el dueño del campo, lo cual nos reduce el margen a 390 kg. Ahora, si estando en aparecería, la respuesta fuera de 10 por ciento, saldríamos empatados, porque prácticamente todo ese plus de rinde se lo lleva el tratamiento y el dueño del campo”, explicó.

Cuál es la respuesta

Gilberto Kraan, especialista en trigo de la Chacra Barrow, en Tres Arroyos, presentó datos de los ensayos de la Red Oficial de Ensayos de Trigo en esa localidad, con tratamientos de fungicidas y sin él. Algunos resultados de la respuesta son espectaculares, como por ejemplo los casi 2.000 kg/ha de más que rindió la variedad ACA 223 con tratamiento (pasó de 4.100 a 6.020 kg/ha), o los 2.200 kg/ha también de plus de la variedad Thomas Chapelco. El promedio de la diferencia entre con tratamiento y sin él en 2002 fue, para esa localidad y todas las variedades ensayadas, de 1.170 kg/ha (3.497 vs 4.667), o sea, un 33 por ciento de incremento.

Ahora bien, extrapolar los resultados obtenidos en una parcela experimental, donde se realizan estos ensayos, al gran cultivo no sería correcto, acotaba un técnico que conversó con Infochacra en un break de la jornada. En la práctica, como decía Fernández Palma, con un tratamiento contra enfermedades de la hoja no se obtiene más de un 20% de incremento, aunque experiencias puntuales den valores más altos.

Fernando Rojas Panelo, que practica la sintonía fina en cuanto a seguimiento de los lotes, umbrales de daño y momento de aplicación, comentó que en experiencias realizadas con clientes a los cuales recomendó el tratamiento, el plus de rendimiento osciló entre 600 y 700 kg/ha, en lotes que promediaban los 3.560 kg/ha, es decir, un 20 por ciento.

Lo Rojas Panelo fue más que interesante. Su estudio agropecuario ofrece el servicio de monitoreo de los lotes, cuyo costo es de 0,70 a 1 dólar por hectárea (el costo del tratamiento va de 17 a 30 dólares). En la campaña 2002/03 tuvo 194 casos de seguimiento, de los cuales en 149 recomendó la aplicación de fungicidas. El criterio es que si la respuesta esperada no supera el costo del tratamiento, la aplicación no se justifica. Como trabaja en una zona acotada -la zona Mar y Sierras- pudo comparar el rinde en aquellos lotes que recomendó

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