Los agronegocios, con valor agregado

Desde hace un mes, la Fundación Fortalecer tiene en marcha la “fase dos” de un programa que se perfila en la sintonía de los “nuevos aires” que soplan sobre el sector. En los próximos tres años se ocupará de identificar nichos de exportación y de asistir a las Pyme rurales en el diseño de proyectos agroindustriales.

10deOctubrede2003a las08:18

Carlos Petroli De nuestra Redacción
cpetroli@lavozdelinterior.com.ar


Desde hace un mes, la Fundación Fortalecer tiene en marcha la “fase dos” de un programa que se perfila en la sintonía de los “nuevos aires” que soplan sobre el sector. En los próximos tres años se ocupará de identificar nichos de exportación y de asistir a las Pyme rurales en el diseño de proyectos agroindustriales.

En 1997, cuando la organización nació como brazo técnico de un convenio que sellaron el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Federación Agraria Argentina, uno de los ejes era la “reconversión” de los pequeños y medianos productores, ajustados por los precios relativos de la convertibilidad.

Con un fondo de 3,5 millones de dólares, el programa avanzó entonces con acciones de capacitación, asistencia técnica y formulación de proyectos de inversión. Una tarea que también protagonizó el programa de reconversión productiva Cambio Rural que hoy continúa a manos del Inta.

En esta nueva etapa, la Fundación Fortalecer, que cuenta con una de sus “ventanillas” en la provincia de Córdoba, contará con 2,5 millones de dólares, de los cuales el BID aportará un millón y medio para financiar los apoyos (no reintegrables) a las empresas. El eje, en este caso, será la facilitación de acceso a los mercados internacionales por parte de las Pyme rurales, a través de la diversificación de productos y compradores.

Nichos en la mira

Durante una jornada organizada en Ascochinga por la Sociedad Rural de Jesús María, alrededor de un centenar de productores y empresas del norte cordobés se interesaron por el diseño de nuevos proyectos que hagan foco sobre la industrialización de commodities agrícolas y la incursión en los especialities (productos diferenciados con mercados segmentados).

José Luis Fortunato, productor y asesor técnico del laureado grupo Cambio Rural Chalacea-Jesús María planteó la división de aguas que hoy manifiestan las empresas de base agrícola en la región: usar la liquidez disponible posdevaluación para avanzar con la “sojización” (lo que ha recalentado el mercado de alquileres y el valor de los campos para desmonte), o volcarla a de inversiones alternativas. Esto último como un avance en el planeamiento regional de mediano plazo.

“La pelota está en nuestro campo; la zona ya está tecnificada, nunca el productor estuvo tan saneado y no es ciencia ficción que el BID esté aplicando fondos no reintegrables para que podamos avanzar como empresas y pensar en la industrialización de nuestros productos”, advirtió Fortunato.

Junto a esta palanca técnica que ofrece el BID, a través de la fundación local, los productores evaluaron que el sector agroalimentario debe tomar nota para el diseño de sus alternativas productivas la ley de promoción industrial que lanzó la Provincia, que incluye desgravaciones, subsidios laborales y en la tarifa eléctrica.

En la jornada expusieron Carlos Seggiaro, economista de la Fundación Fortalecer; Hugo Dellavedova, de la Universidad Tecnológica Nacional (unidad que opera en la consultoría y armado de proyectos); María Andrea Volonté, de la Fundación ArgenInta (certificaciones calidad), y Horacio Andelsman, consultor en comercio exterior.

El objetivo específico de la Fundación Fortalecer es implementar un sistema sostenible de facilitación de acceso a mercados internacionales para Pymes agropecuarias y agroindustriales.

El programa abarca las regiones de Cuyo, Noroeste, Noreste y de la pampa húmeda, do

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