Preocupa la labranza agrícola en el Litoral

La siembra directa y la rotación son insuficientes para una buena conservación del suelo.

14deOctubrede2003a las08:14

La siembra directa y la rotación de cultivos deben combinarse con una sistematización del tránsito de la maquinaria agrícola para reducir la compactación y el riesgo de erosión, sostiene un informe de AACREA.

Los componentes más valiosos del suelo, como la materia orgánica, no se distribuyen uniformemente en el perfil, sino que tienden a acumularse en superficie, donde las labranzas y las acciones de manejo del suelo tienen una mayor influencia. «La parte superior del suelo, considerada la más rica en nutrientes, con un papel preponderante en la captación y almacenamiento de agua, es la que se encuentra más vulnerable y sometida a procesos de erosión», sostuvo el consultor Martín Díaz Zorita, al hablar en el congreso de los CREA de Litoral Norte y Sur (realizado en Iguazú, Misiones),

Para el control de la erosión suelen desarrollarse acciones de ingeniería («terraceos») o de manejo de cultivos (cobertura de rastrojos bajo siembra directa).

Díaz Zorita recordó que cuando el suelo se compacta pierde productividad y capacidad de captar agua y se limita el desarrollo de las raíces. Frente a ese fenómeno, el productor puede tratar de aumentar su contenido de materia orgánica, lo que contribuye, además, al desarrollo de sistemas más estables. La reducción en la porosidad del suelo y la compactación afectan la productividad de los sistemas agrícolas modernos. «No obstante, no todos los suelos responden por igual al impacto del tránsito con maquinaria pesada o al pisoteo animal. En general, los potreros con texturas más finas o con limitados contenidos de materia orgánica son más susceptibles a la compactación que los suelos con texturas más gruesas o con una adecuada provisión de componentes orgánicos», apuntó Díaz Zorita.

• Tránsito

El control del tránsito de la maquinaria procurando la delimitación precisa de áreas de alta compactación (por donde pasan los equipos) y áreas de baja compactación (donde se siembran los cultivos), junto con la instrumentación de prácticas de siembra directa, permitió mejorar la cantidad de agua infiltrada en los suelos con alta tendencia a compactarse.

«Un productor puede pensar que está cubierto con el solo hecho de cultivar en siembra directa y con un adecuado sistemas de rotación agrícola. Pero en lotes de Entre Ríos con esas prácticas, e incluso terrazas, observamos problemas de erosión, mientras que en otras situaciones se registraron plantas con raíces en forma de ''L''. Ambos inconvenientes se generan por efecto de la compactación ocasionada por el tránsito de maquinaria agrícola», advirtió Díaz Zorita.

• Sequías virtuales

El riesgo de compactación es muy serio en los suelos del Litoral, donde pequeños cambios en la densidad aparente del suelo generan grandes reducciones en la infiltración de agua. Entonces, si no se realiza un manejo adecuado para evitar la compactación, pueden darse casos de sequías virtuales en las cuales el agua, en lugar de infiltrarse, escurre para iniciar un proceso erosivo.

«En los suelos del Litoral no basta con hacer siembra directa y rotaciones. También debe sistematizarse el tránsito de la maquinaria agrícola para evitar compactaciones que generen problemas de infiltración y finalmente terminen perjudicante los rendimientos agrícolas», enfatizó el técnico.

La materia orgánica de los suelos muestra relaciones positivas con diversos procesos edáficos de importancia agronómica, entre los cuales se incluyen la formación y estabilización de la estructura, la resistencia al tráfico de maquinaria y al pisoteo, y la reserva y provisión de nutrientes. Estudios realizados en la región semiárida-subhúmeda pampeana (Díaz Zorita y col., 1999) muestran que este parámetro explica gran parte de las variaciones de pr

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