Accesos rotos en Quequén

Las rutas de entrada al puerto presentan un estado deplorable.

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08deNoviembrede2003a las09:02

NECOCHEA.- Las palomas bajan a comer los granos que caen de los camiones cuando pasan por la banquina. Más allá, un rodeo de vacas y terneros pasta libremente. Algunos animales, a paso cansino, cruzan la ruta, lo que obliga a los autos a detener su marcha para no atropellarlos. Es difícil ver mucho más porque el polvo que levantan los vehículos al pasar por el costado del camino forma una nube que nubla la vista.

La descripción anterior no corresponde a un recóndito país africano o a los bombardeados caminos iraquíes. Se trata, en realidad, de una ruta por la que se exporta buena parte de la cosecha de granos finos y gruesos del centro y del sudeste de la provincia de Buenos Aires. Es la avenida de Circunvalación que vincula a Puerto Quequén con las rutas 88, 86, 228 y 227, que presenta un estado deplorable.

El pavimento está destruido y hay agujeros de dos metros cuadrados que obligan a los camiones, autos y ómnibus a pasar por la banquina para esquivarlos.

"Este panorama pone en serio riesgo el transporte de cereales y oleaginosas con destino a la exportación y la manufactura", advertía en noviembre del año pasado una carta abierta de la Sociedad Rural de Necochea, la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas de Necochea y Quequén, la Cámara de Permisionarios y Concesionarios de Puerto Quequén, y el Centro de Acopiadores de Cereales zona Puerto Quequén. Pasados doce meses de aquella nota, cualquier persona que pase por el lugar puede comprobar que aún no se hizo absolutamente nada.

Grandes empresas como Cargill o ACA tienen en la zona instalaciones de acopio y procesamiento de granos. ¿Vale recordar que por Puerto Quequén se realizan exportaciones superiores a 640 millones de dólares anuales? En otras palabras, la salida al mundo del 63 por ciento de la producción agropecuaria del centro y del sudeste bonaerense tiene que pasar por aquella área. La alternativa ferroviaria está descartada y la estación marítima más cercana es el puerto de Bahía Blanca, que dista 300 kilómetros del área.

"Es muy peligroso pasar de noche por allí", dijo Hilda Buck, presidenta del criadero Buck, de La Dulce. "Hace poco nos vino a visitar un canadiense y se quedó impresionado, nunca había visto nada parecido", relató.

Algunos especialistas consideran que la solución a este tipo de problemas se logra con la concesión a empresas privadas para que se encarguen del mantenimiento. Sin embargo, esta alternativa incrementa los costos del sector privado, ya que el Estado se desentiende del problema como si la responsabilidad fuera de los transportistas.

"El estado deplorable de los caminos impide imaginar cualquier tipo de inversión en la zona", comentó el directivo de una empresa exportadora. Cada vez que se solucionaron los problemas de infraestructura, el sector agropecuario dio un salto de competitividad. Obviamente también sucede el caso inverso.

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