Europa rebajaría subsidios si Mercosur no avanza con ALCA

Pascal Lamy, un hombre clave en la economía mundial, visitó ayer Buenos Aires por primera vez desde que Néstor Kirchner es presidente y trajo un mensaje claro y directo por parte de la Unión Europea.

12deDiciembrede2003a las10:14

Pascal Lamy, un hombre clave en la economía mundial, visitó ayer Buenos Aires por primera vez desde que Néstor Kirchner es presidente y trajo un mensaje claro y directo por parte de la Unión Europea: si la Argentina quiere discutir en serio la posibilidad de beneficiarse con algún tipo de reducción de subsidios en ese bloque comercial, deberá cumplir con dos condiciones:

a) negociar desde el Mercosur y dejar de lado el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en este capítulo;

b) abrir tres mercados (industria, servicios y sector público). Si esto ocurre, el comisario de Comercio de la UE prometió que en octubre de 2004 el Mercosur y el bloque europeo firmarían un acuerdo comercial amplio que podría incluir el capítulo agrícola.

Lamy explicó ayer largamente esta propuesta de la UE en dos audiencias especiales. A la mañana, se reunió en el Palacio San Martín, la sede diplomática de la Cancillería argentina, con el secretario de Relaciones Económicas, Martín Redrado, y a la tarde llegó al quinto piso del Ministerio de Economía, para hablar con su viejo conocido Roberto Lavagna (ambos coincidieron en Bruselas cuando el argentino era embajador ante la UE en el gobierno de Fernando de la Rúa). Antes había tenido un primer encuentro con el ministro de Planificación, Julio De Vido, pero con otra misión: preguntar sobre la marcha de las negociaciones entre el gobierno y las empresas europeas que operan servicios públicos (ver nota aparte).

Ironía

«Prometo un acuerdo OMC plus plus», ironizó el diplomático europeo ayer a la tarde en un encuentro ante la prensa en el Palacio San Martín, donde deslizó parte de lo que antes había hablado con Redrado y lo que le expondría a Lavagna minutos después. La oferta de ayer es que el acuerdo eventual, al incluir la situación agrícola, podría ser más abarcativo en cantidad de capítulos que el proyecto propuesto por Estados Unidos y que, en teoría, debería comenzar a regir en enero de 2005.

Como para apoyar políticamente la propuesta de la UE, Lamy afirmó que «la Unión Europea siempre invirtió en el Mercosur; fuimos los primeros en hacerlo y a veces fuimos los únicos en aportar». Reforzó luego el mensaje hacia el gobierno argentino de apostar a pleno al Mercosur y no a cualquier otra intención de firmar acuerdos de apertura comercial bilaterales (en obvia referencia a que la Argentina siga el camino de Chile). Dijo que la unión aduanera sudamericana «es la posibilidad de salir de la crisis» para sus miembros y recordó que el presidente Néstor Kirchner «fue el primero en darle un impulso vigoroso» a la integración regional.

Volvió más adelante sobre el tema, insistiendo siempre en las diferencias y ventajas que la Argentina conseguiría al apostar por la UE, asegurando que ese bloque y el ALCA «no son animales comparables». Insistió en que Bruselas está ofreciendo al Mercosur un acuerdo con «status OMC plus plus», lo que implica, según explicó, «mayor acceso a mercados», pero también incluye los capítulos político y de cooperación, en contraste con el ALCA, donde se negocian sólo aspectos vinculados al comercio. Recordó luego que actualmente «la Unión Europea es el principal socio comercial del Mercosur» (como para que quede firme su mensaje, Lamy se encargó de corregir a un traductor que dijo que sería el principal destino) y enfatizó que Europa cree en un «acuerdo región-región», un «acuerdo 1 a 1», y «ahí está el componente político y de cooperación», que lo diferencia con el ALCA.

Vino luego la exposición de la fórmula que trajo a Buenos Aires. «Es sabida la demanda del Mercosur sobre agro», avanzó Lamy;

Temas en esta nota

    Load More