Sembrar bochos para cosechar patentes

El agro podría ser la plataforma de despegue del desarrollo de una economía del conocimiento.

13deDiciembrede2003a las08:47

El Instituto Nacional de Propiedad (Inpi) se embarcó en un plan para difundir la importancia de proteger las invenciones locales a través del sistema de patentes y para facilitar el acceso a estos registros de los investigadores y empresas del interior. El objetivo es articular una estrategia junto a los organismos de ciencia y técnica para incorporar el patentamiento como uno de los ejes de un plan nacional de desarrollo científico.

Con un contexto global en el cual el valor económico se desplaza aceleradamente del producto en sí a intangibles como la marca o el conocimiento, la cuestión adquiere enorme relevancia a nivel general pero, en particular, en el moderno terreno de la biotecnología, debido a los constantes cambios que su desarrollo está produciendo en la jurisprudencia a nivel internacional y a los diversos proyectos oficiales y privados que apuntan a generar una industria biotecnológica de base nacional.

Mario Aramburu, presidente del Inpi, señaló que "hay todo un movimiento importante respecto a la biotecnología y hay una tendencia al crecimiento de las patentes relacionadas con ese rubro en el país, aunque quizás no todavía en la medida de la explosión que hemos tenido en el tema".

Por ello, el organismo está trabajando en un programa de difusión que incluye la realización de foros de discusión y seminarios, además de la creación de una oficina de patentes en la Agencia de Promoción Científica y la apertura de delegaciones del Inpi en el interior del país (ver aparte).

"Hay más inversión en lo que es inventiva aunque todavía no estamos a la altura de los grandes países donde se patenta lo más que se puede, por eso es importante desmitificar un poco este tema, que sobre todo muchas pymes ven como un mundo imposible de llegar, nos falta a todos ver cómo podemos fusionar la invención con la industria", dijo Aramburu, quien explicó que esta conciencia está más avanzada en el caso de los diseños "ya que en los últimos tiempos el diseñador argentino ha salido al exterior y se ha visto obligado a tomar en cuenta este tema".

Las concesiones de exclusividad para modelos y diseños otorgadas por el Inpi saltaron de 732 en 1995 a 1.360 en 2002, año que de todos modos está por debajo de las cifras de 2000 y 2001. En cuanto a las solicitudes de patentes ingresadas a la Administración Nacional de Patentes tuvieron su pico en el 2000 con 7.033 presentaciones. En 2002, ese número fue de 5.156, y el número de concesiones, 951.

Aunque las acciones del Inpi apuntan a "concientizar" sobre la importancia de proteger derechos derivados de toda actividad inventiva, como patentes y modelos de utilidad, marcas y diseños industriales, la biotecnología está especialmente en la mira.

Según fuentes del organismo, en los primeros 10 meses de 2003 se solicitaron 5.100 patentes, lo que proyecta para todo el año un crecimiento respecto del año pasado. El 7% de las presentaciones correspondió a biotecnología, que para el nomenclador del Inpi está básicamente vinculada al sector agropecuario.

La biotecnología

Es con este marco que el organismo organizó en el mes de noviembre el primer simposio Latinoamericano sobre la Patentabilidad de las Invenciones Biotecnológicas, que reunió a expertos argentinos y extranjeros. Por la Oficina Europea de Patentes (EPO) participaron Pedro Osona, Franciso Fernández Branas y Enrique Molina Galán, así como el el presidente del Inpi de Brasil, Luiz Otavio Beak Lini. Entre otras cosas, se debatió sobre el valor económico de las patentes biotecnológicas, bases de datos y los criterios y jurisprudencia sobre patentabilidad de invenciones biotecnológicas.

Molina Galán explicó, por ejemplo, que durante el año 2000 se solicitaron 1,2 millón de patentes en todo el mundo. Pedro Osona,

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