Por impuestos, el Estado percibe mayor renta que el cultivador de soja

Los impuestos se llevan un tercio del rinde de soja. Sólo con las retenciones, el Estado percibe una renta mayor que el productor.

19deDiciembrede2003a las08:30

Y esto sin sumar el resto de los impuestos, sostuvo para LA GACETA Rural la economista María Castro de Aapresid. ¿Cuántos quintales paga en concepto de impuestos una hectárea de soja que rinde 30 quintales?

Supongamos que un empresario agrícola obtiene ese rendimiento en la zona sur de la provincia de Santa Fe y quiere saber, en función a los quintales obtenidos, cuántos se deben destinar para cubrir gastos directos (semilla, herbicidas, labores, etcétera) e indirectos; cuántos para pagar impuestos y para reponer las amortizaciones y, finalmente, cuántos quintales quedarán como resultado final.

Si se parte de un precio de venta de la soja de 45,5 $/qq, éste ya tiene descontado el primer gran impuesto que paga el agro argentino: las retenciones a las exportaciones. El porcentaje de retenciones es del 23,5% para el caso de la soja; esto implica que el precio "lleno" que debería recibir el productor de acuerdo con la cotización internacional de la oleaginosa sería de 59,5 $/qq.

Si se mide esa diferencia de precio en quintales (tomando como precio lleno 59,5) la conclusión es que este primer impuesto está costando 7,1 qq/ha al productor, con lo que ahora parte de un rinde de 22,9 qq/ha.

Más descuentos

A ese primer resultado se le deben descontar los gastos de comercialización para obtener el ingreso neto. En este caso significan 2,1 qq/ha menos; quedan entonces 20,8 qq/ha. Luego se deberán restar los gastos directos de producción y los gastos indirectos, que son aquellos que hacen al funcionamiento de la empresa: estructura, asesoramientos y personal, entre otros. La suma de estos gastos da un total de 8,6 qq/ha. Del rinde original ahora quedan 12,2 qq/ha.
Los impuestos provinciales y municipales (sin considerar aumentos en los primeros para la provincia de Santa Fe), los aportes patronales y el impuesto a las transacciones financieras, implican una disminución del rinde en 1,2 qq/ha.

Quedan ahora sólo 11 quintales de aquel rinde logrado, pero aún habrá que descontar 1,1 qq/ha de amortizaciones (necesarias para evitar una descapitalización) y el impuesto a las Ganancias, que representa 3,5 qq/ha.

Final y otros

Es así como se llega a un resultado final de 6,5 qq/ha, que representa un 22% del rinde obtenido por el productor.

Este resultado no considera ningún costo de alquiler de la tierra (con lo cual un empresario agrícola que produce en campos de terceros obtendría bastante menos de ese 22%, especialmente en un año en el cual el valor de los alquileres se encuentra elevado en términos históricos). La sumatoria de lo que entrega el productor en concepto de impuestos directos, según estos cálculos, sería entonces de 11,8 qq/ha. Si bien esta evaluación tiene en cuenta la mayor parte de la presión impositiva, también es cierto que no expone toda la realidad de la carga fiscal que debe afrontar el contribuyente.

La incidencia de otros impuestos indirectos como combustibles, patentes, limitación a la deducción de ciertos gastos en Ganancias, saldos de IVA irrecuperables y tasa de Justicia en las sociedades de capital permiten apreciar que el efecto impositivo sobre el agro sería más alarmante aún de lo que expresa el presente análisis.

Avanza lentamente la cosecha de trigo 2003

La cosecha del trigo registraba un 40 % de su avance hasta el 13 de este mes, en el país, con importantes mejoras en la productividad del cereal. Según las primeras evaluaciones, alcanzaba un rinde promedio del orden de los 23 quintales por hectárea.

El volumen de cosecha que se alcanzó hasta esa fecha resulta casi igual al del período anterior, aunque la diferencia más relevante está dada en que la actual cosecha arroja un rendimiento medio superior

Temas en esta nota