En presencia del negocio más impactante de la economía agraria

Les guste o no a los "verdes" y a la Unión Europea la soja OGM combinada con siembra directa es el negocio más impactante en la economía agraria mundial para cultivos extensivos.

20deDiciembrede2003a las08:33

La Argentina será, sin duda, un "caso de libro" por lo que aconteció en los últimos años con nuestra soja. Es un gran negocio y un gran éxito.

Hay críticas bien intencionadas al "fenómeno soja". Comentan la necesidad de adecuadas rotaciones y la obligación de reponer nutrientes y estructura de suelo, mediante combinaciones eficientes con maíz o ganadería. Otro comentario tiende a preservar la biodiversidad y no caer en el monocultivo riesgoso. ¿Cómo potenciar lo bueno y cuidarnos de los problemas presentes y futuros?

La soja argentina y, también la sudamericana, se defiende sola en los mercados mundiales. Mientras los chinos se urbanicen y vayan a comprar al supermercado lo que hasta ahora criaban en el gallinero, la demanda de proteínas vegetales para transformarlas en proteínas de origen animal estará dinámica. De hecho, "la noticia" de todos los comentarios de mercado es cuánta soja compra China. Y, ¿cómo anda la cosecha en nuestro cono sur? Y, ¿no necesitarán los chinos más maíz algún día?

Creemos que los asiáticos seguirán comprando soja y volverán a ser buenos clientes de maíz. La soja es, básicamente, proteína y, en menor medida, aceite.

Poniéndonos un rato al lado de los críticos: ¿quién puede moderar la "sojización"? Dios nos libre del Estado regulador y de las retenciones diferenciales. Sus males no han tenido límites en nuestro país. Dios nos libre, también, de la roya, de la cual, por ahora, venimos zafando.

La cuestión es simple. Hay que hacer buena extensión tecnológica (pública y privada) para mejorar las rotaciones y reponer nutrientes, tratando de llegar al propietario de la tierra para demostrarle que, una soja después de un buen maíz, es una mejor soja. La otra opción, por la positiva es: ¿qué otro negocio bueno hay?

Veamos: la soja es agronómicamente simple, económicamente eficiente, resiste los fletes, tiene impecable logística y es apta financieramente para una economía sin crédito. Propios y extraños a nuestro sector agropecuario lo saben. Por eso, hoy, la soja integra portafolios de inversiones. A igualdad de dólar invertido, ¿qué alternativas tenemos? Duele decirlo, pero el girasol, en el corto plazo, no es alternativa para un área como la sojera, que pronto superará los 15 millones de hectáreas. Por otra parte, no hemos sido buenos en la ganadería. Sólo estamos recuperando mercados perdidos en carne vacuna y Brasil nos sacó varios cuerpos de ventaja en pollo y cerdo. El negocio lechero se repone lentamente y todas las ganaderías sufren nuestro mercado interno deprimido. Estas son, ni más ni menos, las razones por las cuales se habla de "tendencia al monocultivo".

Se impone generar nuevos negocios. Hacer uno o dos millones de hectáreas adicionales de maíz, mejorará la soja y facilitará la exportación de maíz como grano, al atenuar el costo de flete. Esta es una alternativa. Es eficiente, porque el "margen de la rotación" es más alto y mejora. Lo que pasa es que el costo financiero inicial del maíz es más alto que el de soja. Pero, si lo explicamos bien, los productores, seguramente, incluirán a este cultivo, en las rotaciones, beneficiándose de los subsidios cruzados entre ambas actividades. Otra alternativa es armar un buen plan estratégico ganadero, que incluya cría intensiva en la zona núcleo o en buenos campos agrícolas (modelo del Correa Luna, del INTA Venado Tuerto). Esto permitirá producir 4 o 5 terneros por hectárea y por año y reorganizar nuestra ganadería exportadora, con ciclos más cortos. La otra alternativa son los clusters regionales, con "fábricas de proteínas" de origen animal, en las zonas más distantes a puerto, para transformar al grano en

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