Las petroleras analizan subas en la nafta y el gasoil

Las empresas piensan aumentar entre un 2 y 3%; podrían concretarse antes de fines de año.

22deDiciembrede2003a las09:18

Después de un año de tranquilidad por un acuerdo de precios, los automovilistas podrían volver a sufrir aumentos en los surtidores de combustibles. El alza no está definida, pero será analizada desde hoy por las compañías petroleras, y oscilaría entre un 2 y 3 por ciento para la nafta y el gasoil. Anoche, una de las dudas era en qué momento, si se concreta, se aplicaría el incremento: algunos preferían esperar a enero y otros proponían hacerlo ya esta misma semana.

"No nos resulta demasido simpático un aumento para Navidad. Veremos", dijeron ayer a LA NACION en una de las compañías. Cualquier modificación haría caer de inmediato el acuerdo firmado a mitad de año entre los refinadores y los productores de petróleo. El Gobierno ya les pidió a las empresas la renovación del convenio, que vence el 31 del actual, pero desde el sector privado no están tan convencidos esta vez.

El litro de nafta súper cuesta en la actualidad 1,90 pesos. Entonces, por ejemplo, un alza del 3 por ciento implicaría que, si hoy un auto mediano puede llenar el tanque con 80 pesos, con el nuevo precio lo hará con 82,4 pesos. El último incremento tarifario fue aplicado en enero de este año y resultó la culminación de una larga serie de subas, que alcanzaron al 90% en la nafta y al 130% en el gasoil desde la salida de la convertibilidad.

Saddam y la Argentina

Las petroleras dan una razón básica para el aumento. El precio internacional del petróleo, que orilló los 33 dólares por barril el viernes en el mercado de Texas, volvió a niveles altos. Capturado Saddam Hussein, este valor es consecuencia de una situación incierta: nadie sabe si Estados Unidos logrará compensar todo el petróleo que dejó de extraer Irak tras el conflicto bélico, y la OPEP amenaza con reducir los niveles de producción. En la Argentina, la realidad es que la mayoría de los ejecutivos que firmaron el acuerdo de estabilidad de precios lo hizo pensando en que el crudo estaría mucho más barato a estas alturas del año. Pero ocurrió lo contrario.

Otra razón es que el dólar continúa alto, y en las petroleras consideran que la situación del país ha cambiado: ha habido alguna recomposición salarial y es necesario sincerar precios que continúan retrasados por la crisis.

En este escenario, es probable que la decisión de aumentar no quede neutralizada esta vez por el acuerdo entre privados. Por dos motivos:

Por un lado, los productores (Repsol YPF, Petrobras, Pan American Energy, Total, Tecpetrol) no tienen ninguna gana de renovarlo, porque dicen que se ha convertido en un signo de incertidumbre para sus accionistas. "¿Cómo se explica este convenio en la casa matriz? Piensan que en la Argentina hay control de precios", afirman en una de estas firmas.

Ante esta actitud, los refinadores, como Shell, Esso o Dapsa, el otro costado del convenio, no muestran la combatividad de otras veces para renovarlo. Y tampoco ven tan mal un incremento que recomponga sus magros márgenes tras la devaluación. En estas firmas sólo renovarán el acuerdo si el valor diferencial del crudo mayorista contemplado en el convenio continúa en los 28,5 dólares. Por consiguiente, rechazan la propuesta de los productores de elevarlo a 30 dólares.

"No sería malo firmar un acuerdo y, al mismo tiempo, ajustar algo los precios. Pero si no hay acuerdo, los precios tendrán que subir. Yo entiendo que esto, en medio de la recuperación económica, no es una buena noticia. Pero a veces se tiene que pensar en el largo plazo y no en un impacto coyuntural. El 31 de este mes vence también el acuerdo por el gasoil para el transporte. ¿No hubiese sido más conveniente ajustarlo levemente y achicar la brecha?", dijo a LA NACION Juan José Aranguren, presidente de la angloholandesa Shell. "Con estos valores d

Temas en esta nota