Cultivos que no se cosechan
La cobertura es parte fundamental de la siembra directa, pero nunca deja ganancias, ahora se puede alternar con forrajeras...
La cobertura es parte fundamental de la siembra directa, pero nunca deja ganancias, ahora se puede alternar con forrajeras. Hay nuevas pasturas desarrolladas para el NOA para usar de cobertura.
Profesionales del Area Técnica de ASociación Argentina de Productores en Siembre Directa, (AAPRESID) realizaron una gira por la zona norte, con el objetivo de intercambiar experiencias productivas en sistemas que incluyan en su rotación cultivos de cobertura (CC). Los CC son especies que se siembran en una "ventana" de tiempo que va entre la cosecha de un cultivo y la siembra del siguiente, pero que no se cosechan. El objetivo buscado es incrementar el aporte de material orgánico al suelo, mejorar la estructuración por tener raíces vivas la mayor parte del año, evitar erosión por mejora de cobertura, y tener alta actividad biológica en el suelo asociado a la presencia de raíces. En la región pampeana las experiencias con CC generalmente se han realizado con cultivos invernales, de manera de cubrir el "bache temporal" entre la cosecha de un cultivo estival y la siembra del siguiente. En la actualidad se está trabajando en el mejoramiento genético de especies de gramíneas para zonas templadas (principalmente ryegrass) y leguminosas (trébol persa, trébol de alejandría y recientemente vicia) para forrajes, pero desde hace un tiempo también con el objetivo de incluir a algunas de ellas como CC. Daniel Peruzzi, técnico de AAPRESID que participó del encuentro, comentó que "sería interesante conocer en el caso de las leguminosas el aporte de nitrógeno que realizan durante su ciclo de crecimiento, ya que sería una fuente adicional de provisión del nutriente". El concepto concuerda con la idea de lograr en sistemas agrícolas un balance positivo de nitrógeno y carbono, que permitan el incremento de materia orgánica en los lotes. Por su parte, Jorge Staffolani, administrador de la Estación Agrícola San Nicolás ubicada en Uranga, a pocos kilómetros de Rosario, comentó que "desde hace 12 años venimos realizando CC en rotaciones agrícolas, con resultados positivos". Inicialmente, el miedo de incluir estos cultivos invernales era "el de consumir el agua acumulada, comprometiendo el éxito del cultivo siguiente". En trabajos desarrollados hace más de veinte años en el INTA de Pergamino con vicia como cultivo de cobertura, ésta era el único aspecto negativo, que se salvaba si se cortaba el ciclo de la leguminosa antes de la floración. Ahora, Staffolani destacó que "la experiencia nos indica que si bien el cultivo de cobertura deseca los primeros 40 centímetros de suelo, las lluvias primaverales se encargan de recomponer la humedad". La clave pasa por saber "cuando cortar el crecimiento del CC para permitir la recarga del perfil", agregó. Respecto a los costos comentó que "un buen CC tiene un costo que oscila entre 50 y 80 dólares por hectárea, siendo la diferencia la cantidad de fertilizante utilizado".
Para Staffolani, esos 30 dólares de diferencia pueden significar el doble de producción de materia seca. Por ejemplo, en la última campaña una avena que recibió mayor fertilización, por ende sufrió un incremento de 30 dólares por hectárea en los costos, tuvo una producción de 4000 kg de MS/ha versus los 2000 de la alternativas más económica. Y Staffolani no es el único. La temática de los CC no es exclusiva de los planteos agrícolas. Muchos productores de sistemas mixtos los incluyen en sus esquemas; aunque con un condimento extra: el pastoreo.