Ahora que nos falta carne...

Esta semana, se cumple justo un año desde que la secretaría de Agricultura, a través del Senasa, prohibiera la utilización de promotores de crecimiento en la producción ganadera nacional...

23deAbrilde2005a las08:27

Esta semana, se cumple justo un año desde que la secretaría de Agricultura, a través del Senasa, prohibiera la utilización de promotores de crecimiento en la producción ganadera nacional.

Fue una decisión muy polémica. Advertimos en aquél momento que lo más gravoso de la medida fue haber contradicho el principio científico, desde siempre reivindicado por la Argentina en las negociaciones internacionales. Pero además de esta cuestión, lo concreto es que la medida afectó a la producción, aunque es muy difícil cuantificarlo. Hoy, cuando la carne vacuna escasea y los precios entran en tensión, el gobierno reacciona amenazando con aumentar los derechos de exportación. Quizá ni se haya percatado que, con aquella medida, ha tenido alguna responsabilidad en el faltante.

Lo paradójico es que el objetivo de la prohibición era ablandar a las autoridades sanitarias de la Unión Europea, que por aquel entonces eran muy incrédulas respecto a la solución de la aftosa en el país. Como una forma de congraciarse —así se lo reconoció oficiosamente— se les dio el caramelo de la decisión sobre los anabólicos. Para la UE tenía importancia política, porque venían de perder por goleada un panel interpuesto por los Estados Unidos ante la OMC.

En ese panel se determinó que no había razón científica alguna para prohibir la carne proveniente de animales que habían recibido promotores de crecimiento. La UE igual se mantuvo en sus trece, pero tuvo que pagar retaliaciones multimillonarias. Hoy, de todas maneras, ingresa carne norteamericana a la UE, aunque con un certificado que les garantiza que no se usaron anabólicos en el proceso productivo. Lo mismo que existía acá, donde los productores que quieren exportar a la UE se anotaban en un registro especial y se sometían a esta norma.